Mes: septiembre 2026

PEDRO DE ESCAVIAS : CONTRIBUCIÓN PERSONAL A LA HISTORIA DE CASTILLA

 

Aunque no escribió Memorias, Pedro de Escavias no desdeñó contribuir personalmente a la historia de su tiempo cuando se le daba una oportunidad para hacerlo, principalmente en los capítulos del Reportorio de Príncipes de España dedicados a los reinados de Juan II y Enrique IV. No suele expresarse en primera persona, en contra de lo que hace por ejemplo Alonso de Palencia cuando relata el sitio de Maqueda (1440):

Yo, a mis 17 años, era criado de uno de ellos, el obispo de Burgos. Por tanto participé en la embajada” [Gesta hispaniensia, Decas I, p. 8, traducción de Brian Tate y Jeremy Lawrance].

Sin embargo, algunos puntos de su relación sin fuente escrita identificable bien podrían confundirse con testimonios personales. En el minucioso cotejo que, en la edición, he llevado a cabo con las fuentes escritas que manejó, he procurado señalar esos pasajes, aunque sin poder comentarlos debidamente dada la brevedad de las notas a pie de página. El objetivo que persigo aquí es, a la vez que analizar más detenidamente el modo de actuar del historiador Escavias, descubrir algunos detalles de su vida que contribuyan a un mejor acercamiento a su biografía y a su personalidad.

I. Romance del Infante Enrique

Dedicaré el primer capítulo, no a la prosa del Reportorio sino a los versos del Romance al Infante don Enrique, sin duda el texto poético de Pedro de Escavias que más se asemeja a un testimonio personal. Por su propia iniciativa, sin tener que someterse a la contextualización de una obra de mayor alcance, el poeta dedica al Maestre Enrique un texto de forma mixta, entre loor y planto. Imagina la confesión del Infante después de la batalla de Olmedo (1445) en la que sufrió una herida que causará su muerte. Las circunstancias en las que se suponen pronunciadas sus palabras (in articulo mortis) garantizan que están plenamente conformes con la verdad de los hechos vividos. Tomando al pie de la letra la ficción creada por el poeta, parece, pues, lícito cotejar ese texto con los escritos de otros autores contemporáneos.

Los episodios de la vida del Infante evocados están en conformidad con la ideología caballeresca, la cual sustituye poder y riqueza a cualquier otro valor humano y no se plantea en ningún momento la legitimidad de la posición social de su héroe. Ascendencia, unión matrimonial, gloria, fama conforman la expresión más perfecta de la felicidad que alcanza su cumbre cuando el Infante no encuentra obstáculo, ni siquiera en la voluntad real, para ejercer la plenitud de su caprichosa voluntad:

desta vez me vy señor / muy mayor que ser solia / vyme señor de Toledo / señor dell Andaluzia / yo solo mandaua el rreyno / yo solo me lo rregia / yo solo daua merçedes / aquellos que me plazia.

La imagen del poder no compartido que ejerció el Infante sobre gran parte del reino castellano en los años 1419-1421 es fiel a la realidad. Coincide con los meses en que, al frente de un fuerte partido de aristócratas y procuradores en Cortes, mantuvo al rey secuestrado y a su hermano y principal rival, Juan, alejado del territorio por motivo de su casamiento con la hija y heredera del rey de Navarra; y consiguió que la hermana del rey, Catalina, aceptara casarse con él, aportándole una dote sustanciosa, en particular el señorío de Villena. Ese prodigioso destino destella aún más si se tiene en cuenta que los principales protagonistas de ese episodio de la historia de Castilla apenas había alcanzado los 20 años. Todos eran mozos solteros cuando empezó la guerra intestina, al morir la reina madre en 1418 y, aunque no haya que despreciar la influencia de prelados, nobles y demás letrados que, más cargados en años y más experimentados, les aconsejaban, su actuación lleva el sello de una juventud poco dispuesta a condenar ciertos excesos. El tono que caracteriza esos versos traduce sin duda también el entusiasmo que provocó en el niño Escavias la figura del Infante que, entre sus títulos, ostentaba el de señor de Andújar.

El único obstáculo a esa felicidad es la Fortuna cuya rueda hace alternar períodos gloriosos con otros desastrados, sin más justificación que la fuerza que la anima y a cuyo poder de esencia divina ningún humano puede oponerse.

Prisión del Infante (1422-1425) (

Boluio contra mi su rrueda

Fortuna que no dormia

rreboluiome con mi primo

el rrey don Juan de Castilla

Fizole que me prendiese

avnque non lo mereçia

enbiome preso a Mora

30 vna fortaleza mia

do me touo en grandes fierros

tres annos de dia en dia.

El rrey dAragon mi ermano

como aquel que le dolya

juntara muy grandes gentes

por librarme do yazia

fizole que me soltasse

avnque voluntad no avia

no digo que fue por miedo

40 saluo fue por cortesia.

