I. EL POETA PEDRO DE ESCAVIAS EN SU SIGLO

Espagnol, Español Sep 20, 2026
Hasta una fecha reciente, el nombre de Pedro de Escavias figuraba sólo en algunos manuales de historia literaria, entre los escritores de modesto rango cuyas obras permanecían inéditas en unos fondos de difícil acceso

Reproduzco aquí el texto de la conferencia que pronuncié en la sesión inaugural del curso 1997-1998 del Instituto de Estudios Giennenses, en la capilla del antiguo hospital de San Juan de Dios de Jaén (octubre de 1997). Permanecía inédito. Lo cuelgo en esta página web como introducción al trabajo que acabo de redactar (agosto-septiembre de 2026) sobre el Cancionero de Oñate y Castañeda. Desde aquella fecha, he podido enriquecer notablemente lo que conocía de Pedro de Escavias gracias a su testamento recién descubierto que he publicado con la asociación de Amigos del Patrimonio de Andújar (2023) y gracias a los trabajos preparatorios para la nueva edición del Reportorio de Príncipes de España que acaba de salir de las prensas de la Editorial de la Universidad de Jaén (2026).

A pesar de esas nuevas aportaciones, reproduzco el texto de la conferencia sin enmendarlo como testimonio del estado de mis conocimientos sobre el tema en aquellos años. El lector podrá disponer además de una edición de las poesías de Pedro de Escavias que completará útilmente el último capítulo del texto sobre el Cancionero de Oñate y Castañeda mencionado.

Introducción

Hasta una fecha reciente, el nombre de Pedro de Escavias figuraba sólo en algunos manuales de historia literaria, entre los escritores de modesto rango cuyas obras permanecían inéditas en unos fondos de difícil acceso. Hace algo más de veinticinco años, el personaje se salvó de tan inmerecida oscuridad gracias a dos obras simultáneas del Profesor Juan Bautista Avalle-Arce y mía. Luego, gracias al interés del Instituto de Estudios Giennenses, que supo siempre dar acogida en su Boletín a los trabajos que le concernían, se fue perfilando con más detalle la figura del alcaide de Andújar.

Don Enrique Toral Peñaranda realizó la síntesis que imponía tanta información dispersa, sometiendo los documentos aducidos y las interpretaciones formuladas por unos y por otros a la severa mirada del historiador y jurista que es. Nos obsequió así con una biografía que muy difícilmente se podrá superar, a no ser que aparezca un nuevo documento importante como el testamento de Escavias, conservado por ahora, si es que se ha conservado, en paradero desconocido.

Mi propósito aquí no consiste en trazar una nueva biografía de Pedro de Escavias, sino en recordar algunos aspectos de esa vida que me servirán a ilustrar lo que considero las dos vertientes principales del personaje : el actor y el testigo.

Le fue dado vivir en una época excepcional de la historia de Castilla, ese siglo XV que sigo considerando, a pesar de la visión negra que impuso la desgraciada fórmula de Huizinga “otoño de la Edad Media” y, en España, una lectura política más abocada a alzar las figuras de Isabel y Fernando que a dar cuenta objectiva de los dos reinados anteriores, como el más brillante de la historia de aquel reino. Fue un siglo de gran vitalidad, marcado por una nueva distribución de los poderes, lo que naturalmente produjo excesos de toda clase, pero que ofrecía perspectivas de protagonismo para amplias capas de la población. Este fue el caso de Pedro de Escavias, al que sus antecedentes condenaban a una actividad local en su Andújar nativa y que, sin embargo, fue mezclado a acontecimientos de gran transcendencia no sólo para el reino de Jaén, sino también para la Corona de Castilla, y alcanzó en su tiempo unos cargos y una notoriedad envidiables.

Su excepcional longevidad le permitió conocer tres reinados : casi enteramente el de Juan II (ca 1410-1454) ; el de Enrique IV, que corresponde a su madurez (1454-1474) ; la primera mitad del de Isabel (1474-ca 1490, fecha aproximada de su muerte). Además, las circunstancias le colocaron en puestos privilegiados. Discurrió su mocedad en la misma Corte de Juan II y, posiblemente, en el entorno no menos brillante del Infante Enrique, Maestre de Santiago. Le tocó observar de cerca los conflictos que opusieron a los distintos bandos de la nobleza, en tiempos de Enrique IV, en el reino de Jaén, zona eminentemente sensible por cuanto era campo de enfrentamiento directo entre los Maestres de la Ordenes y los partidarios del rey. Por fin, la guerra de Granada, iniciada en 1482, le colocó en primera fila para contribuir a la logística de las tropas castellanas.

Difícilmente se puede concebir vida más llena. Sin embargo, a la enumeración que acabo de hacer falta una dimensión esencial, la actividad cultural, la que hace de Pedro de Escavias un testigo excepcional de su siglo. A ello dedicaré esta ponencia, privilegiando la producción poética de nuestro andujareño.

Obras de Pedro de Escavias

La toma en cuenta de ese aspecto de la actividad cultural de Pedro de Escavias nos lleva forzosamente a analizar su Reportorio de Prínçipes de España, crónica abreviada de Castilla con una atención especial concedida a los reinados de Juan II y Enrique IV. Pero, antes de tratar aunque someramente ese capítulo obligado, quiero mencionar un hecho que, hasta ahora, se desconocía, a saber la parte que tuvo nuestro el alcaide en el mantenimiento de una actividad cultural en Andújar.

En la Biblioteca Nacional de Madrid, con la signatura Ms. 4183, se conserva un ejemplar manuscrito del Confesional de Alfonso de Madrigal, El Tostado, cuyo colofón reza así (fol. 64v) :

Este libro mando escreuir el muncho onrrado e virtuoso cauallero Pedro dEscauias mi sseñor, guarda mayor del Rey nuestro señor e del su Consejo e su alcayde e alcalde mayor en esta muy noble e muy leal çibdad de Andujar, a mi, Bartolome de Alcaraz su criado, el qual se acabo de escreuir jueves treze dias del mes de agosto año del nasçimiento del Nuesto Señor e Saluador Jesu Cristo de M cccc lxxii años. firmado : Bartolome de Alcaraz.

Esta noticia, breve pero enjundiosa, nos indica que Pedro de Escavias no era sólo un jefe militar y político, lo que ya sabíamos, ni que tampoco se dedicara a la escritura a título personal, sino que supo fomentar en torno suyo una actividad que implicaba un círculo más amplio de personas. La forma que tomó esa actividad parece coincidir con un taller o scriptorium en el que copistas profesionales se dedicaban a transcribir volúmenes conseguidos por medio de un sistema de préstamo, a través de unas relaciones mantenidas con personas o instituciones provistas de una biblioteca. En todo caso, el colofón no deja lugar a dudas sobre la identidad del promotor de ese trabajo, ya que el copista la formula con cierta solemnidad, declinando los títulos de Pedro de Escavias.

Ese colofón nos descubre también las aficiones de nuestro personaje, que sólo por falta de información imaginábamos interesado principalmente por la historia. Consta que su religiosidad debió influir en sus lecturas, pero no hay que descartar tampoco el interés por la vida cultural de su tiempo, que le inducía a leer las obras de excelentes escritores y pensadores de su tiempo, tales como El Tostado.

Por fin, esa nota resulta preciosa para descubrir algo del ambiente político que reinaba en Andújar, y no sólo en esa villa sino en todo el reino de Jaén, al final del reinado de Enrique IV. Nos sugiere un clima de paz y concordia, bajo la férula de un alcaide y alcalde mayor que ejerce su indiscutida autoridad en todos los campos de la vida cívica. Sin embargo, la documentación de que disponemos nos obliga a matizar tan idílica visión. Miguel Lucas de Iranzo será asesinado, al año siguiente de 1473, a consecuencia de las matanzas de judíos que se perpetraron aquel año en Castilla pero también en Aragón. En cuanto a Andújar, aprovechando los disturbios consecutivos a la muerte de Enrique IV y al acceso al trono controvertido de Isabel I, el mismo Bartolomé de Alcaraz se adhirió al partido de Rodrigo Palomino para despojar a Pedro de Escavias de la mitad del oficio de escribano del Concejo de Andújar, medida que prosperó ; ese colaborador de los tiempos de paz sería, por consiguiente, más tarde, cuando se ajustarían las cuentas del reinado pasado, el instrumento de una operación de se hizo en detrimento de nuestro alcaide, hasta que los Reyes zanjaran a favor de este en 1478.

