Reproduzco aquí el texto de la conferencia que pronuncié en la sesión inaugural del curso 1997-1998 del Instituto de Estudios Giennenses, en la capilla del antiguo hospital de San Juan de Dios de Jaén (octubre de 1997). Permanecía inédito. Lo cuelgo en esta página web como introducción al trabajo que acabo de redactar (agosto-septiembre de 2026) sobre el Cancionero de Oñate y Castañeda. Desde aquella fecha, he podido enriquecer notablemente lo que conocía de Pedro de Escavias gracias a su testamento recién descubierto que he publicado con la asociación de Amigos del Patrimonio de Andújar (2023) y gracias a los trabajos preparatorios para la nueva edición del Reportorio de Príncipes de España que acaba de salir de las prensas de la Editorial de la Universidad de Jaén (2026).
A pesar de esas nuevas aportaciones, reproduzco el texto de la conferencia sin enmendarlo como testimonio del estado de mis conocimientos sobre el tema en aquellos años. El lector podrá disponer además de una edición de las poesías de Pedro de Escavias que completará útilmente el último capítulo del texto sobre el Cancionero de Oñate y Castañeda mencionado.
Introducción
Hasta una fecha reciente, el nombre de Pedro de Escavias figuraba sólo en algunos manuales de historia literaria, entre los escritores de modesto rango cuyas obras permanecían inéditas en unos fondos de difícil acceso. Hace algo más de veinticinco años, el personaje se salvó de tan inmerecida oscuridad gracias a dos obras simultáneas del Profesor Juan Bautista Avalle-Arce y mía. Luego, gracias al interés del Instituto de Estudios Giennenses, que supo siempre dar acogida en su Boletín a los trabajos que le concernían, se fue perfilando con más detalle la figura del alcaide de Andújar.
Don Enrique Toral Peñaranda realizó la síntesis que imponía tanta información dispersa, sometiendo los documentos aducidos y las interpretaciones formuladas por unos y por otros a la severa mirada del historiador y jurista que es. Nos obsequió así con una biografía que muy difícilmente se podrá superar, a no ser que aparezca un nuevo documento importante como el testamento de Escavias, conservado por ahora, si es que se ha conservado, en paradero desconocido.
Mi propósito aquí no consiste en trazar una nueva biografía de Pedro de Escavias, sino en recordar algunos aspectos de esa vida que me servirán a ilustrar lo que considero las dos vertientes principales del personaje : el actor y el testigo.
Le fue dado vivir en una época excepcional de la historia de Castilla, ese siglo XV que sigo considerando, a pesar de la visión negra que impuso la desgraciada fórmula de Huizinga “otoño de la Edad Media” y, en España, una lectura política más abocada a alzar las figuras de Isabel y Fernando que a dar cuenta objectiva de los dos reinados anteriores, como el más brillante de la historia de aquel reino. Fue un siglo de gran vitalidad, marcado por una nueva distribución de los poderes, lo que naturalmente produjo excesos de toda clase, pero que ofrecía perspectivas de protagonismo para amplias capas de la población. Este fue el caso de Pedro de Escavias, al que sus antecedentes condenaban a una actividad local en su Andújar nativa y que, sin embargo, fue mezclado a acontecimientos de gran transcendencia no sólo para el reino de Jaén, sino también para la Corona de Castilla, y alcanzó en su tiempo unos cargos y una notoriedad envidiables.
Su excepcional longevidad le permitió conocer tres reinados : casi enteramente el de Juan II (ca 1410-1454) ; el de Enrique IV, que corresponde a su madurez (1454-1474) ; la primera mitad del de Isabel (1474-ca 1490, fecha aproximada de su muerte). Además, las circunstancias le colocaron en puestos privilegiados. Discurrió su mocedad en la misma Corte de Juan II y, posiblemente, en el entorno no menos brillante del Infante Enrique, Maestre de Santiago. Le tocó observar de cerca los conflictos que opusieron a los distintos bandos de la nobleza, en tiempos de Enrique IV, en el reino de Jaén, zona eminentemente sensible por cuanto era campo de enfrentamiento directo entre los Maestres de la Ordenes y los partidarios del rey. Por fin, la guerra de Granada, iniciada en 1482, le colocó en primera fila para contribuir a la logística de las tropas castellanas.
Difícilmente se puede concebir vida más llena. Sin embargo, a la enumeración que acabo de hacer falta una dimensión esencial, la actividad cultural, la que hace de Pedro de Escavias un testigo excepcional de su siglo. A ello dedicaré esta ponencia, privilegiando la producción poética de nuestro andujareño.
Obras de Pedro de Escavias
La toma en cuenta de ese aspecto de la actividad cultural de Pedro de Escavias nos lleva forzosamente a analizar su Reportorio de Prínçipes de España, crónica abreviada de Castilla con una atención especial concedida a los reinados de Juan II y Enrique IV. Pero, antes de tratar aunque someramente ese capítulo obligado, quiero mencionar un hecho que, hasta ahora, se desconocía, a saber la parte que tuvo nuestro el alcaide en el mantenimiento de una actividad cultural en Andújar.
En la Biblioteca Nacional de Madrid, con la signatura Ms. 4183, se conserva un ejemplar manuscrito del Confesional de Alfonso de Madrigal, El Tostado, cuyo colofón reza así (fol. 64v) :
Este libro mando escreuir el muncho onrrado e virtuoso cauallero Pedro dEscauias mi sseñor, guarda mayor del Rey nuestro señor e del su Consejo e su alcayde e alcalde mayor en esta muy noble e muy leal çibdad de Andujar, a mi, Bartolome de Alcaraz su criado, el qual se acabo de escreuir jueves treze dias del mes de agosto año del nasçimiento del Nuesto Señor e Saluador Jesu Cristo de M cccc lxxii años. firmado : Bartolome de Alcaraz.
Esta noticia, breve pero enjundiosa, nos indica que Pedro de Escavias no era sólo un jefe militar y político, lo que ya sabíamos, ni que tampoco se dedicara a la escritura a título personal, sino que supo fomentar en torno suyo una actividad que implicaba un círculo más amplio de personas. La forma que tomó esa actividad parece coincidir con un taller o scriptorium en el que copistas profesionales se dedicaban a transcribir volúmenes conseguidos por medio de un sistema de préstamo, a través de unas relaciones mantenidas con personas o instituciones provistas de una biblioteca. En todo caso, el colofón no deja lugar a dudas sobre la identidad del promotor de ese trabajo, ya que el copista la formula con cierta solemnidad, declinando los títulos de Pedro de Escavias.
Ese colofón nos descubre también las aficiones de nuestro personaje, que sólo por falta de información imaginábamos interesado principalmente por la historia. Consta que su religiosidad debió influir en sus lecturas, pero no hay que descartar tampoco el interés por la vida cultural de su tiempo, que le inducía a leer las obras de excelentes escritores y pensadores de su tiempo, tales como El Tostado.
Por fin, esa nota resulta preciosa para descubrir algo del ambiente político que reinaba en Andújar, y no sólo en esa villa sino en todo el reino de Jaén, al final del reinado de Enrique IV. Nos sugiere un clima de paz y concordia, bajo la férula de un alcaide y alcalde mayor que ejerce su indiscutida autoridad en todos los campos de la vida cívica. Sin embargo, la documentación de que disponemos nos obliga a matizar tan idílica visión. Miguel Lucas de Iranzo será asesinado, al año siguiente de 1473, a consecuencia de las matanzas de judíos que se perpetraron aquel año en Castilla pero también en Aragón. En cuanto a Andújar, aprovechando los disturbios consecutivos a la muerte de Enrique IV y al acceso al trono controvertido de Isabel I, el mismo Bartolomé de Alcaraz se adhirió al partido de Rodrigo Palomino para despojar a Pedro de Escavias de la mitad del oficio de escribano del Concejo de Andújar, medida que prosperó ; ese colaborador de los tiempos de paz sería, por consiguiente, más tarde, cuando se ajustarían las cuentas del reinado pasado, el instrumento de una operación de se hizo en detrimento de nuestro alcaide, hasta que los Reyes zanjaran a favor de este en 1478.