Fuyme luego para el rrey

donde sus cortes tenia

rreçibiome alegremente

diziendo que me faria

muchas graçias y merçedes

mas que no fecho mavia.

El poeta no exagera: la caída del Infante fue tremenda. Su prisión duró tres largos años. La prisión de un alto personaje del reino, incluso de sangre real, no es excepcional en la historia de Castilla. Algunas terminaron con el soborno del carcelero, pero las hubo también que acabaron con la muerte del detenido. La leyenda se hace eco de uno y otro caso: por una parte, el conde San Díaz, padre de Bernardo del Carpio, por otra, los condes de Castilla Fernán González y Garci Fernández.

Tuvo que ser una prueba cruel para un caballero en edad juvenil estar encerrado en una fortaleza, aunque la mención de los grillos no pase de ser una imagen, separado de su esposa y de sus familiares, sin poder ejercer su voluntad ni dedicarse a las habituales cabalgadas por espacios abiertos. El poeta no dice nada al respecto, en cambio insiste en la duración exacta del encierro: “tres años de dia en dia”. La misma cifra adelanta Diego de Valera: “y fueron libres el Ynfante y el conde de Castañeda depues de aver estado el Infante en fierros tres años en el castillo de Mora” (p. 319).

Una cifra redonda para un espacio de tiempo tan largo llama la atención. Cuando iban a cumplirse los tres años de prisión, la prolongación del cautiverio fue tema de debate entre el rey de Aragón y el de Castilla. Zurita resume el parecer de aquél en estos términos:

Decia al rey [de Castilla] que si aquella prisión se había hecho por corrección, asaz había sido grave y que punzaba. Si era por punición, la larga detención suya en aquella prisión podía ser estimada y atribuida a gran pena.

Según opinión de Alfonso V, prolongar el encierro no se justificaba por el primer motivo ya que la pena sufrida cubría con creces la pena merecida. Ahora, si el rey de Castilla se acogía al segundo, tendría que proclamar que había condenado al Infante a cadena perpetua y asumir las consecuencias.

Diego de Valera parece hacerse el intérprete de una opinión común favorable a la liberación del Infante por haber cumplido la totalidad de su pena, la cual se mide por años. La comparte Escavias en su poema, añadiendo que se cumplió puntualmente sin que faltara un solo día.

En el Reportorio, también insiste en la exacta medida de tiempo abarcado:

E asi pasaron los fechos del rreyno algund tienpo fasta que, a grande ynstançia del Rey don Alfonso de Aragon, ermano del dicho Ynfante, y por escusar escandalos y grandes ynconuinientes que se esperauan, ca, de cada dia, se aparejaua para entrar poderosamente en Castilla con ayuda y esfuerço de otros grandes señores del rreyno que querian y procurauan la deliberaçion del Ynfante don Enrrique, el Rey lo mando soltar en fin de tress años y tres meses y tres dias que auia estado preso en el dicho castillo de Mora.

Aquí la cifra exacta sufre un cambio notable y significativo. Ya no contabiliza un número exacto de años, sino que lo completa con meses y días e incluye la misma unidad de tres para unos y otros, lo que le confiere un valor simbólico mayor al cómputo.

De hecho, la cuenta “tres años, tres meses y tres días” es más conforme con la realidad que la del romance. Los cronistas coinciden en fijar la fecha de la detención el domingo 14 de junio de 1422. Queda alguna duda sobre la de la liberación. El Halconero afirma:

Domingo, a siete dias del mes de octubre, estando el rey de Castilla en Palençuela, mando soltar al Ynfante don Enrique.

Según este testimonio, ciertamente digno de fe ya que Pedro Carrillo de Huete registraba día tras días los hechos que relataba, el 7 de octubre de 1425, habían transcurrido desde el arresto del Infante tres años, tres meses menos siete días. La cuenta no coincide con la del Reportorio, aunque la diferencia no es insalvable.

Conviene recordar que la liberación del Infante intervino después de varias embajadas y conferencias entre los reyes de Castilla y de Aragón y sus enviados que se iniciaron en mayo del año 1424 y concluyeron el 10 de octubre de 1425, fecha en que el Infante recobraría el maestrazgo de Santiago, “todas la villas y lugares, condados y tierras […] que poseía al tiempo de la prisión” además de las rentas que le habían sido secuestradas. Dada la sentencia, firmadas las concordias y jurados los homenajes que los tres reyes (Castilla, Aragón y Navarra) se hicieron mutuamente, el rey de Navarra entregó al Infante a su hermano, el rey de Aragón, en El Campillo viniendo de Agreda, el jueves 18 de octubre, es decir tres años, tres meses y cuatro días después de su detención.