No conviene comentar más un dato que resulta ser por el momento único, pero sugiero que se investigue en ese campo de la difusión de la cultura en el reino, sin limitarse a Jaén y a la Corte del Condestable. Por la Crónica del propio Miguel Lucas, sabemos por ejemplo que Pedro de Escavias tomaba iniciativas interesantes, como alquilar un órgano para el casamiento de su hija, mostrando un gusto musical algo más ecléctico que el del Condestable, al parecer más afín a la música marcial.

El historiador

El Reportorio de Prinçipes de España sigue siendo la obra magna de Pedro de Escavias. Se trata de la mejor ilustración de un subgénero de la Crónica real castellana, el de los resúmenes cronísticos, que tuvo gran difusión a partir de finales del siglo XIV. Tenía por objeto hacer asequible para un amplio público los grandes hechos de la historia del reino. Es innegable que se trata de obras de vulgarización, pero no por eso desdeñables, en la medida en que esa clase de textos encontró un público, sin duda menos exigente que el de los eruditos, pero realmente deseoso de conocer el pasado de su reino.

Las crónicas del corpus iniciado por Alfonso X y proseguidas hasta finales del siglo XV, gracias al talento de historiadores como el Canciller Ayala, Alvar García de Santa María, Enríquez del Castillo o Alonso de Palencia merecen todo nuestro respeto, pero cabe tener algunas dudas sobre su difusión fuera de la Corte y de algunas casas nobiliarias. En cambio, los resúmenes cronísticos no son concebibles sin un número apreciable de lectores potenciales. Estos pertenecían a capas medias e inferiores de la nobleza que buscaban el modo de adherirse a un destino colectivo a través de una historia común. Esos resúmenes, fuente inagotable de fechas y anécdotas memorables, me atrevería a decir que son el punto de arranque de una de las aventuras más excepcionales de la literatura castellana desde finales del XV, a saber el romancero. No se puede entender ese interés por episodios de las vidas de los héroes desde Bernardo del Carpio, si no se tiene en cuenta que tanto los poetas como sus oyentes conocían los detalles de lo narrado a través de obras históricas como los resúmenes cronísticos.

El Reportorio cumple perfectamente con ese cometido; además, es un verdadero manual de historia. Desde esta perspectiva, responde también a un objetivo ideológico. Como las Crónicas reales que resume, exalta la institución monárquica y, en primer lugar, la figura del rey, encarnación de la legitimidad del poder sobre la comunidad. No es puro azar si esa historia de Castilla se redacta en un momento en que la institución está puesta en tela de juicio. Era la mejor manera de recordar a todos el repeto que se debía a una monarquía que quedaba justificada por un glorioso pasado, gaje de una perennidad futura.

Por fin, como para poner en práctica el mensaje ideológico que pretende comunicar a sus lectores, Pedro de Escavias redacta los dos últimos capítulos, referentes a los reinados de Juan II y Enrique IV, sin apenas valerse de fuentes que no fueran andaluzas. Al salirse del molde de una crónica oficial, está en condiciones de proponer una interpretación personal de una historia de la que había sido testigo activo. Centra su relato en algunas figuras sobresalientes, la primera de ella la del rey, pero también sobre las de Alvaro de Luna, Miguel Lucas y Juan Pacheco. En todos momentos se muestra partidario de la sumisión al monarca legítimo y se salva hábilmente de zanjar en algunos debates candentes como la supuesta impotencia de Enrique IV o el conflicto de legitimidad entre su hija Juana y su hermana Isabel.

Parece hacerse así el intérprete de un grupo de la mediana nobleza que procura no mezclarse en asuntos que conciernen sobre todo a los Grandes, como lo demuestra, entre otros pasajes, la descripción horrorizada que proporciona de la farsa de Avila. Se mantiene fiel a la Corona, no sin mostrarse severo con el rey, si hace al caso.

El poeta

Frente a una obra histórica de tamaña envergadura, la producción poética de Pedro de Escavias podría pasar por una mera diversión cortesana. Como sus contemporáneos de todas las clases, nuestro andujareño se habría dedicado a cultivar el verso porque así lo exigía la convención social. No se puede negar el hecho si nos atenemos a los poemas amatorios, claramente atribuibles a una mocedad transcurrida en la Corte de Juan II, como lo certifica la rúbrica general del Cancionero de Oñate : “Coplas y canciones de pedro descauias syendo paje del rrey y harto mochacho.” Pero la ambición poética de nuestro alcaide va mucho más allá, como procuraré demostrárselo.

La obra poética de Pedro de Escavias consta de veintiún poemas. Dieciocho de ellos se conservan agrupados bajo su nombre en una colección de finales del siglo XV, el Cancionero de Oñate y Castañeda, así llamado por haber pertenecido a esa familia condal ; uno más, junto a otros cuatro del primer corpus, también atribuídos a nuestro poeta, en el Cancionero de Gallardo-San-Román, importante colección conservada en la Real Academia de la Historia ; por fin, dos más, junto con otros dos ya conocidos, bajo el nombre de Manuel de Guzmán, en el mismo Cancionero de Gallardo-San-Román.

Una veintena de poemas de un mismo autor ni es mucho ni tan poco, dentro del contexto de la producción del siglo XV. Pero, en el caso de Escavias, hay que relativizar las cifras por cuanto queda evidente que el propio poeta realizó, al final de su vida, antes de incluirlas en el Cancionero de Oñate, una selección de sus obras, descartando parte de su producción. Por la misma razón, hay que interpretar los corpus menores del Cancionero de Gallardo-San-Román como restos de una producción más amplia que se ha perdido o anda desperdigada en otras colecciones, bajo nombres de préstamo, como el de Manuel de Guzmán.

Lo lógico para un comentarista y editor es que trabaje sobre el mayor número posible de textos de un autor; así lo hice cuando publiqué las obras de nuestro poeta o cuando las completé más adelante. Sin embargo, esta producción presenta un caso particular, ya que se ofrece como una selección ya hecha y que esa selección tiene características que remiten de algún modo no tanto a la producción como a una valoración crítica de la misma. Para aclarar algo esta formulación oscura, diré que Pedro de Escavias, al reunir sus poemas en el Cancionero de Oñate, no pretende tanto dar a conocer su obra como a proporcionar una idea precisa de la concepción que tenía del arte de trovar.

Llama la atención la gran variedad de formas poéticas utilizadas por Pedro de Escavias: para la poesía amatoria, la canción, el decir lírico y la serrana; para la temática más seria, el decir narrativo, el arte mayor y el romance. En total, son siete formas distintas, varias de ellas utilizadas una sola vez. Para las otras, como lo veremos más adelante, no se observa ningún caso de reproducción idéntica de una misma forma en dos o varias piezas.

En otro lugar interpreté esa variedad como un alarde de virtuosismo por parte del poeta. Escavias actuaba como si quisiera demostrar que había practicado todas las formas a su alcance respetando los criterios más exigentes. De hecho, no creo que haya fallido en su propósito ; al contrario, sus poemas soportan dignamente la comparación con los de los más hábiles trovadores de su tiempo.

En esta segunda parte de mi exposición, quisiera pasar revista a las distintas formas para mostrarles cómo se manifiestan las preocupaciones estilísticas de nuestro poeta. Para designar los poemas remitiré a la numeración que los precede en la edición que acompaña el texto de mi ponencia.

La canción

Se dan dos clases de canciones, desde el punto de vista de la forma claramente definidas : las de dos coplas (I y VIII) y las de una copla (III, IV, VI, XI, XII, XIV). La diferencia entre las dos clases, antes de responder a un criterio formal, traduce una cronología de composición distinta : la canción de dos coplas es más propia de la generación del Marqués de Santillana (primera mitad del siglo XV), mientras que la de una copla corresponde a los gustos vigentes en la segunda mitad del siglo : Jorge Manrique sólo escribe canciones de una copla. Así parece confirmarlo el que el primer poema, el que justamente no tiene título por venir encabezado por la rúbrica general, es de dos coplas.

