Mois : mars 2025

Viaje a París con Carmen Laffón, 1 a 9 de junio de 1978

Viaje a París para acompañar a Carmen Laffón

1 a 9 de junio de 1978

Cuando me enteré de que Carmen iba a exponer en París, en la Galerie Jacob (28, rue Jacob) por invitación de su directora, Denise Renard, me ofrecí para acompañarla y trasladar en nuestro coche los cuadros seleccionados. En vista de ello, decidimos, Michèle y yo, ir a visitar a nuestra amiga para concretar el proyecto, y aprovechamos la oportunidad para viajar por Andalucía a finales de abril.

N.B. Entre corchetes los comentarios añadidos al diario.

Viernes 28 de abril.

Primera parada en Jaén para saludar a Antonio de Bonilla y a su esposa, pero da la casualidad de que estaban en Madrid. Nos dirigimos hacia Granada por el Puerto Carretero, no sin dificultades porque la carretera está en obras. No conseguimos habitación en el Parador [en esa temporada ya entonces había que reservar un año antes] pero milagrosamente encontramos una en el Hotel Alhambra, delicioso palacio morisco de principios del siglo XX [en Wikipedia se califica su estilo de “neonazarí y neomudéjar”], con su salón grande, su magnífico comedor, su espléndida terraza que domina la plaza del Cristo de los favores. El sábado, visitamos la vecina Alhambra: alcazaba, casa real, Generalife. [En aquellos años, aún en período alto de turismo, no era necesario reservar para pasear por el monumento]. Después de la lluvia de la noche, el sol nos acompaña en ese maravilloso recorrido que nos deja plasmados. Por la tarde, nos dirigimos hacia el carmen de Manuel de Falla, en cuya entrada nos cruzamos con su sobrina y el marido de ella. Nos sorprende la total ausencia de confort y de gusto artístico, falta de atención al cotidiano marco de vida típica de un solterón. El piano del maestro, un Pleyel, llena el espacio por su sola presencia.

Bajamos a la Capilla real en la que admiramos la reja, el retablo y las estatuas yacientes, antes de recorrer la catedral. Al salir, cruzamos la Alcaicería, antiguo mercado de la seda, desfigurada por los souvenirs en venta, y entramos en el Corral del carbón. Terminamos nuestro recorrido andando por las calles del Barrio del Darro con una visita a la Peña de la platería, templo del flamenco granadino.

Domingo 30 de abril.

Visitamos la Cartuja. Luego nos dirigimos hacia Sevilla cruzando Antequera, que alcanzamos por la Peña de los Enamorados y su ciudadela, Archidona, Osuna. Llegamos a Sevilla hacia las nueve de la tarde. Esperamos a Carmen que ha ido a pintar a Coria del Río. Mientras tanto, damos una vuelta y, en el mismo momento en que entramos por la calle Vírgenes, donde está la casa de Carmen, con la intención de dejar una notita para anunciarle que vamos a cenar al final de la calle, en Los Mesones, topamos con Fernando [Zóbel] y Gerardito [Delgado]. Nos acompañan para la cena. Luego Gerardito nos lleva a su estudio para enseñarnos la exposición que Carmen está preparando y algunas obras suyas. Las de Carmen son pasteles y dibujos. Todas nos gustan, algunas enormemente: Sanlúcar, Coria, La Cartuja, el Retiro.

 

Expedición a París

El plan del viaje a París que había elaborado estaba pensado para que nuestras sevillanas descubrieran unos parajes que no conocían y que me eran familiares. Mi idea era hacer etapa en Chinon, donde vivían mis suegros desde su jubilación y dedicarnos a un turismo sin premura para disfrutar de los encantos del recorrido. El período, – días largos y temperatura ya estival -, era el idóneo para disfrutar plenamente, en una época del año en que el turismo veraniego aún no había atascado las carreteras ni invadido las playas. Tampoco quise olvidar la gastronomía, suficientemente fina para interesar a la compañía femenina y que, de todos modos, sería apreciada por Gerardo. Los apuntes de este diario quizás pequen por demasiado anecdóticos, pero también tienen la virtud de recordar unos modos de vivir y viajar que se han perdido bajo el efecto de un cambio de mentalidades que el culto por la urgencia en todas las actividades humanas, incluso lúdicas, ha hecho perder de vista.

Inés, Carmen, Gerardo y yo, sentado con la perra de mis suegros, delante del edificio más antiguo, que se remonta al siglo XIV, denominado por mi suegro el serallo

porque alojó en ocasiones a todas las chicas de la familia.