No conviene comentar más un dato que resulta ser por el momento único, pero sugiero que se investigue en ese campo de la difusión de la cultura en el reino, sin limitarse a Jaén y a la Corte del Condestable. Por la Crónica del propio Miguel Lucas, sabemos por ejemplo que Pedro de Escavias tomaba iniciativas interesantes, como alquilar un órgano para el casamiento de su hija, mostrando un gusto musical algo más ecléctico que el del Condestable, al parecer más afín a la música marcial.
El historiador
El Reportorio de Prinçipes de España sigue siendo la obra magna de Pedro de Escavias. Se trata de la mejor ilustración de un subgénero de la Crónica real castellana, el de los resúmenes cronísticos, que tuvo gran difusión a partir de finales del siglo XIV. Tenía por objeto hacer asequible para un amplio público los grandes hechos de la historia del reino. Es innegable que se trata de obras de vulgarización, pero no por eso desdeñables, en la medida en que esa clase de textos encontró un público, sin duda menos exigente que el de los eruditos, pero realmente deseoso de conocer el pasado de su reino.
Las crónicas del corpus iniciado por Alfonso X y proseguidas hasta finales del siglo XV, gracias al talento de historiadores como el Canciller Ayala, Alvar García de Santa María, Enríquez del Castillo o Alonso de Palencia merecen todo nuestro respeto, pero cabe tener algunas dudas sobre su difusión fuera de la Corte y de algunas casas nobiliarias. En cambio, los resúmenes cronísticos no son concebibles sin un número apreciable de lectores potenciales. Estos pertenecían a capas medias e inferiores de la nobleza que buscaban el modo de adherirse a un destino colectivo a través de una historia común. Esos resúmenes, fuente inagotable de fechas y anécdotas memorables, me atrevería a decir que son el punto de arranque de una de las aventuras más excepcionales de la literatura castellana desde finales del XV, a saber el romancero. No se puede entender ese interés por episodios de las vidas de los héroes desde Bernardo del Carpio, si no se tiene en cuenta que tanto los poetas como sus oyentes conocían los detalles de lo narrado a través de obras históricas como los resúmenes cronísticos.
El Reportorio cumple perfectamente con ese cometido; además, es un verdadero manual de historia. Desde esta perspectiva, responde también a un objetivo ideológico. Como las Crónicas reales que resume, exalta la institución monárquica y, en primer lugar, la figura del rey, encarnación de la legitimidad del poder sobre la comunidad. No es puro azar si esa historia de Castilla se redacta en un momento en que la institución está puesta en tela de juicio. Era la mejor manera de recordar a todos el repeto que se debía a una monarquía que quedaba justificada por un glorioso pasado, gaje de una perennidad futura.
Por fin, como para poner en práctica el mensaje ideológico que pretende comunicar a sus lectores, Pedro de Escavias redacta los dos últimos capítulos, referentes a los reinados de Juan II y Enrique IV, sin apenas valerse de fuentes que no fueran andaluzas. Al salirse del molde de una crónica oficial, está en condiciones de proponer una interpretación personal de una historia de la que había sido testigo activo. Centra su relato en algunas figuras sobresalientes, la primera de ella la del rey, pero también sobre las de Alvaro de Luna, Miguel Lucas y Juan Pacheco. En todos momentos se muestra partidario de la sumisión al monarca legítimo y se salva hábilmente de zanjar en algunos debates candentes como la supuesta impotencia de Enrique IV o el conflicto de legitimidad entre su hija Juana y su hermana Isabel.
Parece hacerse así el intérprete de un grupo de la mediana nobleza que procura no mezclarse en asuntos que conciernen sobre todo a los Grandes, como lo demuestra, entre otros pasajes, la descripción horrorizada que proporciona de la farsa de Avila. Se mantiene fiel a la Corona, no sin mostrarse severo con el rey, si hace al caso.
El poeta
Frente a una obra histórica de tamaña envergadura, la producción poética de Pedro de Escavias podría pasar por una mera diversión cortesana. Como sus contemporáneos de todas las clases, nuestro andujareño se habría dedicado a cultivar el verso porque así lo exigía la convención social. No se puede negar el hecho si nos atenemos a los poemas amatorios, claramente atribuibles a una mocedad transcurrida en la Corte de Juan II, como lo certifica la rúbrica general del Cancionero de Oñate : “Coplas y canciones de pedro descauias syendo paje del rrey y harto mochacho.” Pero la ambición poética de nuestro alcaide va mucho más allá, como procuraré demostrárselo.
La obra poética de Pedro de Escavias consta de veintiún poemas. Dieciocho de ellos se conservan agrupados bajo su nombre en una colección de finales del siglo XV, el Cancionero de Oñate y Castañeda, así llamado por haber pertenecido a esa familia condal ; uno más, junto a otros cuatro del primer corpus, también atribuídos a nuestro poeta, en el Cancionero de Gallardo-San-Román, importante colección conservada en la Real Academia de la Historia ; por fin, dos más, junto con otros dos ya conocidos, bajo el nombre de Manuel de Guzmán, en el mismo Cancionero de Gallardo-San-Román.
Una veintena de poemas de un mismo autor ni es mucho ni tan poco, dentro del contexto de la producción del siglo XV. Pero, en el caso de Escavias, hay que relativizar las cifras por cuanto queda evidente que el propio poeta realizó, al final de su vida, antes de incluirlas en el Cancionero de Oñate, una selección de sus obras, descartando parte de su producción. Por la misma razón, hay que interpretar los corpus menores del Cancionero de Gallardo-San-Román como restos de una producción más amplia que se ha perdido o anda desperdigada en otras colecciones, bajo nombres de préstamo, como el de Manuel de Guzmán.
Lo lógico para un comentarista y editor es que trabaje sobre el mayor número posible de textos de un autor; así lo hice cuando publiqué las obras de nuestro poeta o cuando las completé más adelante. Sin embargo, esta producción presenta un caso particular, ya que se ofrece como una selección ya hecha y que esa selección tiene características que remiten de algún modo no tanto a la producción como a una valoración crítica de la misma. Para aclarar algo esta formulación oscura, diré que Pedro de Escavias, al reunir sus poemas en el Cancionero de Oñate, no pretende tanto dar a conocer su obra como a proporcionar una idea precisa de la concepción que tenía del arte de trovar.
Llama la atención la gran variedad de formas poéticas utilizadas por Pedro de Escavias: para la poesía amatoria, la canción, el decir lírico y la serrana; para la temática más seria, el decir narrativo, el arte mayor y el romance. En total, son siete formas distintas, varias de ellas utilizadas una sola vez. Para las otras, como lo veremos más adelante, no se observa ningún caso de reproducción idéntica de una misma forma en dos o varias piezas.
En otro lugar interpreté esa variedad como un alarde de virtuosismo por parte del poeta. Escavias actuaba como si quisiera demostrar que había practicado todas las formas a su alcance respetando los criterios más exigentes. De hecho, no creo que haya fallido en su propósito ; al contrario, sus poemas soportan dignamente la comparación con los de los más hábiles trovadores de su tiempo.
En esta segunda parte de mi exposición, quisiera pasar revista a las distintas formas para mostrarles cómo se manifiestan las preocupaciones estilísticas de nuestro poeta. Para designar los poemas remitiré a la numeración que los precede en la edición que acompaña el texto de mi ponencia.