Las canciones de dos coplas ofrecen una estructura similar en cuanto al cómputo silábico (versos octosílabos), el número de versos (ocho por coplas) y la distribución de las rimas : un estribillo inicial en abba ; una copla compuesta de una mudanza cddc y una vuelta similar al estribillo, abba. Se trata, pues, de la estrofa que se conoce como copla castellana. Sin embargo, esas dos canciones se distinguen por los elementos del estribillo retomados en la vuelta : en VIII, sólo se repite la palabra-rima del último verso, mientras que, en I, se reproducen idénticos la palabra-rima del verso antepenúltimo más los dos últimos versos.

Es también en la reproducción de palabras o versos del estribillo en lo que se diferencian las canciones de una sola copla, creando entre sí una gradación de menos a más. Las piezas III y VI corresponden al grado cero, ya que no reproducen nada del estribillo, fuera de las rimas. La XI reproduce la palabra-rima del penúltimo verso y el último completo ; las XII y XIV, los dos últimos versos ; la XIV, la palabra-rima del primer verso, el antepenúltimo en parte y los dos últimos completos.

La identidad formal entre dos poemas apuntada para III y VI, y XII y XIV contradice la hipótesis sobre el alarde de virtuosismo del poeta, ya que éste supone naturalmente que cada forma se aplique a un solo poema. Un análisis atento de los casos visibles de repetición muestra que el criterio de discriminación sistemática entre los poemas recogidos queda respetado a pesar de las apariencias. En efecto, si la pieza VI responde exactamente al grado cero ya mencionado, habrá que matizar para la III, ya que los dos últimos versos de la vuelta son un eco evidente de los mismos versos del estribillo : “tras mi / en pos de mi ; siguio / seguia”. Asimismo, las canciones XII y XIV se distinguen radicalmente por presentar ésta el único caso de hexasílabo en toda la colección.

Si tenemos en cuenta ahora la temática de las distintas piezas, observamos otra forma de separación entre ellas. Las dos canciones de dos coplas pertenecen a dos temáticas distintas : el “apartamiento” del amante para la primera ; la crueldad de la dama para la segunda. Lo mismo se puede decir de III y VI, por una parte, de XII y XIV, por otra. No existe, pues, ningún riesgo de confusión. Más aún, cuando dos poemas tratan el mismo tema desde un criterio formal muy parecido, el poeta hace todo lo posible para reducir al mínimo las similitudes. Así, las canciones III y XIV, a pesar de tener la misma rima inicial y un primer verso muy parecido, tratan el tema con un arte consumido de la variación. Empleo este término adrede porque esa manera de escribir se asemeja tanto o más a la técnica de composición musical que a la literaria.

Decires amatorios

El decir de inspiración amorosa supone para el poeta menos exigencias formales y nuevas posibilidades expresivas. Para ilustrar el primer aspecto, observamos que el número de estrofas es ilimitado, aunque siempre superior a dos para no entrar en competencia con la canción : aquí varía entre tres y siete. El poema está desprovisto de estribillo inicial pero puede presentar una coda o finida, que coincide con media copla. La ausencia de estribillo inicial suprime cualquier obligación de retomar, al final, alguna rima anterior.

Esa notable libertad de que dispone el poeta no se traduce, en la producción de Pedro de Escavias, por un relajamiento en la forma ; al contrario, bien se echa de ver que, en ese género también, procura variar las formas utilizadas, lo que se traduce por la presencia por lo menos de un rasgo diferencial entre los poemas. Las coplas VII y XIII, de misma amplitud (7 estrofas), provistas ambas de una finida, se distinguen por el número de rimas por estrofa : 4 para aquélla, 3 para ésta. Igualmente, las coplas X y XV comparten el número de versos por estrofa, 10, pero la segunda tiene una finida de la que carece la primera. Más aún, sabemos que X fue primitivamente compuesta de estrofas de ocho versos, así se conserva en el Cancionero de Gallardo-San-Román, y que pasó a tener diez versos por copla por medio de un artificio : el poeta añadió, en cada semi-copla, un verso a modo de aposición que apenas influye en la comprensión. De ese modo, Pedro de Escavias amplía el abanico de formas posibles, proporcionando dos longitudes distintas para las coplas de estrofas de diez versos (una de 4, otra de 7), a la par que evita una excesiva concentración de decires de 7 estrofas de ocho versos, lo que hubiera quitado fuerza a la demostración. Además, nos es dado observar a qué clase de manipulación, sea dicho en el buen sentido de la palabra, se dedicaba un poeta de aquel tiempo para conseguir el efecto deseado. La exigencia de la forma colocaba la del significado a un nivel secundario.

La serrana

En el campo de la amplificación de versiones primitivas, se señala de modo especial el poema IX. En su primera versión, se trataba de una canción compuesta de un estribillo más una copla. En el Cancionero de Oñate, aparece como una serrana de siete estrofas con estribillo. El cambio es mucho más notable que en los casos ya observados porque concierne no ya sólo la forma sino también el género : de la canción al decir y, dentro de esta categoría, de las coplas a una forma particular, la serrana. La justificación de semejante cambio reside sin duda, en primer lugar, en la posibilidad para el poeta de conciliar la forma primitiva con una ampliación de la misma. Formalmente hablando, una canción puede confundirse con el principio de una serrana. Además, en el caso del poema analizado, la temática de la canción primitiva coincidía con la de aquel género, ya que situaba al poeta en las circunstancias habituales de la serrana : el encuentro de un caballero, en medio de un paisaje agreste, con una moza deseable. Sin embargo, el motivo verdadero de esa transformación reside en la voluntad del poeta de medirse con un género poético de larga tradición, aunque muy poco practicado por sus contemporáneos.

En efecto, si la serrana tuvo gran acepción en la poesía gallega, a imitación de la provenzal y la francesa, apenas se practicó en Castilla. Las cuatro piezas que el Arcipreste de Hita incluyó en su Libro de Buen Amor no dieron lugar a una corriente propia a Castilla. Un siglo más tarde, el Marqués de Santillana fue el primeo, y casi el único, en explotar esa vena. Lo hizo con la manera sistemática que era la suya cuando tocaba un género, hasta tal extremo que sus ocho serranas son algo así como los apuntes de sus peregrinaciones por la geografía del reino, para honrar sus obligaciones de señor o de capitán de guerra al servicio de la política real.

Hay que inscribir la serrana de Pedro de Escavias dentro de ese intento de recuperación de un género perdido por el Marqués de Santillana y algunos de sus émulos[1]. El hecho es notable, porque apenas si esos innovadores pasan de dos : además de nuestro poeta, Fernando de Torre, del que se sabe que perteneció al círculo de Santillana. Torre compuso una serranica donde se observa la imitación de las de su ilustre modelo más claramente que en la de Escavias.

La tentación es grande de asociar a Fernando de Torre y Pedro de Escavias en esa aventura porque sus dos poemas presentan algunas analogías sorprendentes. Los dos sitúan el marco geográfico del encuentro en una Tierra de Losa, que podría ser la misma y podría interpretarse, además, como un homenaje al Arcipreste de Hita, si la identificamos con el paraje segoviano familiar del gran poeta del XIV. La temática principal coincide también en los dos poemas, donde la serrana sufre la competencia de una dama amada a la que los dos caballeros protagonistas se niegan a traicionar. Se me ocurre, pues, que nuestros dos trovadores quisieron enfrentarse en la composición de una serrana, demostrando así una particular sensibilidad al patrimonio formal heredado de una tradición castellana que ha dejado pocos rastros en la producción del siglo.

No podemos dejar de notar con qué elegancia nuestro andujareño se sale de tan comprometido duelo. Lo hace librándose de las normas del modelo, inventando una serrana más narrativa que lírica, a la vez homenaje al género y su parodia, como también es parodia de las normas del amor cortesano que obliga, aún en las circunstancias más excepcionales, rendir gajes de fidelidad a la señora amada.

Decires narrativos

La inspiración seria de Pedro de Escavias utiliza un número notable de formas distintas : el decir o coplas, las coplas de arte mayor, el romance. Tanto myor es la diversidad cuanto que se aplica a un número reducido de poemas, cuatro en total. El contraste con la producción dedicada a temas amorosos resulta, pues, evidente. Para explicar esa diferencia, se pueden aducir varias razones. La primera y principal reside en la importancia relativa de cada inspiración. Pedro de Escavias se dedicó a la poesía prioritariamente en su juventud, en una época de su vida que privilegiaba las ocupaciones propias de un caballero joven ; en su madurez y vejez, sólo recurrió excepcionalmente al arte de trobar. También cabe decir que la temática amorosa, a pesar de acoger mucha convención o por eso mismo, se prestaba a cierta variedad de formas, como ya he señalado ; no así los temas graves, que conceden menos importancia a la forma. Pero lo que no desaparece en la obra de nuestro alcaide, cualquiera que sea el tipo de inspiración que le anima, es el interés por la experimentación formal. Ilustraré esa constante comentando los decires que nos ha dejado.