Entre esa cifra y la que proporciona el Reportorio, la diferencia resulta, pues, mínima. Hacerlas coincidir resultaría fácil, por poco que se fijara la liberación al día anterior, en el momento en que el Infante llegó a la línea de Aragón, donde esperaría a que su hermano, el rey de Navarra, que le acompañó en ese viaje, se hubiera reunido con el de Aragón y quedara listo el protocolo de la ceremonia que tendría lugar al día siguiente. No optaré por esa solución, por la sencilla razón de que se perdería el valor simbólico de aquella, que sugiere un pacto entre el Infante y la Fortuna y la atención particular con la que esta se cuida de dotar a Enrique de un destino fuera de lo común, que solo en apariencia queda sometido a una voluntad humana, materializada en unas cifras sin más valor que el literal. La Fortuna se mueve en un campo mágico en el que las cifras cumplen otra misión que la de sumar años.

 

Actuación del Infante en Andalucía (1444)

Fuyme luego para el rrey

donde sus cortes tenia.

90 Mando que fuese a Seuilla

a soltar a don Alonso

de la prisyon do yazia

Leue catorze batallas

de gente mucho guarrnida.

Fuy çercar a Cantillana

quen camino me caya

pusele çiertos engennos

y muy gran vallesteria.

100   En fin de los treynta dias

ya por mia la tenia

saluo quel conde de Niebla

que a Seuilla defendia

puso comigo sus tratos

que la çibdad me daria.

Creyme de sus palabras

por la sangre do venia

no pensando que tal onbre

la verdad quebrantaria.

110   Faltome los juramentos

faltome la pleytessia.

Veinte años después, se produjo en Castilla una situación política muy similar a la que provocó en 1422 la derrota y prisión del Infante Enrique: el rey de Castilla secuestrado por Juan, rey de Navarra, al frente de una coalición de nobles y ciudades y con la ayuda de su hermano, el maestre de Santiago. Con el fin de granjearse un máximo de partidarios en todo el territorio del reino, este se encargó de “traer las ciudades andaluzas a la opinion del rey de Navarra, su hermano e suya”, según fórmula del cronista. Habiéndolo conseguido en Córdoba, se dirigió hacia Sevilla a cuyo mando estaba el conde de Niebla, Juan de Guzmán. De camino, quiso tomar a Cantillana pero no lo consiguió. Alargándose las negociaciones entabladas desde Alcalá de Guadaira con el conde de Niebla y enterado del reforzamiento del partido del rey de Castilla al que se había unido el Príncipe Enrique, desistió de seguir adelante y terminó por reunirse de nuevo con su hermano.

La versión de los acontecimientos contenida en el romance es conforme en líneas generales con la de la crónica real pero la relación se acerca más a la que ofrece la primera Década de Alfonso de Palencia.

Desdeñando la resistencia del joven exiliado de Córdoba Pedro de Aguilar, y de algunos otros que en la tierra de Jaén se le mostraron contrarios, [el Infante Enrique] marchó Guadalquivir abajo para apoderarse por fuerza o por tratos de la villa de Cantillana. Pero no logró su intento, ni vio cumplidas las promesas que (según se dice) le hizo el conde de Niebla y más tarde duque de Medina Sidonia Juan de Guzmán, el cual se convirtió en enemigo cada día más duro, asegurando Sevilla con una fortísima guarnición.

Si la mención de las promesas no cumplidas del conde y el inciso (“según se dice”) delatan una fuente común a los dos textos, el romance aporta algunas precisiones sobre las condiciones del asedio (máquinas y vallesteros) y su duración (un mes) que no se leen en los demás testimonios. Se deduce que Escavias dispuso de una fuente distinta, que muy bien pudo ser oral, como el testimonio de algún actor de la empresa.

miercoles era por mayo. Batalla de Olmedo (1445)

miercoles era por mayo

ya despues del mediodia

quando asomo el rrey don Juan

con su gente bien rregida

con tronpetas y atabales

dando muy gran bozeria

140  su pendon rreal tendido

llamando todos ¡Castilla!

   Mas comol can que con rrauia

de su sennor traua y tyra

salimos a rreçebillo

a los canpos do venia.

   Ovimos la gran batalla

çerca dOlmedo esa villa

do fuemos todos vençidos

por muy gran desdicha mia.

              deo graçias

No suele ser habitual que en un documento histórico se señale el día de la semana en que intervino cierto acontecimiento. En general, solo se menciona el mes y la fecha del día, este en relación con una fiesta del santoral. Citaré a título de ejemplo la inscripción que se lee en el porche de la iglesia de Avon-les-Roches, vecina a Chinon en Turena, ciudad donde vivo:

L’an myl IIIICLXXVI devant Nancy dedans Lorrene fut tué le duc de Borgoigne la vigile de Typhoine

Año 1476 ante Nancy en Lorena fue muerto el duque de Borgonia vigilia de la Epifanía [5 de enero de 1477].

Ese dato es reservado a los eventos que tuvieron un impacto excepcional y quedaron grabados en la memoria del cronista, o porque coincidieron con una fecha notable del calendario, caso del anónimo tourangeau.