 

Jueves 1 de junio de 1978

Carmen, su cuñada Inés y yo recogemos las obras para la exposición en casa de Vicente del Olmo. Salimos a las 12. Pique nique antes de llegar a Aranda de Duero seguido de un café y una piñonada en el centro. Llegamos a San Sebastián por la N-1 y el puerto de Echegarate. En San Sebastián nos espera Gerardo, que se ha encargado de la renovación de las habitaciones del Hotel de Londres. Cruzamos la frontera sin que los aduaneros nos revisen el coche [mucho temía que nos obligaran a deshacer los paquetes]. Nos detenemos para hacer noche en un famoso hotel-restaurante de las Landas, el Relais de la Poste en Magescq. Cenamos un revuelto de setas (cèpes) y trufas; un foie gras con uva de chasselas; de postre, un sorbete o una torta de ciruelas negras, que es una especialidad local. Para acompañar a esos platos exquisitos, un château-margaux. El entusiasmo de Carmen, Inés y Gerardo es tal que me siento muy ufano de mi tierra. Después de cenar, nos paseamos por el pueblo. Con gran sorpresa de las sevillanas, tan aficionadas a la bulla, a las diez y media de la noche reina un silencio absoluto [y creo recordar, poca luz en las calles por una noche sin luna].

 

Viernes 2 de junio

Salimos tranquilamente después de saborear un desayuno delicioso con mantequilla de Echiré [de Charente], para mí, la mejor. Subimos siguiendo la costa, por Soustons, Vieux-Boucau. Nos paseamos a orillas del lago de Léon, con una luz matizada por una ligera neblina que, según Carmen e Inés, recuerda a la de Sevilla, y admiramos enormes rododendros. Más adelante, Mimizan, Parentis, Biscarosse, por fín, Arcachon y Gujan-Mestras, donde degustamos una zarzuela de fruits de mer, sábalo y rodaballo [el mejor rodaballo que jamás comí, pero, por mucho que lo intentara, no volví a localizar ese restaurante en años posteriores], con un vino blanco típico de la costa atlántica (le gros plant). Cruzamos la Gironde por la barca de la Pointe de Grave. Luego pasamos por Royan, Rochefort, La Rochelle, Niort y Poitiers. Tanto turismo nos hace llegar a Chinon a una hora tardía, según los criterios franceses, poco antes de las diez. El encanto de ese delicioso recorrido turístico bajo el sol, en medio de la naturaleza verde y florida, se termina en apoteosis en el marco de L’Olive con una cena preparada por los padres de Michèle, Paul y Suzanne Enjolras. Gerardo no conocía esta parte de L’Olive desde que fue restaurada. Quedó impresionado, lo mismo que las chicas, a medida de que iba descubriendo la obra realizada. Mis compañeros de viaje me envidian por disfrutar de semejante lugar, así como de la presencia de mis suegros, que forman una pareja culta, educada y divertida.

 

Sábado 3 de junio

Salimos de Chinon después de comer. Llegamos a la galería, 28 calle Jacob, donde nos esperan Denise Renard y su asociado, un tal Gilles. Descargamos los cuadros, que reciben comentarios elogiosos por parte de Denise y Gilles; quedan sorprendidos al ver que son tantos y tan buenos. Sirvo de intérprete para la fijación de los precios. Luego cenamos una ensalada en la terraza de un café del bulevar Saint-Germain, mirando pasar a los transeúntes y disfrutando los comentarios de las dos sevillanas que resultan tronchantes cuando están juntas.

 

Martes 6 de junio

Comida multidudinaria: Gerardo, Inés, Carmen, José [Cabrera Bazán], compañero de Carmen, Juana la Egipcíaca (¿?), Joaquín Meana, pintor sevillano residente en París, mi maestro Mauricio Molho, catedrático de la Sorbona, y yo. A la espera de la hora de la inauguración, Inés y yo vemos la película de Mario Monicelli, Dino Risi y Ettore Scola, I nuovi monstrui. Después de la inauguración, cena en casa de Bernard Maurel y su esposa, calle Mesnil. Mi hermano y mi cuñada, Guy y Hortensia, compran un dibujo [Me lo recordó hace unos días mi cuñada].

 

Jueves 8 de junio

Carmen se queda en París. Inés, Gerardo y yo hacemos etapa en Chinon, donde comemos, después de visitar las pinturas románicas de Tavant, en la otra orilla del río Vienne. Llamamos a Michèle para felicitarle su cumpleaños (hoy cumple los cuarenta). Visitamos Poitiers, sobre todo Notre-Dame-la-Grande; bajamos por Libourne y las Landas. Merendamos en la selva de pinos cerca de Hostens y tomamos el café en Morcenx, donde topo con un compañero de la Escuela Normal de Dax (Jean-Claude Couloudou). Hacemos noche en el Hotel de Londres en San Sebastián, donde llegamos pasada la medianoche.

 

Viernes 9 de junio

Gerardo se queda en San Sebastián para atender la obra de restauración. Salgo con Inés camino de Madrid, no sin dar una vuelta por Bilbao donde compro libros para mi Tesis sobre Pedro López de Ayala. Cruzamos el monte en Oñate en medio de la niebla. Comemos en Berberana. El sol vuelve a aparecer en Burgos, pero llegamos a Madrid con tormenta.

Inés, Gerardo, Carmen y yo, al pie de la escalera que sube a una antigua granja restaurada, denominada el palomar porque la habitación grande está reservada a los niños.