El primero (II) está dedicado a llorar la muerte verdaderamente trágica del joven Juan de Pimentel muerto accidentalmente en plena juventud, en 1437. La Crónica del Halconero de Juan II dedica un breve capítulo a la noticia :

Jueves siguiente [14 de febrero de 1437] en Ayllón, vinieron nuebas al rrey en como era fallesçido don Juan de Benauente, conde de Mayorga, fijo de don Rodrigo Alfonso Pimentel, conde de Benauente e mayor heredero de su casa, el qual era muy buen cauallero. De su muerte ouo muy grande sentimiento el rrey e el condestable e todos los caualleros e gentiles onbres de su casa ; e tomaron todos lloros por el.

La elegía dedicada por Pedro de Escavias a ese triste acontecimiento debe interpretarse como participación al duelo colectivo impuesto a la corte, a la que seguiría frecuentando en aquella época. Se conservan otros dos poemas sobre el mismo asunto, debidos a Juan de Agraz, ambos conservados en el Cancionero de Gallardo-San-Román. En contraste con estos, cargados de estoicismo cristiano, el de Pedro de Escavias presenta un carácter frívolo, poco adaptado a las circunstancias que pretende ilustrar. Aún a riesgo de cometer un anacronismo, parece poco acertada la sumisión que manifiesta aquí el poeta a los valores al uso, como si el elogio de un caballero de tantas esperanzas debiera culminar en una evocación de sus virtudes amorosas. Demuestra además cierta torpeza poco habitual en este poeta, pero que tiene quizás su explicación en su relativa falta de experiencia como trovador. Desde el punto de vista formal, el poema no presenta ningún rasgo digno de mencionarse, con excepción de la vuelta, en la finida, de la penúltima rima de la copla anterior. Pero, al no ser la última rima, queda la posibilidad de que se trate de una mera coincidencia.

Más interesantes son las Coplas dirigidas al condestable. Constan de un estribillo inicial, seguido de 7 coplas, con vuelta al final de cada copla de la rima primera del estribillo. En el Cancionero de Oñate y Castañeda, único que las conserva, van acompañadas además de una larga glosa, que parafrasea los pasajes correspondientes de la Crónica de los Hechos del Condestable. La concepción de ese poema supone, pues, una complejidad mayor, en la medida en que, por una parte, no responde a un hecho preciso sino que pretende evocar a una persona real a través de unas actividades concretas y, por otra, consiste en la adaptación en verso de un texto en prosa preexistente.

No estoy seguro de que Pedro de Escavias haya encontrado desde el principio la forma que convenía a su propósito. En efecto, un análisis detenido muestra que la primera estrofa recibe un tratamiento formal particular : mientras que las demás reproducen tres veces su rima primera, según el esquema cddcceea (estrofa segunda ; siendo a la primera rima del estribillo), aquélla repite cada rima dos veces (cddc aeea), incluída la rima del estribillo. El tratamiento original de la primera estrofa tiene como resultado que esta y el estribillo siguen el esquema de una canción, con la única particularidad de no reproducir en la copla la segunda rima del estribillo. El poema se compondría, por consiguiente, de dos elementos: una canción inicial seguida de seis coplas. Cada elemento correspondería a un momento de la elaboración del poema, primero una canción, más adelante, gracias a la aportación correspondiente a la Crónica del Condestable, un decir. Esta interpretación queda confortada por el hecho de que la glosa en prosa que se añade al poema sólo se aplica a las estrofas 2 y siguientes. De hecho, esa primera copla tampoco contiene nada que merezca comentarse, a diferencia de las demás que están repletas de menciones a acontecimientos concretos.

Con las Coplas sobre las diuisiones del reino, volvemos a algo más tradicional. La utilización de las coplas de arte mayor para celebrar un acontecimiento grave y generalmente desgraciado de la política del reino fue inaugurada por el mismo inventor del arte mayor, a saber el Canciller Ayala que lo aplicó a su Tratado sobre el Cisma. Fue practicada más adelante por Alfonso Alvarez de Villasandino en su elegía a la muerte de Enrique III, que dio lugar a varios poemas más de altos personajes de la Corte, a imitación del primero. La elección de esa forma para lamentar el estado del reino en el momento de la batalla de Olmedo se explica quizás por la opción narrativa que hace intervenir al rey Enrique III como protagonista principal de este corteggio al modo italiano. Puede que, consciente o inconscientemente, Pedro de Escavias se haya dejado llevar por una especie de identificación entre la personalidad del rey difunto y esa forma poética. Es la hipótesis que adelanto. Añadiré que nuestro poeta se muestra bastante hábil en el aprovechamiento que hace de las características del arte mayor, cuya amplia estrofa permite cierto énfasis expresivo, así como la estructura rítmica del verso, dividido en hemistiquios, ofrece, además de efectos de simetría variados, la posibilidad de enumeraciones copiosas. Por mi parte, considero que quien pudiera memorizar las coplas 10 a 13 habría alcanzado un buen conocimiento de las grandes familias nobles del reino de aquel siglo y de los siguientes.

El romance al Infante Enrique

Capítulo aparte merece este poema por ser una de las más antiguas y más acabadas expresiones del género romance en la producción escrita castellana. Las circunstancias de su composición quedan oscuras. No parece prudente colocar la fecha de redacción de este romance, ni tampoco de las coplas anteriores, en 1445, fecha de la batalla de Olmedo, ya que aquél no era momento propicio para hacer el elogio del Infante vencido y condenar al Condestable vencedor. El año de 1453 y siguientes serían más probables ya que corresponden a la caída y ejecución de Alvaro de Luna. De algún modo, esos dos poemas expresarían la venganza póstuma del derrotado Infante e irían a engrosar las filas de las obras, a veces violentísimas, en las que poetas tan ilustres como el Marqués de Santillana celebraron la definitiva derrota del antiguo valido de Juan II.

Resulta arduo definir formalmente el romance de Pedro de Escavias porque corresponde exactamente a lo que es esa forma poética para los lectores modernos: octosílabos con rima asonante de los versos pares. Pero, si aceptamos la fecha propuesta para su redacción, estamos ante un caso muy precoz, prácticamente sin antecedente conocido.

No quiero decir que Escavias haya inventado la forma romance tal como se ha practicado hasta hoy. Está claro, por ejemplo, que la expresión en primera persona del protagonista, expresada desde el inicio del poema (“yo me so”), es el eco de una tradición elegíaca ilustrada por el mismo Juan Agraz en uno de los poemas al Conde de Mayorga (“Yo el conde sin ventura vos saludo in Ihu Xpo”). Pero no hay que reducir excesivamente la parte de innovación que corresponde a Pedro de Escavias en la elección de la forma romance: supo ver en ella las características que la hacían adaptable al tema que quería tratar. En el momento mismo en que el romance sigue siendo un material idóneo para la letra musicada, como se señala en la misma Crónica del Condestable (“el rey le mandó facer un romançe el qual a los cantores de su capilla mandó asonar”, p. 90), Escavias lo utiliza como vehículo de noticias históricas. Aprovecha la libertad que concede al poeta en términos de extensión y de criterios formales, ya que se parece más a una prosa rimada que a un decir poético, para someterlo a las leyes de la narración pormenorizada de acontecimientos presentados cronológicamente. Lo utiliza en la función que será la privilegiada en los tiempos modernos, la de la expresión con un máximo de lirismo y emoción de acontecimientos sobresalientes de la historia del reino.

Conclusión

A lo largo de este repaso entre superficial y minucioso de la producción de Pedro de Escavias, he procurado demostrar que ese autor tuvo una consciencia clara de su quehacer de poeta. No lo limitaba a adoptar ciegamente los comportamientos o las opciones estéticas de sus contemporáneos, sino que pretendía usar de todas las formas posibles con el fin de enriquecer los modos de expresión vigentes. Esta filosofía suponía hacer compatible la aceptación de la tradición heredada y una voluntad de innovación. La primera queda ilustrada por la gran variedad de formas practicadas en el campo de la poesía amorosa, siendo la más sorprendente de todas la serrana. La segunda se expresa idealmente en el romance de cuya versión moderna Pedro de Escavias puede considerarse como uno de los inventores.