La canción
Se dan dos clases de canciones, desde el punto de vista de la forma claramente definidas : las de dos coplas (I y VIII) y las de una copla (III, IV, VI, XI, XII, XIV). La diferencia entre las dos clases, antes de responder a un criterio formal, traduce una cronología de composición distinta : la canción de dos coplas es más propia de la generación del Marqués de Santillana (primera mitad del siglo XV), mientras que la de una copla corresponde a los gustos vigentes en la segunda mitad del siglo : Jorge Manrique sólo escribe canciones de una copla. Así parece confirmarlo el que el primer poema, el que justamente no tiene título por venir encabezado por la rúbrica general, es de dos coplas.
Las canciones de dos coplas ofrecen una estructura similar en cuanto al cómputo silábico (versos octosílabos), el número de versos (ocho por coplas) y la distribución de las rimas : un estribillo inicial en abba ; una copla compuesta de una mudanza cddc y una vuelta similar al estribillo, abba. Se trata, pues, de la estrofa que se conoce como copla castellana. Sin embargo, esas dos canciones se distinguen por los elementos del estribillo retomados en la vuelta : en VIII, sólo se repite la palabra-rima del último verso, mientras que, en I, se reproducen idénticos la palabra-rima del verso antepenúltimo más los dos últimos versos.
Es también en la reproducción de palabras o versos del estribillo en lo que se diferencian las canciones de una sola copla, creando entre sí una gradación de menos a más. Las piezas III y VI corresponden al grado cero, ya que no reproducen nada del estribillo, fuera de las rimas. La XI reproduce la palabra-rima del penúltimo verso y el último completo ; las XII y XIV, los dos últimos versos ; la XIV, la palabra-rima del primer verso, el antepenúltimo en parte y los dos últimos completos.
La identidad formal entre dos poemas apuntada para III y VI, y XII y XIV contradice la hipótesis sobre el alarde de virtuosismo del poeta, ya que éste supone naturalmente que cada forma se aplique a un solo poema. Un análisis atento de los casos visibles de repetición muestra que el criterio de discriminación sistemática entre los poemas recogidos queda respetado a pesar de las apariencias. En efecto, si la pieza VI responde exactamente al grado cero ya mencionado, habrá que matizar para la III, ya que los dos últimos versos de la vuelta son un eco evidente de los mismos versos del estribillo : “tras mi / en pos de mi ; siguio / seguia”. Asimismo, las canciones XII y XIV se distinguen radicalmente por presentar ésta el único caso de hexasílabo en toda la colección.
Si tenemos en cuenta ahora la temática de las distintas piezas, observamos otra forma de separación entre ellas. Las dos canciones de dos coplas pertenecen a dos temáticas distintas : el “apartamiento” del amante para la primera ; la crueldad de la dama para la segunda. Lo mismo se puede decir de III y VI, por una parte, de XII y XIV, por otra. No existe, pues, ningún riesgo de confusión. Más aún, cuando dos poemas tratan el mismo tema desde un criterio formal muy parecido, el poeta hace todo lo posible para reducir al mínimo las similitudes. Así, las canciones III y XIV, a pesar de tener la misma rima inicial y un primer verso muy parecido, tratan el tema con un arte consumido de la variación. Empleo este término adrede porque esa manera de escribir se asemeja tanto o más a la técnica de composición musical que a la literaria.
Decires amatorios
El decir de inspiración amorosa supone para el poeta menos exigencias formales y nuevas posibilidades expresivas. Para ilustrar el primer aspecto, observamos que el número de estrofas es ilimitado, aunque siempre superior a dos para no entrar en competencia con la canción : aquí varía entre tres y siete. El poema está desprovisto de estribillo inicial pero puede presentar una coda o finida, que coincide con media copla. La ausencia de estribillo inicial suprime cualquier obligación de retomar, al final, alguna rima anterior.
Esa notable libertad de que dispone el poeta no se traduce, en la producción de Pedro de Escavias, por un relajamiento en la forma ; al contrario, bien se echa de ver que, en ese género también, procura variar las formas utilizadas, lo que se traduce por la presencia por lo menos de un rasgo diferencial entre los poemas. Las coplas VII y XIII, de misma amplitud (7 estrofas), provistas ambas de una finida, se distinguen por el número de rimas por estrofa : 4 para aquélla, 3 para ésta. Igualmente, las coplas X y XV comparten el número de versos por estrofa, 10, pero la segunda tiene una finida de la que carece la primera. Más aún, sabemos que X fue primitivamente compuesta de estrofas de ocho versos, así se conserva en el Cancionero de Gallardo-San-Román, y que pasó a tener diez versos por copla por medio de un artificio : el poeta añadió, en cada semi-copla, un verso a modo de aposición que apenas influye en la comprensión. De ese modo, Pedro de Escavias amplía el abanico de formas posibles, proporcionando dos longitudes distintas para las coplas de estrofas de diez versos (una de 4, otra de 7), a la par que evita una excesiva concentración de decires de 7 estrofas de ocho versos, lo que hubiera quitado fuerza a la demostración. Además, nos es dado observar a qué clase de manipulación, sea dicho en el buen sentido de la palabra, se dedicaba un poeta de aquel tiempo para conseguir el efecto deseado. La exigencia de la forma colocaba la del significado a un nivel secundario.
La serrana
En el campo de la amplificación de versiones primitivas, se señala de modo especial el poema IX. En su primera versión, se trataba de una canción compuesta de un estribillo más una copla. En el Cancionero de Oñate, aparece como una serrana de siete estrofas con estribillo. El cambio es mucho más notable que en los casos ya observados porque concierne no ya sólo la forma sino también el género : de la canción al decir y, dentro de esta categoría, de las coplas a una forma particular, la serrana. La justificación de semejante cambio reside sin duda, en primer lugar, en la posibilidad para el poeta de conciliar la forma primitiva con una ampliación de la misma. Formalmente hablando, una canción puede confundirse con el principio de una serrana. Además, en el caso del poema analizado, la temática de la canción primitiva coincidía con la de aquel género, ya que situaba al poeta en las circunstancias habituales de la serrana : el encuentro de un caballero, en medio de un paisaje agreste, con una moza deseable. Sin embargo, el motivo verdadero de esa transformación reside en la voluntad del poeta de medirse con un género poético de larga tradición, aunque muy poco practicado por sus contemporáneos.
En efecto, si la serrana tuvo gran acepción en la poesía gallega, a imitación de la provenzal y la francesa, apenas se practicó en Castilla. Las cuatro piezas que el Arcipreste de Hita incluyó en su Libro de Buen Amor no dieron lugar a una corriente propia a Castilla. Un siglo más tarde, el Marqués de Santillana fue el primeo, y casi el único, en explotar esa vena. Lo hizo con la manera sistemática que era la suya cuando tocaba un género, hasta tal extremo que sus ocho serranas son algo así como los apuntes de sus peregrinaciones por la geografía del reino, para honrar sus obligaciones de señor o de capitán de guerra al servicio de la política real.
Hay que inscribir la serrana de Pedro de Escavias dentro de ese intento de recuperación de un género perdido por el Marqués de Santillana y algunos de sus émulos[1]. El hecho es notable, porque apenas si esos innovadores pasan de dos : además de nuestro poeta, Fernando de Torre, del que se sabe que perteneció al círculo de Santillana. Torre compuso una serranica donde se observa la imitación de las de su ilustre modelo más claramente que en la de Escavias.