La Crónica de Juan II, a la que sigue Diego de Valera en su Crónica abreviada, es la que proporciona la formulación más completa de la fecha de la batalla de Olmedo:

Y el miércoles siguiente que fueron diez y nueve de mayo del año de mil y quatrocientos y quarenta y cinco años, la batalla se dio […] (Edición y estudio de Cristina Moya García, Fundación Universitaria Española, 2009, p. 325).

Al día de la semana (miércoles) añade la fecha precisa (diez y nueve). No será por un prurito de exactitud sino más bien porque el primer acto del episodio relatado, que consistió en un requerimiento que dirigieron al rey los nobles rebeldes, lleva una fecha precisa (El lunes ante de la batalla). Por lo tanto, la fórmula “el miércoles siguiente” debe contextualizarse dentro del proceso cronológico del relato más que como una indicación encargada de aislar el suceso, dotándolo de un valor particular.

Escavias no precisa la fecha del día, asignando así a ese dato un estatuto secundario con respecto al mes. El discurso deja de ser exclusivamente histórico para cobrar una tonalidad más poética, que hoy nos resulta típica del género romanceril y que quizás lo fuera ya en la época en que Escavias compuso su romance:

Por el mes era de mayo

cuando hace la calor …

septiembre de 2026

II. EL CANCIONERO DE OÑATE Y CASTAÑEDA

El Cancionero de Oñate y Castañeda, custodiado en la Houghton Library de la Universidad de Harvard con la signatura Span 97 (HH1 según la normativa de Brian Dutton), es un abultado volumen de 437 folios, el más extenso de los cancioneros manuscritos castellanos del siglo XV. Contiene noventa y dos piezas, algunas de ellas incompletas, de doce autores identificados, más unos pocos fragmentos breves no atribuidos. Esa corta lista de autores queda compensada por el hecho de reunir la plana mayor de los trovadores de los reinados de Juan II y Enrique IV.

En mi Tesis de Tercer Ciclo (1971), estudié los poemas de Pedro de Escavias que cierran el códice y, unos años después, dediqué el primer curso que disfruté en la Casa de Velázquez de Madrid (1976-1977) para establecer una descripción detallada de su contenido que publicaron los Mélanges de esa institución (1978-1980). Hoy, después de publicar su testamento y de llevar a cabo una edición renovada del Reportorio de Príncipes de España, siento la necesidad de volver a la colección poética del andujareño, aprovechando un mejor conocimiento de su personalidad.

El término ‘cancionero’ sirve para designar volúmenes que rara vez responden a una definición única, tanto en su materialidad como en su época de creación o en su contenido. Procuraré usarlo lo menos posible, sustituyéndole el de ‘colección’ e incluso de ‘códice’, según el caso. En cuanto al autor de la colección, – quizás convendría mejor llamarle ‘hazedor’ o ‘artífice’ -, lo designaré el ‘compilador’ o por su apellido, cuando conste que intervino personalmente en la recolección.

 

ÍNDICE DE AUTORES Y OBRAS

FERNÁN PÉREZ DE GUZMÁN, SEÑOR DE BATRES (fols. 1-78r)

            – Tratado de virtudes e viçios (fols. 1r-30r)

            – Poemas religiosos (19 ítems; fols. 30r-43v)

            – Tratado de las quatro virtudes cardinales (fols. 44r-48r)

            – Tratado de los claros varones dEspaña (fols. 48v-73r)

            – Relaçion de la dotrina que fue dada a Sara (fols. 73v-78r)

ÍÑIGO LÓPEZ DE MENDOZA, MARQUÉS DE SANTILLANA (fols 78v-143r)

            – Ynfierno de amadores (fols. 78v-82v)

            – Comedieta de Ponça (fols. 83r-104r)

            – Tratado de proberbios (fols.104v-115r) [incluido un proemio en prosa]

            – Debate entre Bias y Fortuna (fols. 115v-132r) [incluidos una Carta consolatoria y una Prosa]

            – Doctrinal de priuados (fols. 132v-136r)

            – Otras sobrel mesmo casso (fols. 136v-140r)

            – Loores a la Virgen Maria (fols.140v-141r)

            – Al señor rrey don Alfonso de Portogal (fols.141v-142r)

            – Del señor marqués [Gentyl dueña tal parece] (fols.142v-143r)

JUAN DE MENA

            – Tratado de la coronaçion del señor marques (fols.143v-153v)

            – Debate de la rrazon contra la voluntad (fols.154r-162r)

GÓMEZ MANRIQUE

            – Prosigue esta obra (fols.162r-174v)

ÍÑIGO LÓPEZ DE MENDOZA, MARQUÉS DE SANTILLANA (fols 78v-143r)

            – Sobre la muerte de don Enrique de Villena (fols. 175r-178r)