Las cualidades demostradas por nuestro poeta quedan patentes en su labor de compilador de poemas, como queda reflejado en el Cancionero de Oñate y Castañeda. Se trata de una de las mejores colecciones poéticas del siglo XV y de una de las mejor compuestas. La producción allí recogida cubre toda la extensión de la vida de Escavias, lo que demuestra que su afición a la poesía no fue circunstancial. La inspiración de los poemas es conforme a la propia evolución de la personalidad del compilador: desde la despreocupación de la juventud hasta la gravedad de la madurez. La visión que se nos proporciona así de la producción poética para todo el siglo es la de una vida humana, como si la sucesión de reinados fuera equiparable a la sucesión de las edades del hombre, lo que ofrece materia a reflexión.

Sobre todo, la elección de los poemas denota, por parte de Escavias, una gran acuidad crítica que le permite discernir, más allá de sus gustos personales, los valores imperantes en cada época: a la dominante amatoria y mitológica del reinado de Juan II sucede una nueva preocupación por lo religioso de claro signo fransciscano junto con una irrupción de la sátira política durante el reinado de Enrique IV. El de los Reyes Católicos viene marcado por una poesía hagiográfica hacia las autoridades políticas y de una reflexión sobre la muerte. Añádase el esmero puesto en recoger cada poema en su misma fuente o muy cerca de ella, que hace de ese Cancionero un yacimiento de versiones primitivas.

Todas las cualidades de un gran crítico están reunidas en ese personaje fuera de lo común. Y si tuviera que ilustrar mi opinión con un ejemplo indiscutible, me limitaría a señalar que Pedro de Escavias fue quizás el primero en recoger las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique en una colección poética. ¡Qué más prueba se quiere del excepcional talento de nuestro gran andujareño !

EDICIÓN

Coplas y canciones de pedro descauias

syendo paje del rrey y harto mochacho

I. Por mi triste apartamiento

sennora de vuestra vista

gran deseo me conquista

con terrible pensamiento

Y en tal manera maquexa

que presto me matara

pues la pena que me da

nunca afloxa ni me dexa

asy que de mi tormento

es causa por vuestra vista

deseo que me conquista

con terrible pensamiento

Avnque mi gran padeçer

lleno de tanta desgraçia

alguna vez se me saçia

pensando cos he de ver

pero luego el mal que siento

es tanto por vuestra vissta

quel desseo me conquissta

con terrible pensamiento

II. coplas que fizo a pedro de guzman

sobre la muerte del conde de mayorga

1.Vos sennor que tan profundo                                                5. Despues de tanta virtud

por virtudes soys mostrado                                                       como en el sennor avia

cuyos ojos an mirado                                                                  tanta fe y amor tenia

vna gran parte del mundo                                                         que fue fin de su salud

dezidme la muerte donde                                                           el amo tan verdadero

mostro su yra cruel                                                                      a su dama y la siruio

tan rrauiosa como en el                                                               quen pensallo agora

de mayorga triste conde                                                             yo siento tal dolor que muero

2. La qual con sanna ençendida                                               6. Nuestro gran rrey y sennor

syn ninguna piedad                                                                     a quien yo vere muy çedo

en muy peligrosa edad                                                               por temor sin duda y miedo

ha leuado desta vida                                                                   poderoso enperador

este que por sus bondades                                                         aya pesar con su muerte

sus enemigos loauan                                                                  del quen virtud y bondad

y todos sennor le amauan                                                          syn otra contrariedad

de sus propias voluntades                                                          tuvo coraçon tan fuerte

3. Ya la fama en toda espanna                                                 7. Pues las damas del qual eran

contaua ser generosso                                                                 tenidas en tanto grado

este conde virtuosso                                                                    por su caso desastrado

de quien he manzilla estranna                                                  llorenlo fasta que mueran

valiente de la presona                                                                 que su gloria fue seruir

do virtud no ffalleçio                                                                  a todas por quien amaua

de guissa que mereçio                                                                 finalmente desseaua

sobre todos gran corona                                                             por qualquier dellas morir

4. Sus virtudes espeçiales                                                          8. Dando fin a mi rrazon

eran por el mundo todo                                                              vos y todos quantos aman

publicadas en tal modo                                                              o suyos de amor se llaman

quera pasmo a los mortales                                                       aved del gran conpasion

no tenie puesto en oluido                                                           faziendo terrible duelo

de fazer sienpre nobleza                                                            asimismo larga estoria

& siguio la gentileza                                                                   por que biua ssu memoria

por do fue mas conoçido                                                            syn llegar jamas al suelo

                                                                               ffin        

                                                               Por sus fechos gran vitoria              

                                                               le deuemos todos dar

                                                               por que se puedalegrar

                                                               dondesta y rreçiba gloria

          III. cançion                                                                   IV. Otra suya

Quando viste que party                                                                       Dios que tanta fermosura

de ty la ssennora mia                                                                           sobre quantas son vos dio

cuydado partio tras mi                                                                         quiso cos amasse yo

que siguio mi conpania                                                                       mas que a biua criatura

                                                                                                                

El cual dixo que mandado                                                                  De manera que tenes

le fue por amor seguirme                                                                     mi presona asy vençida

y asy fuy marauillado                                                                          que no puede ser mi vida

que no supe que dezirme                                                                     mas de quanta vos querres

espantado me bolui                                                                              duenna de gran fermosura

pensando que te veria                                                                           sobre quantas dios crio

y vy venir en pos de mi                                                                        quiso cos amasse yo

cuydado que me seguia                                                                        mas que a biua criatura

                                                                                                                

                                                      V. coplas suyas

1. A quien daua triste yo                                                                     2. A quien daua que no oviera

tantos gemidos llorando                                                                      conpasion de mi algun dia

a quien daua sospirando                                                                      a quien daua mi sandia

mi salud la qual gassto                                                                        voluntad tan verdadera

a quien daua coluido                                                                            a quien daua en tal manera

mis seruiçios fastaqui                                                                          mis seruicios sin mentyr

daualos a quien de mi                                                                           daualos a quien morir

solo vn dia no curo                                                                               ver syn duda me quisiera

                                                                                  fin

                                                               Si pudiese desamar

                                                               la que digo no amaria

                                                               avnque se que me ffaria

                                                               sy quisiese rrecobrar

                                                               tal plazer quen lo pensar

                                                               tanto gozo me seria

                                                               que pesar no me podria

                                                               ningund tienpo aconpannar

 

                                                      VI. cançion suya

                                                               Quanto mas pena sofrir

                                                               me faze vuestra beldad

                                                               tanto mas mi voluntad

                                                               es dispuesta a vos seruir

                                                               Dios que vos fizo fermosa

                                                               mas cotra persona alguna

                                                               creo syn duda ninguna

                                                               que vos fizo piadossa

                                                               pero quereslo encobrir

                                                               con sobra de gran bondad

                                                               demostrando crueldad

                                                               por mas gloria rreçebir

 

                                                  VII. coplas a vna dama

1. Mas fermosa que no dido                                                                4. La guerrera muy famosa

ni que la rreyna jocasta                                                                       que dizien pantaselea

ni que aquella virgen casta                                                                 ni andromaca ni penea

por quien fue apolo ofendido                                                             nos pasaron de fermosa

de diana cabe ygual                                                                              ni la rreyna simiramis

entre tisbe y penolope                                                                          ni la virgen proserpina

y la rreyna de rredope                                                                          vos soys de tal rrobo dina

sennora soys espeçial                                                                           como fue elena de paris

2. La del coraçon maldito                                                                    5. Eurediçe la dorffeo

medea ni filomena                                                                                antiopa ni adriana

ni la que naçio por pena                                                                      ni a la otra que fue ermana

del troyano çircuyto                                                                             y muger de macareo

ni la madre de cupido                                                                           no les pudo dar natura

ni las que fermosas fueron                                                                  mas beldad ni a ypromestra

mas que vos ser no pudieron                                                              ni la rreyna clitimestra

o tengol seso perdido                                                                           vos paso de fermosura

3. La que fuen sennal de gloria                                                           6. Nin aquella gentil dama

rrobada por los de greçia                                                                     de breçayda ni atalante

ni la rromana lucreçia                                                                          ni la que llego delante

de quien fazen gran memoria                                                             de las otras a la fama

ni la que por nigligençia                                                                       mas que vos no fue smerada

de creon ardio en sus bodas                                                                pues con las que los actores

en virtudes estas todas                                                                         escriuieron por mejores

nos leuaron preminençia                                                                     deueys sser canonizada