La tentación es grande de asociar a Fernando de Torre y Pedro de Escavias en esa aventura porque sus dos poemas presentan algunas analogías sorprendentes. Los dos sitúan el marco geográfico del encuentro en una Tierra de Losa, que podría ser la misma y podría interpretarse, además, como un homenaje al Arcipreste de Hita, si la identificamos con el paraje segoviano familiar del gran poeta del XIV. La temática principal coincide también en los dos poemas, donde la serrana sufre la competencia de una dama amada a la que los dos caballeros protagonistas se niegan a traicionar. Se me ocurre, pues, que nuestros dos trovadores quisieron enfrentarse en la composición de una serrana, demostrando así una particular sensibilidad al patrimonio formal heredado de una tradición castellana que ha dejado pocos rastros en la producción del siglo.
No podemos dejar de notar con qué elegancia nuestro andujareño se sale de tan comprometido duelo. Lo hace librándose de las normas del modelo, inventando una serrana más narrativa que lírica, a la vez homenaje al género y su parodia, como también es parodia de las normas del amor cortesano que obliga, aún en las circunstancias más excepcionales, rendir gajes de fidelidad a la señora amada.
Decires narrativos
La inspiración seria de Pedro de Escavias utiliza un número notable de formas distintas : el decir o coplas, las coplas de arte mayor, el romance. Tanto myor es la diversidad cuanto que se aplica a un número reducido de poemas, cuatro en total. El contraste con la producción dedicada a temas amorosos resulta, pues, evidente. Para explicar esa diferencia, se pueden aducir varias razones. La primera y principal reside en la importancia relativa de cada inspiración. Pedro de Escavias se dedicó a la poesía prioritariamente en su juventud, en una época de su vida que privilegiaba las ocupaciones propias de un caballero joven ; en su madurez y vejez, sólo recurrió excepcionalmente al arte de trobar. También cabe decir que la temática amorosa, a pesar de acoger mucha convención o por eso mismo, se prestaba a cierta variedad de formas, como ya he señalado ; no así los temas graves, que conceden menos importancia a la forma. Pero lo que no desaparece en la obra de nuestro alcaide, cualquiera que sea el tipo de inspiración que le anima, es el interés por la experimentación formal. Ilustraré esa constante comentando los decires que nos ha dejado.
El primero (II) está dedicado a llorar la muerte verdaderamente trágica del joven Juan de Pimentel muerto accidentalmente en plena juventud, en 1437. La Crónica del Halconero de Juan II dedica un breve capítulo a la noticia :
Jueves siguiente [14 de febrero de 1437] en Ayllón, vinieron nuebas al rrey en como era fallesçido don Juan de Benauente, conde de Mayorga, fijo de don Rodrigo Alfonso Pimentel, conde de Benauente e mayor heredero de su casa, el qual era muy buen cauallero. De su muerte ouo muy grande sentimiento el rrey e el condestable e todos los caualleros e gentiles onbres de su casa ; e tomaron todos lloros por el.
La elegía dedicada por Pedro de Escavias a ese triste acontecimiento debe interpretarse como participación al duelo colectivo impuesto a la corte, a la que seguiría frecuentando en aquella época. Se conservan otros dos poemas sobre el mismo asunto, debidos a Juan de Agraz, ambos conservados en el Cancionero de Gallardo-San-Román. En contraste con estos, cargados de estoicismo cristiano, el de Pedro de Escavias presenta un carácter frívolo, poco adaptado a las circunstancias que pretende ilustrar. Aún a riesgo de cometer un anacronismo, parece poco acertada la sumisión que manifiesta aquí el poeta a los valores al uso, como si el elogio de un caballero de tantas esperanzas debiera culminar en una evocación de sus virtudes amorosas. Demuestra además cierta torpeza poco habitual en este poeta, pero que tiene quizás su explicación en su relativa falta de experiencia como trovador. Desde el punto de vista formal, el poema no presenta ningún rasgo digno de mencionarse, con excepción de la vuelta, en la finida, de la penúltima rima de la copla anterior. Pero, al no ser la última rima, queda la posibilidad de que se trate de una mera coincidencia.
Más interesantes son las Coplas dirigidas al condestable. Constan de un estribillo inicial, seguido de 7 coplas, con vuelta al final de cada copla de la rima primera del estribillo. En el Cancionero de Oñate y Castañeda, único que las conserva, van acompañadas además de una larga glosa, que parafrasea los pasajes correspondientes de la Crónica de los Hechos del Condestable. La concepción de ese poema supone, pues, una complejidad mayor, en la medida en que, por una parte, no responde a un hecho preciso sino que pretende evocar a una persona real a través de unas actividades concretas y, por otra, consiste en la adaptación en verso de un texto en prosa preexistente.
No estoy seguro de que Pedro de Escavias haya encontrado desde el principio la forma que convenía a su propósito. En efecto, un análisis detenido muestra que la primera estrofa recibe un tratamiento formal particular : mientras que las demás reproducen tres veces su rima primera, según el esquema cddcceea (estrofa segunda ; siendo a la primera rima del estribillo), aquélla repite cada rima dos veces (cddc aeea), incluída la rima del estribillo. El tratamiento original de la primera estrofa tiene como resultado que esta y el estribillo siguen el esquema de una canción, con la única particularidad de no reproducir en la copla la segunda rima del estribillo. El poema se compondría, por consiguiente, de dos elementos: una canción inicial seguida de seis coplas. Cada elemento correspondería a un momento de la elaboración del poema, primero una canción, más adelante, gracias a la aportación correspondiente a la Crónica del Condestable, un decir. Esta interpretación queda confortada por el hecho de que la glosa en prosa que se añade al poema sólo se aplica a las estrofas 2 y siguientes. De hecho, esa primera copla tampoco contiene nada que merezca comentarse, a diferencia de las demás que están repletas de menciones a acontecimientos concretos.
Con las Coplas sobre las diuisiones del reino, volvemos a algo más tradicional. La utilización de las coplas de arte mayor para celebrar un acontecimiento grave y generalmente desgraciado de la política del reino fue inaugurada por el mismo inventor del arte mayor, a saber el Canciller Ayala que lo aplicó a su Tratado sobre el Cisma. Fue practicada más adelante por Alfonso Alvarez de Villasandino en su elegía a la muerte de Enrique III, que dio lugar a varios poemas más de altos personajes de la Corte, a imitación del primero. La elección de esa forma para lamentar el estado del reino en el momento de la batalla de Olmedo se explica quizás por la opción narrativa que hace intervenir al rey Enrique III como protagonista principal de este corteggio al modo italiano. Puede que, consciente o inconscientemente, Pedro de Escavias se haya dejado llevar por una especie de identificación entre la personalidad del rey difunto y esa forma poética. Es la hipótesis que adelanto. Añadiré que nuestro poeta se muestra bastante hábil en el aprovechamiento que hace de las características del arte mayor, cuya amplia estrofa permite cierto énfasis expresivo, así como la estructura rítmica del verso, dividido en hemistiquios, ofrece, además de efectos de simetría variados, la posibilidad de enumeraciones copiosas. Por mi parte, considero que quien pudiera memorizar las coplas 10 a 13 habría alcanzado un buen conocimiento de las grandes familias nobles del reino de aquel siglo y de los siguientes.
El romance al Infante Enrique
Capítulo aparte merece este poema por ser una de las más antiguas y más acabadas expresiones del género romance en la producción escrita castellana. Las circunstancias de su composición quedan oscuras. No parece prudente colocar la fecha de redacción de este romance, ni tampoco de las coplas anteriores, en 1445, fecha de la batalla de Olmedo, ya que aquél no era momento propicio para hacer el elogio del Infante vencido y condenar al Condestable vencedor. El año de 1453 y siguientes serían más probables ya que corresponden a la caída y ejecución de Alvaro de Luna. De algún modo, esos dos poemas expresarían la venganza póstuma del derrotado Infante e irían a engrosar las filas de las obras, a veces violentísimas, en las que poetas tan ilustres como el Marqués de Santillana celebraron la definitiva derrota del antiguo valido de Juan II.