            – Del dicho señor marqués [Triunphete de amor] (fols. 178v-179v)

            – Tratado de la batalla que ouieron Venus y Diana (fols. 180r-185r)

JUAN DE MENA

            – [Las Trescientas] (fols. 185v-231v)

            – Coplas de Juan de Mena [El sol clareçia los monte Acayos] (fols. 232r-234v)

            – Otras [El fijo muy claro de Yperion] (fols. 234v-237v)

MARQUÉS DE SANTILLANA Y JUAN DE MENA (fols 238r-238v)

            – Pregunta del señor marqués [Dezid Juan de Mena y mostradme qual]

            – Respuesta de Juan de Mena [En corte gran Febo y en campo Anibal]

            – Pregunta de Juan de Mena [Como quien sube trepando]

            – Respuesta del señor marqués [Vuestro saber cotejando]

[LAGUNA fols. 239r-250v]

COSTANA

            – [acéfalo: Al tienpo que se leuanta] (fols. …-251v)

            – Conjuro de Toscana (sic) (fols. 252r-254r)

JUAN ALVAREZ GATO

            – Coplas al conde de Saldaña [incompleto: fols. 254v…

[LAGUNA fols. 255r-261v]

GÓMEZ MANRIQUE

            – [acéfalo: Defuncion de Garcilaso de la Vega] (fols. 262r-266r)

            – Planto de las virtudes (fols. 266v-279r) [incluida una carta dedicatoria en prosa]

DIEGO DE BURGOS

            – Triunffo del señor marques de Santyllana (fols. 279v-314r)

FRAY ÍÑIGO DE MENDOZA

            – Vita Christi (fols. 314v-345v)

            – [Apéndices a la Vita Christi] (fols. 345v-346v)

[VÁZQUEZ DE PALENCIA]

            – Coplas fechas por vn gentilonbre contra frey Yñigo (fols. 347r-349v)

PEDRO [DIEGO] DE SAN PEDRO

            – Pasion trobada (fols. 350r-372r)

FRAY AMBROSIO MONTESINO

            – Coplas a la Varonica (fols. 372v-380v)

GÓMEZ MANRIQUE

            – Tratado a Diego Arias de Avila (fols. 381r-385v) [incluido un proemio en prosa]

            – Regimiento de Prinçipes (fols. 386r-393v) [incluido un proemio en prosa]

FRAY ÍÑIGO DE MENDOZA

            – Sermon trovado (fols. 395v-400r)

            – Dechado a la reyna (fols. 400r-405r)

[PERO GUILLEN DE SEGOVIA]

            – Salmos penitenciales (fols. 314v-345v) [incluida una carta dedicatoria en prosa]

ANTÓN DE MONTORO

            – Coplas al rey açerca de sus priuados y del condestable Miguel Lucas (fols. 414r-418r)

            – Sobre los seruiçios de Fernando de Villafañe (fols. 418v-421r)

JORGE MANRIQUE

            – Coplas a la muerte del maestre don Rodrigo Manrique su padre (fols. 421v-424v) [incompleto: falta un fol.]

            – [A la Fortuna] (fol. 426r) [acéfalo por la pérdida de un folio]

PEDRO DE ESCAVIAS

            – Coplas y canciones de Pedro dEscauias siendo paje de el Rey y harto mochacho (fols. 426v-431r) [15 poemas]

            – Coplas fechas sobre las deuisiones del rreyno (fols. 431v-434r)

            – Romançe que fizo al señor don Enrique maestre de Santiago (fols. 434v-435v)

            – Coplas dirigidas al condestable don Miguel Lucas criado del señor rrey (fols. 436r-437v) [con glosa en prosa intercalada entre dos coplas] [interrumpidas después de la copla 7].

HISTORIA DEL CÓDICE

En la biblioteca de los Montealegre

La noticia más antigua que se conserva de la existencia y paradero del Cancionero de Oñate se encuentra en el catálogo de la biblioteca de Pedro Núñez de Guzmán, Marqués de Montealegre, redactada por José Maldonado y Pardo en 1677 (cf. bibliografía, Carlos Conde y Víctor Infantes). En el fol. 109r del catálogo, se registra el asiento correspondiente al cancionero en términos idénticos a los que se leen en la hoja de guarda del códice. Nos consta, pues, que permaneció en el fondo de esa casa por lo menos desde esa fecha hasta que la condesa de Castañeda decidiera ofrecerlo en 1902 al director de la Real Academia de la Historia, Francisco Uhagón. Poco antes de morir (1927), éste vendió sus libros al librero Pedro Vindel, entre ellos este códice, que fueron a parar a manos de cierto Ramón Rodríguez y de su esposa, María Bauzá. Muerto su marido, esta y su hijo lo sacaron de España, de donde no debió salir, y fue subastado en Londres en 1959. Lo compró Edwin Binney, coleccionista adinerado además de Profesor de Francés en Harvard, que terminó por cederlo a la Houghton Library de aquella universidad, donde, por fin, desde 1968 pudimos consultarlo directamente o en microfilms Dorothy Severin, Keith Whinnom, Julio Rodríguez Puértolas y yo. Gracias al Hispanic Seminary of Medieval Studies de Madison, los especialistas pueden disfrutar desde 1990 de la excelente transcripción realizada por Fiona Maguire. Hasta aquí lo que se sabe del historial de ese códice y de las condiciones de su transmisión en la época moderna y contemporánea. Para completar ese panorama, conviene remontar el hilo del tiempo hasta llegar al momento en que fue transcrito el códice.