 

7. De virtudes espeçiales                                                                     8. Mi proçeso abreuiando

dios vos fizo tan conplida                                                                   pues que soys tan singular

que presona desta vida                                                                        dexo de mas dilatar

no naçio con otras tales                                                                       y digo determinando

las que son biuas oy dia                                                                       que las quen mayor potençia

y las que despues vernan                                                                    son de tales presumiendo

que les pese vos daran                                                                         la verdad no sescondiendo

sobre sy gran mejoria                                                                          vos deuen gran rreuerençia

                                                                                  fin

                                                               Asy que sennora aquel

                                                               que no tyene ssoberano

                                                               vos porrna con la su mano

                                                               la corona de laurel

 

                                                    VIII. cançion

                                                               De poder vos yo jamas

                                                               oluidar en ningun dia

                                                               no pienso sennora mia

                                                               ante sienpre amaros mas

Basta mi bien que creays                                                                     Essta es la causa por que

esta ser mi voluntad                                                                             gloria rreçibo en penar

avnque con gran crueldad                                                                   vos ser la mas singular

terribles penas me days                                                                       syn duda de quantas se

rrecordaos que me matays                                                                  mi bien desque vos mire

y sy yo muero por vos                                                                          amo vos tan syn medida

sera porque os ffizo dios                                                                      no penseys como a mi vida

de las fermosas la mas                                                                         ssaluo diez mill vezes mas

 

                                                      IX. sserrana

                                                               Llegando cansado yo

                                                               al puerto la peralosa

                                                               vna serrana fermosa

                                                               al encuentro me salio

1. No le do mayor loor                                                                         4. Dixo pues amor vos faze

solo por no ynjuriar                                                                              sostener tal pensamiento

la que me puede mandar                                                                     de vuestro padeçimiento

y tiene por seruidor                                                                               sabe dios que me desplaze

mas tan bien me pareçio                                                                      mas holgad aqui do no

y tan desenbuelta y donosa                                                                 avres noche trabajosa

que mi firmeza dubdosa                                                                      avnque mi madres çelosa

y alterada sse paro                                                                                la mas conbre nunca vio

2. Viendome venir asy                                                                         5. Vista su gran cortesia

mas triste que plazentero                                                                    dixe sennora merçedes

y a vos dixo cauallero                                                                          porque asy vos condoledes

quien vos traxo por aqui                                                                     de la gran fatiga mia

o que senda vos guio                                                                            y pues dios aqui mecho

por esta sierra fragosa                                                                          yo açebto vuestra graçiosa

por la qual andar no osa                                                                      profierta con vna cossa

quien en ella sse crio                                                                            de no errar a cuyo sso

3. Cuan cortesmente yo pude                                                             6. Y aquella noche con ella

rrespondi de mi venida                                                                        alverguen cama de heno

otra presona naçida                                                                              do tuve tal tenpre y freno

no es causa sy Dios mayude                                                              quella se quedo donzella

saluo amor que me prendio                                                                 qual su madre la pario

por do mi vidafanosa                                                                           pero creo que ssannossa

despues aca no rreposa                                                                        porque no me dixo cosa

ni jamas no rreposso                                                                            al partir ni me miro

                                                               7. Dixele por dar color

                                                               pues sennora a dios seays

                                                               ved si algo me mandays

                                                               que faga por vuestro amor

                                                               nada no me rrespondio

                                                               mas con ayre desdennoso

                                                               y senblante rrigurosso

                                                               las espaldas me boluio

 

                                                         X. coplas

1. O triste partida mia                                                                          4. E ssi conpasion de mi

ffin de todos mis enojos                                                                      tristeza tomalgun tanto

causa de çien mill antojos                                                                   y le mueue mi gran llanto

llanto de mis tristes ojos                                                                      fara gran rrazon por quanto

que no çessan noche y dia                                                                   largos tienpos la sserui

de mi muerte mensagera                                                                     y por ella los pasados

la qual poco tardara                                                                             afanes que aver ssolia

de guissa quessta ssera                                                                        syn punto de mejoria

segund la pena me da                                                                           syguen y tienen la via

mi partida postrimera                                                                          que lieuan mis tristes fados

2. Por fuerça me partire                                                                       5. La qual yo considerando

cunpliendo tu voluntad                                                                        el triste tienpo pasado

con tamanna ssoledad                                                                         y tan mal galardonado

y tan poca piedad                                                                                 seguire doy mas forçado

que por do vaya dare                                                                           mis cuytas acreçentando

sospiros muy doloridos                                                                        fasta que mi vida acabe

haziendo cosas estrannas                                                                    asy que desta figura

den medio de mis entrannas                                                               con sobra de gran tristura

por ser mis penas tamannas                                                               me lieua desauentura

lançando grandes gemidos                                                                  tan triste como dios sabe

3. Mas rruegote mi partida                                                                 6. Pero como ya querria

que ally muestres dolor                                                                        ser libre de mal tan fuerte

ca sabes que seruidor                                                                            a ti mi tenprana muerte

con muy entrannable amor                                                                 pues tal ha sydo mi suerte

he sydo toda mi vida                                                                            leuare por conpannia

ffaziendo por mi saber                                                                         la qual yo rreçebire

a quien tanto me desmaya                                                                  con gozo muy singular

que biuo doquier que vaya                                                                 la vida de bien amar

avnque piedad no aya                                                                          ques gemir y ssospirar

o muerto suyo he de ser                                                                       haziendo doquier que yre

                                                               7. Contigo sere gozosso

                                                               dexando penas mortales

                                                               contigo mis grandes males

                                                               y angustias tan desiguales

                                                               yo siento que avran rreposo

                                                               contigo muerte querida

                                                               mis cuytas avran rreparo

                                                               tu sola seras anparo

                                                               rremedio muy çierto y claro

                                                               de vida tan dolorida

 

          XI. cançion                                                                  XII. cançion

Vuestra crueldad matar                                                                       Gentil dama valerosa

me puede syn mereçer                                                                         mas que quantas vi ni veo

mas no sennora fazer                                                                           rrecordadvos que desseo

que vos pueda dessamar                                                                     es pena muy congoxosa

Porque vuestra hermosura                                                                  Rrecordadvos solamente

me tiene tan convençido                                                                     dun seruiçio que vos fize

que rrazon ni buen sentido                                                                  que mi lengua aqui no dize

no me basta ni cordura                                                                        por estar de vos ausente

y por tanto avnque penar                                                                    y pues de mi mal gozosa

me fagays y padeçer                                                                            soys y causa segund creo

no podreis tanto fazer                                                                          rrecordadvos que desseo

que vos pueda desamar                                                                       es pena muy congoxosa

 

                                                      XIII. coplas suyas

1. De uos que puedo llamar                                                                4. Vos soys la por quien porfio

prinçipio de mis amores                                                                      ssi vos pudiese oluidar

que me dan tales dolores                                                                     mas quisos Dios otorgar

dolores para matar                                                                               ssobre mi tal poderio

de vos mi bien singular                                                                        que soy vuestro mas que mio

rreçibo contra rrazon                                                                            por tal manera que ya

terrible muerte y pasion                                                                       en vuestro poder essta

syn poderme defenssar                                                                        todo mi franco aluedrio

2. Vos de mi pues vuestro sso                                                            5. De mis males sabidora

sennora seres seruida                                                                           vos fago por escritura

vos sola tenes mi vida                                                                          pues mi gran desauentura

y otra ninguna no                                                                                  que fue sienpre estoruadora

vos soys la que me prendio                                                                 no me da lugar ssennora

en tienpo quera ynoçente                                                                    que por mi os pueda dezir

vos soys de quien soy ausente                                                           lo que me faze ssentir

y cuando presente esto                                                                         vuestra beldad matadora

3. Vos soys la que podes dar                                                              6. La qual nunca piedad

gozosa fin a mi pena                                                                            quiso fastaqui mostrarme

vos soys la que sienpre ordena                                                           antes por mas pena darme

la contra de mi pensar                                                                          con terrible crueldad

vos soys la que mi penar                                                                     faze mi catiuidad

de cada dia esforçays                                                                           mas graue que ser deuiera

vos sola multiplicays                                                                            porque yo ynoçente muera

mi continuo ssospirar                                                                           en tan tierna y poca edad