Resulta arduo definir formalmente el romance de Pedro de Escavias porque corresponde exactamente a lo que es esa forma poética para los lectores modernos: octosílabos con rima asonante de los versos pares. Pero, si aceptamos la fecha propuesta para su redacción, estamos ante un caso muy precoz, prácticamente sin antecedente conocido.
No quiero decir que Escavias haya inventado la forma romance tal como se ha practicado hasta hoy. Está claro, por ejemplo, que la expresión en primera persona del protagonista, expresada desde el inicio del poema (“yo me so”), es el eco de una tradición elegíaca ilustrada por el mismo Juan Agraz en uno de los poemas al Conde de Mayorga (“Yo el conde sin ventura vos saludo in Ihu Xpo”). Pero no hay que reducir excesivamente la parte de innovación que corresponde a Pedro de Escavias en la elección de la forma romance: supo ver en ella las características que la hacían adaptable al tema que quería tratar. En el momento mismo en que el romance sigue siendo un material idóneo para la letra musicada, como se señala en la misma Crónica del Condestable (“el rey le mandó facer un romançe el qual a los cantores de su capilla mandó asonar”, p. 90), Escavias lo utiliza como vehículo de noticias históricas. Aprovecha la libertad que concede al poeta en términos de extensión y de criterios formales, ya que se parece más a una prosa rimada que a un decir poético, para someterlo a las leyes de la narración pormenorizada de acontecimientos presentados cronológicamente. Lo utiliza en la función que será la privilegiada en los tiempos modernos, la de la expresión con un máximo de lirismo y emoción de acontecimientos sobresalientes de la historia del reino.
Conclusión
A lo largo de este repaso entre superficial y minucioso de la producción de Pedro de Escavias, he procurado demostrar que ese autor tuvo una consciencia clara de su quehacer de poeta. No lo limitaba a adoptar ciegamente los comportamientos o las opciones estéticas de sus contemporáneos, sino que pretendía usar de todas las formas posibles con el fin de enriquecer los modos de expresión vigentes. Esta filosofía suponía hacer compatible la aceptación de la tradición heredada y una voluntad de innovación. La primera queda ilustrada por la gran variedad de formas practicadas en el campo de la poesía amorosa, siendo la más sorprendente de todas la serrana. La segunda se expresa idealmente en el romance de cuya versión moderna Pedro de Escavias puede considerarse como uno de los inventores.
Las cualidades demostradas por nuestro poeta quedan patentes en su labor de compilador de poemas, como queda reflejado en el Cancionero de Oñate y Castañeda. Se trata de una de las mejores colecciones poéticas del siglo XV y de una de las mejor compuestas. La producción allí recogida cubre toda la extensión de la vida de Escavias, lo que demuestra que su afición a la poesía no fue circunstancial. La inspiración de los poemas es conforme a la propia evolución de la personalidad del compilador: desde la despreocupación de la juventud hasta la gravedad de la madurez. La visión que se nos proporciona así de la producción poética para todo el siglo es la de una vida humana, como si la sucesión de reinados fuera equiparable a la sucesión de las edades del hombre, lo que ofrece materia a reflexión.
Sobre todo, la elección de los poemas denota, por parte de Escavias, una gran acuidad crítica que le permite discernir, más allá de sus gustos personales, los valores imperantes en cada época: a la dominante amatoria y mitológica del reinado de Juan II sucede una nueva preocupación por lo religioso de claro signo fransciscano junto con una irrupción de la sátira política durante el reinado de Enrique IV. El de los Reyes Católicos viene marcado por una poesía hagiográfica hacia las autoridades políticas y de una reflexión sobre la muerte. Añádase el esmero puesto en recoger cada poema en su misma fuente o muy cerca de ella, que hace de ese Cancionero un yacimiento de versiones primitivas.
Todas las cualidades de un gran crítico están reunidas en ese personaje fuera de lo común. Y si tuviera que ilustrar mi opinión con un ejemplo indiscutible, me limitaría a señalar que Pedro de Escavias fue quizás el primero en recoger las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique en una colección poética. ¡Qué más prueba se quiere del excepcional talento de nuestro gran andujareño !
EDICIÓN
Coplas y canciones de pedro descauias
syendo paje del rrey y harto mochacho
I. Por mi triste apartamiento
sennora de vuestra vista
gran deseo me conquista
con terrible pensamiento
Y en tal manera maquexa
que presto me matara
pues la pena que me da
nunca afloxa ni me dexa
asy que de mi tormento
es causa por vuestra vista
deseo que me conquista
con terrible pensamiento
Avnque mi gran padeçer
lleno de tanta desgraçia
alguna vez se me saçia
pensando cos he de ver
pero luego el mal que siento
es tanto por vuestra vissta
quel desseo me conquissta
con terrible pensamiento
II. coplas que fizo a pedro de guzman
sobre la muerte del conde de mayorga
1.Vos sennor que tan profundo 5. Despues de tanta virtud
por virtudes soys mostrado como en el sennor avia
cuyos ojos an mirado tanta fe y amor tenia
vna gran parte del mundo que fue fin de su salud
dezidme la muerte donde el amo tan verdadero
mostro su yra cruel a su dama y la siruio
tan rrauiosa como en el quen pensallo agora
de mayorga triste conde yo siento tal dolor que muero
2. La qual con sanna ençendida 6. Nuestro gran rrey y sennor
syn ninguna piedad a quien yo vere muy çedo
en muy peligrosa edad por temor sin duda y miedo
ha leuado desta vida poderoso enperador
este que por sus bondades aya pesar con su muerte
sus enemigos loauan del quen virtud y bondad
y todos sennor le amauan syn otra contrariedad
de sus propias voluntades tuvo coraçon tan fuerte
3. Ya la fama en toda espanna 7. Pues las damas del qual eran
contaua ser generosso tenidas en tanto grado
este conde virtuosso por su caso desastrado
de quien he manzilla estranna llorenlo fasta que mueran
valiente de la presona que su gloria fue seruir
do virtud no ffalleçio a todas por quien amaua
de guissa que mereçio finalmente desseaua
sobre todos gran corona por qualquier dellas morir
4. Sus virtudes espeçiales 8. Dando fin a mi rrazon
eran por el mundo todo vos y todos quantos aman
publicadas en tal modo o suyos de amor se llaman
quera pasmo a los mortales aved del gran conpasion
no tenie puesto en oluido faziendo terrible duelo
de fazer sienpre nobleza asimismo larga estoria
& siguio la gentileza por que biua ssu memoria
por do fue mas conoçido syn llegar jamas al suelo
ffin
Por sus fechos gran vitoria
le deuemos todos dar
por que se puedalegrar
dondesta y rreçiba gloria
III. cançion IV. Otra suya
Quando viste que party Dios que tanta fermosura
de ty la ssennora mia sobre quantas son vos dio
cuydado partio tras mi quiso cos amasse yo
que siguio mi conpania mas que a biua criatura
El cual dixo que mandado De manera que tenes
le fue por amor seguirme mi presona asy vençida
y asy fuy marauillado que no puede ser mi vida
que no supe que dezirme mas de quanta vos querres
espantado me bolui duenna de gran fermosura
pensando que te veria sobre quantas dios crio
y vy venir en pos de mi quiso cos amasse yo
cuydado que me seguia mas que a biua criatura
V. coplas suyas
1. A quien daua triste yo 2. A quien daua que no oviera
tantos gemidos llorando conpasion de mi algun dia
a quien daua sospirando a quien daua mi sandia
mi salud la qual gassto voluntad tan verdadera
a quien daua coluido a quien daua en tal manera