Desconocemos la fecha de su ingreso en el fondo de los Marqueses de Montealegre o de sus antecesores. Sin embargo, disponemos de unos pocos datos que pueden ayudar a fijarla. El primero es una inscripción copiada en el margen alto del folio 361r correspondiente a la transcripción de la Pasion trobada de Diego [‘Pedro’ en el códice] de San Pedro, en letra cursiva que dice: en 20 de sepbre de 1588. Después de la inscripción vienen unos garabatos a modo de rúbrica que no son más que ensayos de pluma, como lo indica el que haya tres más en el margen derecho, así como otra inscripción cortada e ilegible en el margen izquierdo. Se conoce que el amanuense, ocupado quizás en otra tarea, aprovechó los espacios en blanco de esa plana para limpiar su pluma y se le ocurrió estampar esa fecha para conseguirlo. Simpática ocurrencia la suya, que nunca se le podrá agradecer como se merece, pero de no fácil interpretación para nuestro propósito.

No se nos escapa, en efecto, que el 20 de septiembre de 1588 la Armada Invencible conoció el peor momento de su desastre, cuando dos de sus barcos, el San Esteban y el San Marcos, naufragaron y sus marineros fueron presos y ahorcados a los pocos días. Por la razón que fuera, el lector desconocido la estampó en aquel lugar, a pesar de que no tuviera nada que ver con el poema de San Pedro.

En cambio, esa fecha tiene una posible relación con la historia del linaje al que perteneció el códice. Como se sabe, al mando de la expedición de la Invencible estuvo Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina Sidonia, y los señores de Montealegre entroncan con la casa Guzmán desde el año 1568, cuando Martín de Guzmán, camarero del emperador Fernando I recién fenecido, compró el señorío. Su nieto y homónimo fue el I Marqués de Montealegre. En 1588, el II señor de Montealegre es Ramiro Núnez de Guzmán.

Por si fuera poco, el índice del cancionero viene colmado de poetas pertenecientes a la casa Guzmán o emparentados con ella. A Fernán Pérez de Guzmán, quien inaugura la colección, le acompañan Mendozas, Vegas, Manriques. Especialmente atento a ese parentesco estuvo Gómez Manrique quien, en La defunción de Garcilaso de la Vega, coloca a su héroe dentro del linaje:

Este sin duda bien ha demostrado

en quantos peligros y fechos se vio

venir del linaje daquel que passo

con tanto peligro primero el salado

Un lector atento, quizás el mismo que puso la fecha de 1588, subrayó el final del verso, al recordar sin duda las coplas 1663-1664 del Poema de Alfonso onceno:

E passo por otra parte

Alvar Pérez de Guzmán

vn varón bueno sin arte

a quien todos gran prez dan.

E iva acompañado

de los donzeles braçeros

para pasar el Salado

estos fueron los primeros.

 

Estos datos, aunque escasos, no son de desdeñar porque proyectan una luz insospechada sobre la recepción o transmisión antigua del cancionero al sugerir la posibilidad de que fuera su contenido el que despertara el interés de los que lo adquirieron.

Pedro de Escavias, compilador de la colección

Acerca de la autoría del Cancionero de Oñate y Ca stañeda, en mis anteriores trabajos me he basado en una observación básica que, creo, sigue válida: la coincidencia entre la trayectoria vital de Pedro de Escavias y la ordenación de la colección.

La identificación de Pedro de Escavias como compilador del cancionero que defendí desde el principio no ha sido discutida y la edición del Reportorio de Príncipes de España me ha aportado nuevos datos que la confirman, por lo que no veo inconveniente en mantenerla hoy.

El argumento más evidente a favor de ese compilador reside en la antología de sus propias obras que figura al final de la colección, cuyo texto fue revisado en vista a su incorporación en ese lugar, como lo demuestra un cotejo con las versiones de algunos de esos poemas conservadas en otras colecciones. Aún si hubiera alguna duda sobre la identidad del iniciador de ésta, no se puede negar que el códice perteneció a Escavias. Tampoco debe sorprendernos que este acometiera la ambiciosa empresa de formar un volumen de esa extensión porque, en la misma época, mandó constituir el códice del Reportorio de Prinçipes de España de tamaño similar que contiene al final una línea de su puño y letra. Incluso, los dos códices presentan analogías materiales, siendo la principal el uso de una tinta que tiende a corroer el papel.