                                                               7. Pero sy sennora aves

                                                               de mi muerte alguna gloria

                                                               tal morir mes gran vitoria

                                                               tanto que vos me mates

                                                               por ende sy mas seres          

                                                               seruida con mi morir            

                                                               que con mi triste beuir         

                                                               dadme cual muerte querres 

                                                                                     ffin                     

                                                               Asy que sennora vos

                                                               syn otra duda saluar

                                                               me podeis o condenar

                                                               pues vuestro me fizo dios

 

                                                         XIV. otra suya

Depues que party

mi bien de vos ver

pensad que plazer

jamas no senty

Ni pude ffallar

por bien que buscase

rrazon que bastase

mi mal consolar

mas como me vy

de vos lexos sser

pensad que plazer

jamas no senty

 

                                                         XV. Coplas suyas

1. No puedo mi bien pensar                                                                3. Ni puedo pensar sennora

en que vos aya enojado                                                                       de como mi voluntad

porque vuestro gesto ayrado                                                              viendo vuestra crueldad

desdennoso y alterado                                                                         con tan poca piedad

contra mi deuays mostrar                                                                    nos puede oluidar vn ora

mostrando gran sentimiento                                                               ni pienso fallar rremedio

y sanna do no ay por que                                                                     a pena tan desigual

que vos juro por mi ffe                                                                        ni puedo pensar en al

yo jamas nunca os erre                                                                         ni siento quien de mi mal

ni solo por pensamiento                                                                      vos pueda dezir lo medio

2. Ni puedo fallar carrera                                                                    4. Ni puedo pensar sy yo

de yerro que vos fiziesse                                                                      vos amo por fermosura

porque padeçer deuiese                                                                        ni se sy por aventura

tal pena ni mereçiese                                                                            por creçer mas mi tristura

castigo de tal manera                                                                           fue plaga que dios me dio

ni se que pena mayor                                                                           ni se persona que crea

pueda ser que los enojos                                                                     mis penas que nos escriuo

que me dan vuestros antojos                                                              ni sy soy libre o catiuo

ni se por que vuestros ojos                                                                  ni se la vida en que biuo

me miran tan syn amor                                                                        ni puedo pensar que sea

                                                                               ffin

                                                               Ni quiero mas enojaros

                                                               con largo rrazonamiento

                                                               saluo que soy muy contento

                                                               de padeçer mi tormento

                                                               y morir por no cobraros

 

       XVI. Coplas fechas sobre las deuisiones del rreyno por la priuança del condestable

       don aluaro de luna con el sennor rrey don juan el segundo quando la batalla dolmedo

1. Viniendo camino con mucho cuydado                            6. Enpero despues que casy canssadas

traspuesto del todo sin cosa sentir                                         quedauan por causa del gran conbatir

fortuna me fizo por fuerça seguir                                          en modo espantable qual no se dezir

vn valle muy hondo sin otro poblado                                  mostrando sus caras de furia ynflamadas

por do camine asaz esspantado                                             juntauanse todas al suelo ynclinadas

y vyendome al pie de vna gran sierra                                   fazien tan gran duelo con boz espantosa

a fin de ssalir de tan triste tierra                                            cual pienso que nunca se fizo por cossa

me di tanta priesa que fuy muy cansado                             ni verlo pudieron las gentes pasadas

2. Del gran caminar sobrado y vençido                               7. Al son del qual llanto vi venir alli

la noche viniendo en medio del valle                                   por todas partes ynfinita gente

al tienpo que vmana natura sse calle                                    que avien ya pasado la vida presente

y todo rreposo haya rreçebido                                               por quanto daquellos los mas conoçi

dun pesado ssuenno yo fuy costrennido                              y de los que agora macuerdo que vy

el cual fue rreposo de mi pensamiento                                porrne por escrito aqui en singular

fasta la ora daquel partimiento                                              ca no me podria del todo acordar

do faze la lunbre ssu curso deuido                                        segund el terrible pauor que senty

3. Aquella sazon por toda carrera                                         8. Vinie en los primeros el muy ecçelente

vi que salieron de muchas ffaçiones                                    rrey don enrrique terçero passado

tigres diuersas y fuertes leones                                              y luego con el a su diestro lado

con otros vestiglos destranna manera                                  la muy virtuosa rreyna potente

valientes dragones lançando de fuera                                  al otro siniestro viniel traçendente

flamas terribles de fuego ençendidos                                   y santa presona del rrey don fernando

de sus bozes rroncas y grandes aollidos                               a par del la rreyna los otros andando

todonbre desfuerço ssin duda temiera                                  asy cada vno por tal consiguiente

4. Y bien como quien sin fuerças ni mannas                      9. Vinien los parientes del rrey mas çercanos

solo se falla entre grandes tropeles                                       vinien los tres duques maestres priores

asy me vy cuando de bestias crueles                                    vinien muchos condes y grandes ssennores

vy tal moltitud de formas estrannas                                     asy de castilla como comarcanos

y vnas a otras rronper las entrannas                                     vinien muchos primos parientes hermanos

faziendo tan braua y cruda pelea                                           con gran clerezia vinien arçobispos

que dubdo sy fue ni es onbre que lea                                    vinien asymesmo muy muchos obispos

ni oyga dezir de otras tamannas                                            los ojos llorosos torçiendo las manos

5. Las cuales despues cauien conbatido                              10. Vinien conpannia daquestos perrlados

çesauan vn poco mirando las muertas                                 el arçobispo don pedro tenorio

mas luego yndinadas las bocas abiertas                              vinien los dacunna vinien los dosorio

tornauan al fecho con fuerte bramido                                  vinien los mendoças vinien los furtados

lançando de sy tamanno rroydo                                            Vinien sandouales non mucho alongados

quen todo lugar do oyr sse pudiese                                       vinien los guzmanes cubiertos de niebla

no siento presona que miedo no oviese                                vinie don enrrique el conde de niebla

mirad que faria quien solo lo vido                                        y los de velasco en vno ayuntados

11. Vinien los pachecos y los de gueuara                           15. Llegados alli do el llanto ffazian

girones manrriques en son muy notable                              los brauos vestiglos maguer ynsensibles

vinie don rruy lopez el buen condestable                            del danno presente con bozes terribles

con otros que fueron ssennores de lara                                ally todos juntos muy fuerte plannian

asi como aquellos a quien dessanpara                                 los vnos llorauan los otros gemian

la vela en los mares con tienpo ynportuno                          asy que los montes de çerca atronauan

vinien los padillas y rrojas en vno                                        despues de diuersas querellas que dauan

con ojos llorosos y muy triste cara                                       en fin de sus llantos asy concluyan

12. Vinien los de castro y los de ferrera                              16. Lloremos vn caso ya tan dessastrado

con ellos los daça y los daguilar                                            pues vemos los nuestros enbueltos en guerras

vinien los de haro y los de touar                                           y vnos a otros tomarse las tierras

vinien arellanos y los de rribera                                             que nos les dexamos con tanto cuydado

y luego vn escuadra de gentestranjera                                 lloremos lloremos pues han acordado

vinie tras aquestos que contado he                                       que todo perezca syn otra manzilla

la cual comoquier que bien rremire                                       lloremos pues vemos la nuestra castilla

jamas conoçi ni supe quien era                                              arderse por causa dun ssolo priuado

13. Vinien pimenteles daquesta figura                                17. Lloremos mas rrezio la causa ynportuna

sarmientos carrillos de silua y de ayala                               por quien se consume todo quanto ovimos

vinien los destunniga que asi dios me vala                         lloremos los debdos de quien nos sentimos

dolor me tomo por ver su tristura                                          por vellos metidos en tanta fortuna

vinien los quinnones con tal catadura                                  lloremos por quanto mirando la luna

cual muestran aquellos que sufren tormento                      el rrey suçediente quiere consentir

vinien otros muchos que aqui no rrecuento                         por mas sublimalla perder y estroyr

por quanto seria muy larga escritura                                   los rreynos que ovo mamado en la cuna