mis seruiçios fastaqui mis seruicios sin mentyr
daualos a quien de mi daualos a quien morir
solo vn dia no curo ver syn duda me quisiera
fin
Si pudiese desamar
la que digo no amaria
avnque se que me ffaria
sy quisiese rrecobrar
tal plazer quen lo pensar
tanto gozo me seria
que pesar no me podria
ningund tienpo aconpannar
VI. cançion suya
Quanto mas pena sofrir
me faze vuestra beldad
tanto mas mi voluntad
es dispuesta a vos seruir
Dios que vos fizo fermosa
mas cotra persona alguna
creo syn duda ninguna
que vos fizo piadossa
pero quereslo encobrir
con sobra de gran bondad
demostrando crueldad
por mas gloria rreçebir
VII. coplas a vna dama
1. Mas fermosa que no dido 4. La guerrera muy famosa
ni que la rreyna jocasta que dizien pantaselea
ni que aquella virgen casta ni andromaca ni penea
por quien fue apolo ofendido nos pasaron de fermosa
de diana cabe ygual ni la rreyna simiramis
entre tisbe y penolope ni la virgen proserpina
y la rreyna de rredope vos soys de tal rrobo dina
sennora soys espeçial como fue elena de paris
2. La del coraçon maldito 5. Eurediçe la dorffeo
medea ni filomena antiopa ni adriana
ni la que naçio por pena ni a la otra que fue ermana
del troyano çircuyto y muger de macareo
ni la madre de cupido no les pudo dar natura
ni las que fermosas fueron mas beldad ni a ypromestra
mas que vos ser no pudieron ni la rreyna clitimestra
o tengol seso perdido vos paso de fermosura
3. La que fuen sennal de gloria 6. Nin aquella gentil dama
rrobada por los de greçia de breçayda ni atalante
ni la rromana lucreçia ni la que llego delante
de quien fazen gran memoria de las otras a la fama
ni la que por nigligençia mas que vos no fue smerada
de creon ardio en sus bodas pues con las que los actores
en virtudes estas todas escriuieron por mejores
nos leuaron preminençia deueys sser canonizada
7. De virtudes espeçiales 8. Mi proçeso abreuiando
dios vos fizo tan conplida pues que soys tan singular
que presona desta vida dexo de mas dilatar
no naçio con otras tales y digo determinando
las que son biuas oy dia que las quen mayor potençia
y las que despues vernan son de tales presumiendo
que les pese vos daran la verdad no sescondiendo
sobre sy gran mejoria vos deuen gran rreuerençia
fin
Asy que sennora aquel
que no tyene ssoberano
vos porrna con la su mano
la corona de laurel
VIII. cançion
De poder vos yo jamas
oluidar en ningun dia
no pienso sennora mia
ante sienpre amaros mas
Basta mi bien que creays Essta es la causa por que
esta ser mi voluntad gloria rreçibo en penar
avnque con gran crueldad vos ser la mas singular
terribles penas me days syn duda de quantas se
rrecordaos que me matays mi bien desque vos mire
y sy yo muero por vos amo vos tan syn medida
sera porque os ffizo dios no penseys como a mi vida
de las fermosas la mas ssaluo diez mill vezes mas
IX. sserrana
Llegando cansado yo
al puerto la peralosa
vna serrana fermosa
al encuentro me salio
1. No le do mayor loor 4. Dixo pues amor vos faze
solo por no ynjuriar sostener tal pensamiento
la que me puede mandar de vuestro padeçimiento
y tiene por seruidor sabe dios que me desplaze
mas tan bien me pareçio mas holgad aqui do no
y tan desenbuelta y donosa avres noche trabajosa
que mi firmeza dubdosa avnque mi madres çelosa
y alterada sse paro la mas conbre nunca vio
2. Viendome venir asy 5. Vista su gran cortesia
mas triste que plazentero dixe sennora merçedes
y a vos dixo cauallero porque asy vos condoledes
quien vos traxo por aqui de la gran fatiga mia
o que senda vos guio y pues dios aqui mecho
por esta sierra fragosa yo açebto vuestra graçiosa
por la qual andar no osa profierta con vna cossa
quien en ella sse crio de no errar a cuyo sso
3. Cuan cortesmente yo pude 6. Y aquella noche con ella
rrespondi de mi venida alverguen cama de heno
otra presona naçida do tuve tal tenpre y freno
no es causa sy Dios mayude quella se quedo donzella
saluo amor que me prendio qual su madre la pario
por do mi vidafanosa pero creo que ssannossa
despues aca no rreposa porque no me dixo cosa
ni jamas no rreposso al partir ni me miro
7. Dixele por dar color
pues sennora a dios seays
ved si algo me mandays
que faga por vuestro amor
nada no me rrespondio
mas con ayre desdennoso
y senblante rrigurosso
las espaldas me boluio
X. coplas
1. O triste partida mia 4. E ssi conpasion de mi
ffin de todos mis enojos tristeza tomalgun tanto
causa de çien mill antojos y le mueue mi gran llanto
llanto de mis tristes ojos fara gran rrazon por quanto
que no çessan noche y dia largos tienpos la sserui
de mi muerte mensagera y por ella los pasados
la qual poco tardara afanes que aver ssolia
de guissa quessta ssera syn punto de mejoria
segund la pena me da syguen y tienen la via
mi partida postrimera que lieuan mis tristes fados
2. Por fuerça me partire 5. La qual yo considerando
cunpliendo tu voluntad el triste tienpo pasado
con tamanna ssoledad y tan mal galardonado
y tan poca piedad seguire doy mas forçado
que por do vaya dare mis cuytas acreçentando
sospiros muy doloridos fasta que mi vida acabe
haziendo cosas estrannas asy que desta figura
den medio de mis entrannas con sobra de gran tristura
por ser mis penas tamannas me lieua desauentura
lançando grandes gemidos tan triste como dios sabe
3. Mas rruegote mi partida 6. Pero como ya querria
que ally muestres dolor ser libre de mal tan fuerte
ca sabes que seruidor a ti mi tenprana muerte
con muy entrannable amor pues tal ha sydo mi suerte
he sydo toda mi vida leuare por conpannia
ffaziendo por mi saber la qual yo rreçebire
a quien tanto me desmaya con gozo muy singular
que biuo doquier que vaya la vida de bien amar
avnque piedad no aya ques gemir y ssospirar
o muerto suyo he de ser haziendo doquier que yre
7. Contigo sere gozosso
dexando penas mortales
contigo mis grandes males
y angustias tan desiguales
yo siento que avran rreposo
contigo muerte querida
mis cuytas avran rreparo
tu sola seras anparo
rremedio muy çierto y claro
de vida tan dolorida
XI. cançion XII. cançion
Vuestra crueldad matar Gentil dama valerosa
me puede syn mereçer mas que quantas vi ni veo
mas no sennora fazer rrecordadvos que desseo
que vos pueda dessamar es pena muy congoxosa
Porque vuestra hermosura Rrecordadvos solamente
me tiene tan convençido dun seruiçio que vos fize
que rrazon ni buen sentido que mi lengua aqui no dize
no me basta ni cordura por estar de vos ausente
y por tanto avnque penar y pues de mi mal gozosa
me fagays y padeçer soys y causa segund creo
no podreis tanto fazer rrecordadvos que desseo
que vos pueda desamar es pena muy congoxosa
XIII. coplas suyas
1. De uos que puedo llamar 4. Vos soys la por quien porfio
prinçipio de mis amores ssi vos pudiese oluidar
que me dan tales dolores mas quisos Dios otorgar
dolores para matar ssobre mi tal poderio
de vos mi bien singular que soy vuestro mas que mio
rreçibo contra rrazon por tal manera que ya
terrible muerte y pasion en vuestro poder essta
syn poderme defenssar todo mi franco aluedrio
2. Vos de mi pues vuestro sso 5. De mis males sabidora
sennora seres seruida vos fago por escritura
vos sola tenes mi vida pues mi gran desauentura
y otra ninguna no que fue sienpre estoruadora
vos soys la que me prendio no me da lugar ssennora
en tienpo quera ynoçente que por mi os pueda dezir
vos soys de quien soy ausente lo que me faze ssentir
y cuando presente esto vuestra beldad matadora
3. Vos soys la que podes dar 6. La qual nunca piedad
gozosa fin a mi pena quiso fastaqui mostrarme
vos soys la que sienpre ordena antes por mas pena darme
la contra de mi pensar con terrible crueldad
vos soys la que mi penar faze mi catiuidad
de cada dia esforçays mas graue que ser deuiera