La vocación temprana de Pedro de Escavias por la creación poética viene avalada por la rúbrica que colocó a su antología: Coplas y canciones de Pedro dEscauias siendo paje de el Rey y harto mochacho. Esa afición se desarrolla dentro de un contexto geográfico y cultural preciso, la corte de Juan II.

La protección de Enrique de Aragón, señor de la villa de Andújar, donde residían los Escavias, debió ser decisiva para que se le acogiera en la corte como paje, lo que le facilitó el contacto con algunos caballeros eminentes, entre ellos Fernán Pérez de Guzmán, partidario del Infante hasta su desastrada muerte (1445). Así se explica que Escavias dedicara una de sus obras primerizas, las Coplas que fizo sobre la muerte del conde de Mayorga (1437), a Pedro de Guzmán, hijo de Fernán Pérez, su sucesor en el señorío de Batres y – detalle importante – futuro regidor perpetuo de Toledo. Más significativo aún: la biblioteca del señor de Batres conservaba, bajo el título de Alabanzas de España, un ejemplar de la traducción castellana del De Praeconiis Hispaniae de Juan Gil de Zamora, obra de muy escasa circulación en su versión romance que Escavias manejó cuando redactó su Reportorio. Otro posible compañero de aquella estancia en la corte pudo ser Gómez Manrique, su exacto contemporáneo. La frecuentación de esos personajes se hace notar, como se verá, en el contenido de la colección.

Se ignora la fecha de nacimiento de Pedro de Escavias y la de su muerte. En cambio, se conserva el testamento que firmó en 1485 así como el codicilo de 1488. En los años ochenta, sigue ostentando el título de alcaide, pero ha cedido los demás cargos a su hijo y solo actúa de representante de la ciudad en actos solemnes como la entrada de los reyes, Isabel en 1484 y Fernando en 1485. Se supone que nació en torno a 1415 y murió hacia 1490. El 2 de septiembre de 1450 por decisión del Príncipe Enrique, a quien el rey había concedido el señorío del reino de Jaén, se le entrega la alcaidía de la fortaleza de Andújar, lo que asegura que, en aquella fecha y con toda probabilidad unos años antes, había dejado la corte.

El índice de la colección asocia diversos criterios de selección, siendo el más constante la prioridad concedida a la cronología de las obras que coincide con el momento de la recogida de los textos. Existen otros criterios ocasionales como asociar a autores contemporáneos o reunir piezas que comparten una misma temática, pero no influyen decisivamente en el proyecto de partida. Estas características resaltan la originalidad de este cancionero, comparado con las colecciones manuscritas o impresas finiseculares o de principios del siglo XVI, al conservar vivo el contexto cultural, social y político que acompaña la recepción de esas obras por los contemporáneos. Esa información es especialmente útil tratándose de obras controvertidas.

PROCESO CREATIVO DE LA COLECCIÓN

Este hilo cronológico que estructura la ordenación de los poemas permite reconstruir el proceso creativo de la colección, que la unidad material del volumen tiende a ocultar. El códice fue formándose acopiando series constituidas en circunstancias y épocas distintas que debían formar inicialmente cartapacios independientes, los cuales han sido transcritos in fine uno tras otro por un copista encargado de reunirlos en un solo volumen, bajo la autoridad de Pedro de Escavias o de alguna persona designada por él para esa tarea.

REINADO DE JUAN II

Obras de Fernán Pérez de Guzmán

Los 43 primeros folios del códice contienen, como lo señala el título general, una selección de poesías de Fernán Pérez de Guzmán que este comunicó a Alvar García de Santa María:

tratado de virtudes & viçios & ygnos rymados fecho & compuesto por fernan perez de guzman señor de Batres y por el enviado aluar garçia de santa marya.

El título fue mal interpretado por los primeros lectores del códice que confundieron al destinatario de esos poemas con un autor de la colección, a pesar de que la formulación describe el contenido de este conjunto con una claridad meridiana: además del tratado de virtudes & viçios, este se compone de 18 poemas religiosos, entre ellos siete himnos (ynos), más el vltilogo, una octava que sirve de colofón al conjunto. En el vltilogo Pérez de Guzmán se refiere de nuevo a Alvar García como destinatario (ved aquí la rrelaçion / muy buen onbre Aluar Garçia).