14. Aquestos de suso por mi rrecontados                            18. Bien tal como quando jasson conbatia

no vi que vinieron pasando baladas                                     aquel velloçino que en colcos estaua

con mantos bordados nin rropas chapadas                         y de la serpiente que sienpre velaua

ni menos vestidos de rricos brocados                                  y asy de los toros dubdaua y temia

mas vy que vinieron muy mal arreados                               bien tal me fallaua ca yo no sabia

sus luengos cabellos trayen desconpuestos                         aquella sazon de mi que fiziese

los cuerpos coruados con muy tristes gestos                       ni por cual guisa partir me pudiese

comonbres que son a muerte juzgados                                dally do fortuna leuado mauia

                                                                                     ffin

                                                         Estando espantado del acto que via

                                                         comonbre que parte de si non sopiese

                                                         yo fuy delibrado dalli syn que viese

                                                         presona ninguna que fuese mi guia

 

                                 XVII. rromançe que fizo al sennor ynfante don enrique

                                                      maestre de santiago

Yo me so el ynfante enrrique                                                    que me torrnarie mis tierras

daragon y de sseçilia                                                                             y mucho mas [me] daria.

fijo del rrey don fernando                                                                      Yo como ley sus cartas

nieto del rrey de castilla                                                                      vineme para castilla

maestre de Santiago                                                                             desta vez cobre lo mio

de la gran caualleria                                                                       80 quanto yo perdido avia

el gran conde dalburquerque                                                              desta vez me vy sennor

sennor de huete y gandia                                                                     muy mayor que ser solia

sennor de muchos vasallos                                                                 vyme sennor de toledo

10 en aragon y castilla                                                                         sennor dell andaluzia

el mayor duque ni conde                                                               yo solo mandaua el rreyno

quen espanna sse ssabia.                                                                     yo solo me lo rregia

Dierame dios muger                                                                          yo solo daua merçedes

a la ynfante catalina                                                                             aquellos que me plazia.

ermana del rrey don juan                                                                       En esta sazon el rrey

del rrey don enrrique ffija                                                            90 mando que fuese a seuilla

que despues de ser fermosa                                                                a soltar a don alonso

muchas virtudes tenia.                                                                         de la prisyon do yazia

De las glorias deste mundo                                                             Leue catorze batallas

20 nada no me ffalleçia                                                                       de gente mucho guarrnida.

tanto que por toda parte                                                                          Fuy çercar a cantillana

mi gran fama sestendia.                                                                      quen camino me caya

Boluio contra mi su rrueda                                                              pusele çiertos engennos

fortuna que no dormia                                                                         y muy gran vallesteria.

rreboluiome con mi primo                                                           100  En fin de los treynta dias

el rrey don juan de castilla.                                                                 ya por mia la tenia

Fizole que me prendiese                                                                   saluo quel conde de niebla

avnque non lo mereçia                                                                         que a seuilla defendia

enbiome preso a mora                                                                         puso comigo sus tratos

30 vna fortaleza mia                                                                            que la çibdad me daria.

do me touo en grandes fierros                                                                Creyme de sus palabras

tres annos de dia en dia.                                                                      por la sangre do venia

El rrey daragon mi ermano                                                              no pensando que tal onbre

como aquel que le dolya                                                                     la verdad quebrantaria.

juntara muy grandes gentes                                                       110    Faltome los juramentos

por librarme do yazia                                                                           faltome la pleytessia

fizole que me soltasse                                                                          faltaronme mis amigos

avnque voluntad no avia                                                                     en quien mas fuzia tenia

no digo que fue por miedo                                                                  y algunos de mis criados

40 saluo fue por cortesia.                                                                    daquellos que mas queria

Fuyme luego para el rrey                                                                 alçaronse mis lugares

donde sus cortes tenia                                                                          muchos dellos en vn dia.

rreçibiome alegremente                                                                          Mando pregonar el rrey

diziendo que me faria                                                                          so pena de la ssu yra

muchas graçias y merçedes                                                       120  que no me diesen viandas

mas que no fecho mavia.                                                                    ni macogiesen en villa

Syenpre yo estaua pensando                                                           que todos sus caualleros

en que le seruir podria                                                                         fuesen con el muy ayna

mas don aluaro de luna                                                                        jurando que desta vez

quera mucho su priuado                                                                     seria preso o morria.

50 condestable de castilla                                                                       Enbie mis mensageros

ovo de mi grande enbidia.                                                                   a nauarra y por castilla

por no perder la priuança                                                                   rrogando que macorriesen

la priuança que tenia                                                                           los queran de mi valia.

al rrey mi sennor de mi                                                               130    Mi hermano el rrey de nauarra

sienpre mucho maldezia.                                                                    y otros grandes de castilla

El por le fazer plazer                                                                         de ginetes y onbres darmas

mostro contra mi su yra                                                                      troxieron gran conpannia.

desterrome de sus rreynos                                                                      Miercoles era por mayo

60 corriome fasta seçilia                                                                      ya despues del mediodia

tomome todas mis tierras                                                                    quando asomo el rrey don juan

diolas a quien mas queria                                                                    con su gente bien rregida

las que me dexo mi padre                                                                   con tronpetas y atabales

y las quel dado mauia.                                                                         dando muy gran bozeria

Doze annos andoue fuera                                                       140  su pendon rreal tendido

desterrado de castilla                                                                            llamando todos “!castilla!”.

a vezes tenia mucho                                                                                Mas comol can que con rrauia

a vezes me falleçia                                                                               de su sennor traua y tyra

pasaron por mi fortunas                                                                      salimos a rreçebillo

quales contar no sabria.                                                                       a los canpos do venia

70    En cabo de los doze annos                                                         ovimos la gran batalla

el sennor rrey mescreuia                                                                     çerca dolmedo esa villa

que me viniese a sus cortes                                                                 do fuemos todos vençidos

donde quier que las tenia                                                                    por muy gran desdicha mia

                                                                        deo graçias

 

                                            XVIII. coplas dirigidas al condestable don miguel lucas

                                                               criado del sennor rrey

                                                               Virtuoso condestable

                                                               vuestros fechos tanto buenos

                                                               que fazeys contragarenos

                                                               vos dan fama muy loable

1. Tanto que por todol mundo                                                            4. No contenta vuestra espada

suenan ya vuestras vitorias                                                                 de fechos tan singulares

en cantares y en estorias                                                                      boluistes a los lugares

llamanuos el çid segundo                                                                    questan juntos con granada

o que fama ynestimable                                                                      do troxistes desa entrada

para quien del se pregona                                                                   fasta los ninnos de teta

syn que se falle presona                                                                      syn muchos que de la seta

quel contrario desto fable                                                                    murieron abominable

2. Con dolor de los cuytados                                                              5. El rrey çidiça aquel dia

de la çibdad de jaen                                                                             que del alhanbra miraua

quen granada padeçien                                                                        cuando la presa pasaua

catiuos aherrojados                                                                              y la vega todardya

çinquanta moros atados                                                                      su ventura maldezia

de la yllora troxistes                                                                             non osando pelear

los cuales les rrepartistes                                                                     porque vos veya andar

con amor muy entrannable                                                                 como leon espantable

3. Por la sierra y por lo llano                                                              6. No digo dotras entradas

faziendo talas peleas                                                                            que fezistes muchas vezes

a guadix y sus aldeas                                                                           trayendo rricos jaezes

posistes a saco mano                                                                           y moros manos atadas

do lloro el pueblo pagano                                                                   otros muchos a lançadas

trayendo moras y moros                                                                      matando por alquerias

muchas joyas y tessoros                                                                      ni dotras cauallerias

que fue cosa ynumerable                                                                    de memoria asaz notable

                                                               7. Mas dexando lo que toca

                                                               a los perros ysmaeles

                                                               enemigos ynfieles

                                                               contra quien soys como rroca

                                                               tornara contar mi boca

                                                               lo cual puede dezir bien

                                                               cuanto vos deue jaen

                                                               ser para sienpre açebtable.

Octubre de 1997

 



[1] Desarrollé este tema en dos trabajos posteriores: “La noción de género en el corpus cancioneril : el caso de la serrana”. I Canzioneri di Lucrezia. Los Cancioneros de Lucrecia. Atti del convegno internazionale sulle raccolte poetiche iberiche dei secoli XV-XVII. (Ferrara, 7-9 ottobre 2002), a cura di Andrea Baldissera e Giuseppe Mazzocchi. Padova : Unipress, 2005. p. 25-41; “La serrana castellana ¿género paródico?”. The Burlesque, the parodic and the satiric in medieval and early modern Spain, La Corónica 38.1, Fall 2009, p. 333-348.