vos sola multiplicays porque yo ynoçente muera
mi continuo ssospirar en tan tierna y poca edad
7. Pero sy sennora aves
de mi muerte alguna gloria
tal morir mes gran vitoria
tanto que vos me mates
por ende sy mas seres
seruida con mi morir
que con mi triste beuir
dadme cual muerte querres
ffin
Asy que sennora vos
syn otra duda saluar
me podeis o condenar
pues vuestro me fizo dios
XIV. otra suya
Depues que party
mi bien de vos ver
pensad que plazer
jamas no senty
Ni pude ffallar
por bien que buscase
rrazon que bastase
mi mal consolar
mas como me vy
de vos lexos sser
pensad que plazer
jamas no senty
XV. Coplas suyas
1. No puedo mi bien pensar 3. Ni puedo pensar sennora
en que vos aya enojado de como mi voluntad
porque vuestro gesto ayrado viendo vuestra crueldad
desdennoso y alterado con tan poca piedad
contra mi deuays mostrar nos puede oluidar vn ora
mostrando gran sentimiento ni pienso fallar rremedio
y sanna do no ay por que a pena tan desigual
que vos juro por mi ffe ni puedo pensar en al
yo jamas nunca os erre ni siento quien de mi mal
ni solo por pensamiento vos pueda dezir lo medio
2. Ni puedo fallar carrera 4. Ni puedo pensar sy yo
de yerro que vos fiziesse vos amo por fermosura
porque padeçer deuiese ni se sy por aventura
tal pena ni mereçiese por creçer mas mi tristura
castigo de tal manera fue plaga que dios me dio
ni se que pena mayor ni se persona que crea
pueda ser que los enojos mis penas que nos escriuo
que me dan vuestros antojos ni sy soy libre o catiuo
ni se por que vuestros ojos ni se la vida en que biuo
me miran tan syn amor ni puedo pensar que sea
ffin
Ni quiero mas enojaros
con largo rrazonamiento
saluo que soy muy contento
de padeçer mi tormento
y morir por no cobraros
XVI. Coplas fechas sobre las deuisiones del rreyno por la priuança del condestable
don aluaro de luna con el sennor rrey don juan el segundo quando la batalla dolmedo
1. Viniendo camino con mucho cuydado 6. Enpero despues que casy canssadas
traspuesto del todo sin cosa sentir quedauan por causa del gran conbatir
fortuna me fizo por fuerça seguir en modo espantable qual no se dezir
vn valle muy hondo sin otro poblado mostrando sus caras de furia ynflamadas
por do camine asaz esspantado juntauanse todas al suelo ynclinadas
y vyendome al pie de vna gran sierra fazien tan gran duelo con boz espantosa
a fin de ssalir de tan triste tierra cual pienso que nunca se fizo por cossa
me di tanta priesa que fuy muy cansado ni verlo pudieron las gentes pasadas
2. Del gran caminar sobrado y vençido 7. Al son del qual llanto vi venir alli
la noche viniendo en medio del valle por todas partes ynfinita gente
al tienpo que vmana natura sse calle que avien ya pasado la vida presente
y todo rreposo haya rreçebido por quanto daquellos los mas conoçi
dun pesado ssuenno yo fuy costrennido y de los que agora macuerdo que vy
el cual fue rreposo de mi pensamiento porrne por escrito aqui en singular
fasta la ora daquel partimiento ca no me podria del todo acordar
do faze la lunbre ssu curso deuido segund el terrible pauor que senty
3. Aquella sazon por toda carrera 8. Vinie en los primeros el muy ecçelente
vi que salieron de muchas ffaçiones rrey don enrrique terçero passado
tigres diuersas y fuertes leones y luego con el a su diestro lado
con otros vestiglos destranna manera la muy virtuosa rreyna potente
valientes dragones lançando de fuera al otro siniestro viniel traçendente
flamas terribles de fuego ençendidos y santa presona del rrey don fernando
de sus bozes rroncas y grandes aollidos a par del la rreyna los otros andando
todonbre desfuerço ssin duda temiera asy cada vno por tal consiguiente
4. Y bien como quien sin fuerças ni mannas 9. Vinien los parientes del rrey mas çercanos
solo se falla entre grandes tropeles vinien los tres duques maestres priores
asy me vy cuando de bestias crueles vinien muchos condes y grandes ssennores
vy tal moltitud de formas estrannas asy de castilla como comarcanos
y vnas a otras rronper las entrannas vinien muchos primos parientes hermanos
faziendo tan braua y cruda pelea con gran clerezia vinien arçobispos
que dubdo sy fue ni es onbre que lea vinien asymesmo muy muchos obispos
ni oyga dezir de otras tamannas los ojos llorosos torçiendo las manos
5. Las cuales despues cauien conbatido 10. Vinien conpannia daquestos perrlados
çesauan vn poco mirando las muertas el arçobispo don pedro tenorio
mas luego yndinadas las bocas abiertas vinien los dacunna vinien los dosorio
tornauan al fecho con fuerte bramido vinien los mendoças vinien los furtados
lançando de sy tamanno rroydo Vinien sandouales non mucho alongados
quen todo lugar do oyr sse pudiese vinien los guzmanes cubiertos de niebla
no siento presona que miedo no oviese vinie don enrrique el conde de niebla
mirad que faria quien solo lo vido y los de velasco en vno ayuntados
11. Vinien los pachecos y los de gueuara 15. Llegados alli do el llanto ffazian
girones manrriques en son muy notable los brauos vestiglos maguer ynsensibles
vinie don rruy lopez el buen condestable del danno presente con bozes terribles
con otros que fueron ssennores de lara ally todos juntos muy fuerte plannian
asi como aquellos a quien dessanpara los vnos llorauan los otros gemian
la vela en los mares con tienpo ynportuno asy que los montes de çerca atronauan
vinien los padillas y rrojas en vno despues de diuersas querellas que dauan
con ojos llorosos y muy triste cara en fin de sus llantos asy concluyan
12. Vinien los de castro y los de ferrera 16. Lloremos vn caso ya tan dessastrado
con ellos los daça y los daguilar pues vemos los nuestros enbueltos en guerras
vinien los de haro y los de touar y vnos a otros tomarse las tierras
vinien arellanos y los de rribera que nos les dexamos con tanto cuydado
y luego vn escuadra de gentestranjera lloremos lloremos pues han acordado
vinie tras aquestos que contado he que todo perezca syn otra manzilla
la cual comoquier que bien rremire lloremos pues vemos la nuestra castilla
jamas conoçi ni supe quien era arderse por causa dun ssolo priuado
13. Vinien pimenteles daquesta figura 17. Lloremos mas rrezio la causa ynportuna
sarmientos carrillos de silua y de ayala por quien se consume todo quanto ovimos
vinien los destunniga que asi dios me vala lloremos los debdos de quien nos sentimos
dolor me tomo por ver su tristura por vellos metidos en tanta fortuna
vinien los quinnones con tal catadura lloremos por quanto mirando la luna
cual muestran aquellos que sufren tormento el rrey suçediente quiere consentir
vinien otros muchos que aqui no rrecuento por mas sublimalla perder y estroyr
por quanto seria muy larga escritura los rreynos que ovo mamado en la cuna
14. Aquestos de suso por mi rrecontados 18. Bien tal como quando jasson conbatia
no vi que vinieron pasando baladas aquel velloçino que en colcos estaua
con mantos bordados nin rropas chapadas y de la serpiente que sienpre velaua
ni menos vestidos de rricos brocados y asy de los toros dubdaua y temia
mas vy que vinieron muy mal arreados bien tal me fallaua ca yo no sabia
sus luengos cabellos trayen desconpuestos aquella sazon de mi que fiziese
los cuerpos coruados con muy tristes gestos ni por cual guisa partir me pudiese
comonbres que son a muerte juzgados dally do fortuna leuado mauia
ffin
Estando espantado del acto que via
comonbre que parte de si non sopiese
yo fuy delibrado dalli syn que viese
presona ninguna que fuese mi guia
XVII. rromançe que fizo al sennor ynfante don enrique
maestre de santiago
Yo me so el ynfante enrrique que me torrnarie mis tierras
daragon y de sseçilia y mucho mas [me] daria.
fijo del rrey don fernando Yo como ley sus cartas
nieto del rrey de castilla vineme para castilla
maestre de Santiago desta vez cobre lo mio
de la gran caualleria 80 quanto yo perdido avia
el gran conde dalburquerque desta vez me vy sennor
sennor de huete y gandia muy mayor que ser solia
sennor de muchos vasallos vyme sennor de toledo
10 en aragon y castilla sennor dell andaluzia
el mayor duque ni conde yo solo mandaua el rreyno
quen espanna sse ssabia. yo solo me lo rregia
Dierame dios muger yo solo daua merçedes
a la ynfante catalina aquellos que me plazia.
ermana del rrey don juan En esta sazon el rrey
del rrey don enrrique ffija 90 mando que fuese a seuilla
que despues de ser fermosa a soltar a don alonso
muchas virtudes tenia. de la prisyon do yazia
De las glorias deste mundo Leue catorze batallas
20 nada no me ffalleçia de gente mucho guarrnida.
tanto que por toda parte Fuy çercar a cantillana
mi gran fama sestendia. quen camino me caya
Boluio contra mi su rrueda pusele çiertos engennos
fortuna que no dormia y muy gran vallesteria.
rreboluiome con mi primo 100 En fin de los treynta dias
el rrey don juan de castilla. ya por mia la tenia
Fizole que me prendiese saluo quel conde de niebla
avnque non lo mereçia que a seuilla defendia
enbiome preso a mora puso comigo sus tratos
30 vna fortaleza mia que la çibdad me daria.
do me touo en grandes fierros Creyme de sus palabras
tres annos de dia en dia. por la sangre do venia
El rrey daragon mi ermano no pensando que tal onbre
como aquel que le dolya la verdad quebrantaria.
juntara muy grandes gentes 110 Faltome los juramentos
por librarme do yazia faltome la pleytessia
fizole que me soltasse faltaronme mis amigos
avnque voluntad no avia en quien mas fuzia tenia
no digo que fue por miedo y algunos de mis criados
40 saluo fue por cortesia. daquellos que mas queria
Fuyme luego para el rrey alçaronse mis lugares
donde sus cortes tenia muchos dellos en vn dia.
rreçibiome alegremente Mando pregonar el rrey
diziendo que me faria so pena de la ssu yra
muchas graçias y merçedes 120 que no me diesen viandas
mas que no fecho mavia. ni macogiesen en villa
Syenpre yo estaua pensando que todos sus caualleros
en que le seruir podria fuesen con el muy ayna
mas don aluaro de luna jurando que desta vez
quera mucho su priuado seria preso o morria.
50 condestable de castilla Enbie mis mensageros
ovo de mi grande enbidia. a nauarra y por castilla
por no perder la priuança rrogando que macorriesen
la priuança que tenia los queran de mi valia.
al rrey mi sennor de mi 130 Mi hermano el rrey de nauarra
sienpre mucho maldezia. y otros grandes de castilla
El por le fazer plazer de ginetes y onbres darmas
mostro contra mi su yra troxieron gran conpannia.
desterrome de sus rreynos Miercoles era por mayo
60 corriome fasta seçilia ya despues del mediodia
tomome todas mis tierras quando asomo el rrey don juan
diolas a quien mas queria con su gente bien rregida
las que me dexo mi padre con tronpetas y atabales
y las quel dado mauia. dando muy gran bozeria
Doze annos andoue fuera 140 su pendon rreal tendido
desterrado de castilla llamando todos “!castilla!”.
a vezes tenia mucho Mas comol can que con rrauia
a vezes me falleçia de su sennor traua y tyra
pasaron por mi fortunas salimos a rreçebillo
quales contar no sabria. a los canpos do venia
70 En cabo de los doze annos ovimos la gran batalla
el sennor rrey mescreuia çerca dolmedo esa villa
que me viniese a sus cortes do fuemos todos vençidos
donde quier que las tenia por muy gran desdicha mia
deo graçias
XVIII. coplas dirigidas al condestable don miguel lucas
criado del sennor rrey
Virtuoso condestable
vuestros fechos tanto buenos
que fazeys contragarenos
vos dan fama muy loable
1. Tanto que por todol mundo 4. No contenta vuestra espada
suenan ya vuestras vitorias de fechos tan singulares
en cantares y en estorias boluistes a los lugares
llamanuos el çid segundo questan juntos con granada
o que fama ynestimable do troxistes desa entrada
para quien del se pregona fasta los ninnos de teta
syn que se falle presona syn muchos que de la seta
quel contrario desto fable murieron abominable
2. Con dolor de los cuytados 5. El rrey çidiça aquel dia
de la çibdad de jaen que del alhanbra miraua
quen granada padeçien cuando la presa pasaua
catiuos aherrojados y la vega todardya
çinquanta moros atados su ventura maldezia
de la yllora troxistes non osando pelear
los cuales les rrepartistes porque vos veya andar
con amor muy entrannable como leon espantable
3. Por la sierra y por lo llano 6. No digo dotras entradas
faziendo talas peleas que fezistes muchas vezes
a guadix y sus aldeas trayendo rricos jaezes
posistes a saco mano y moros manos atadas
do lloro el pueblo pagano otros muchos a lançadas
trayendo moras y moros matando por alquerias
muchas joyas y tessoros ni dotras cauallerias
que fue cosa ynumerable de memoria asaz notable
7. Mas dexando lo que toca
a los perros ysmaeles
enemigos ynfieles
contra quien soys como rroca
tornara contar mi boca
lo cual puede dezir bien
cuanto vos deue jaen
ser para sienpre açebtable.
Octubre de 1997
[1] Desarrollé este tema en dos trabajos posteriores: “La noción de género en el corpus cancioneril : el caso de la serrana”. I Canzioneri di Lucrezia. Los Cancioneros de Lucrecia. Atti del convegno internazionale sulle raccolte poetiche iberiche dei secoli XV-XVII. (Ferrara, 7-9 ottobre 2002), a cura di Andrea Baldissera e Giuseppe Mazzocchi. Padova : Unipress, 2005. p. 25-41; “La serrana castellana ¿género paródico?”. The Burlesque, the parodic and the satiric in medieval and early modern Spain, La Corónica 38.1, Fall 2009, p. 333-348.