1) De lores diuinos a los maytines (Como al principio del dia);

2) Siguense los çien trinales a loor de Nuestra Señora (*A la tu clara eçelençia);

3) *A la singularydad virginal de Nuestra Señora (Si yo mi ynsufiçiençia);

4) *Ino a la virtud de Nuestra Señora (O Maria luz del dia);

5) O[t]ras a Nuestra Señora (O secra esposa del Espiritu santo);

6) Yno a Nuestra Señora enviado a prior de Lupiana frey Esteuan de Leon (La flor que de eterna lavde;

7) Mostrate ese matrem (Muestrate Virgen ser madre);

8) Yno a santa Isabel de Vngria (Graçias a Santa Maria);

9) A san Evgenio (De las Españas luzero);

10) Yno al algel (sic) san Migel (Prinçipe muy eçelente);

11 Yno a san Gil (Hatenas mas glorioso);

12 Yno a san Lucas (Animal del quall nos canta);

13) Yno a santa Leocadia (Defensora & patrona);

14) Ffin de loores de ssantos (Como fizo Bonifaçio);

15) Te deum laudamus (A Ti alabamos Dios);

16) Pater noster qui es yn çelis / sanctiffiçetur nomen tuum (Padre nuestro que estas);

17) Aue Maria (Ave preçiosa Maria);

18) Oraçion a Nuestra Señora en ffin de toda la obra (Virgen preçiosa cuyo dulce aspecto);

19) Vltilogo (De la gruesa ynvençion mya).

Los poemas religiosos fueron ampliamente difundidos y se conservan con el mismo título general en numerosas colecciones manuscritas del siglo XV sin apenas más variantes que las que generan los descuidos de los copistas (MM1, MN6, MN10b, NH4, PN5, PN6, PN9). En cambio, la versión de HH1 presenta variantes significativas con respecto a las demás.

La serie viene introducida por un poema inaugural (De lores a la Virgen María) con una rúbrica distinta a la de las otras versiones (Ynos a los gozos de Nuestra Señora). Añade también una copla de introducción a las çien trinales, que no existe en ninguna de las series conservadas y no queda registrada tampoco como poema aislado en el Catálogo de Brian Dutton:

A la tu clara eçelençia

que todo defeto sobra

suplico que esta mi obra

yndina de tu persona

en estilo y eloquençia

material & grosera

sea dulce y placentera

a la tu magnifiçençia.

Otra diferencia significativa concierne la ordenación de los poemas: el Yno al arcangel san Miguel viene colocado en posición retrasada, entre el Yno a Leocadia y la Fin de loores de santos en otras. Por otra parte, Los çien trinales y O Maria luz del dia faltan en algunas series.

Este cancionero es el que ofrece la transcripción más completa y mejor ordenada de todas. No falta un poema, están agrupados de manera lógica – a la Virgen, a los santos, oraciones -, y las rúbricas están reproducidas con exactitud. Se deduce que el compilador pudo consultar un ejemplar del conjunto dedicado a Alvar García de Santa María después que lo completara y revisara el propio Pérez de Guzmán sin modificar el título general. Pudo copiar la serie desde el original que se supone estaría en manos de familiares del señor de Batres. Añádase que la consiguió tempranamente, si nos fijamos en el uso del signo tironiano ‘e’ (z), para representar la copulativa. Escavias dejará de usarlo a finales de los años 1450 sustituyéndole la forma moderna, según consta en el Reportorio de Principes de España. Esa nueva grafía se generaliza en el cancionero después del vltilogo. Esto significa que corrió cierto lapso de tiempo entre la recogida de la primera serie de obras de Pérez de Guzmán y la de las siguientes.

A continuación, vienen el Tratado de las quatro virtudes cardinales (5 fols.), el Tratado de los claros varones (24 fols.) y la Relaçion de la dotrina que dieron a Sarra (5 fols.). El primero suele venir en los cancioneros justo después del vltilogo, por lo que no hay que descartar que formara parta del cartapacio que Pérez de Guzmán envió a Alvar García, aunque no lo mencionara en el título general. En cambio, el Tratado de los claros varones y la Dotrina que dieron a Sara no aparecen juntos en los cancioneros ni tampoco incluidos en una serie de obras de Pérez de Guzmán.

Conviene señalar que la transcripción del Tratado de la quatro virtudes costó a los copistas más trabajo que la del primer cartapacio, hasta el extremo de que tuvieron que desistir de reproducir algunas coplas repletas de nombres de sabios antiguos que no supieron descifrar, debida quizás a su ignorancia pero posiblemente también al estado de conservación de su modelo (fols. 45-46). De ello se deduce que la copia de este tratado y, por vía de consecuencia, de los otros dos fue llevada a cabo en época posterior a la del conjunto definido por el título general y en condiciones menos favorables, cuando Escavias ya había dejado la corte.

Como la ordenación del final de la serie no se repite en otras colecciones resulta natural atribuirla al compilador. Este sembró alguno que otro guijarro blanco para señalar su presencia, como en la copla 307 del Tratado de los claros varones de España, donde sustituye el nombre de Andújar al de Cádiz entre las ciudades que, según una muy discutible cronología y en detrimento de la regularidad silábica, se ofrecieron al rey cristiano conquistador de Sevilla:

eçija vbeda y baeça / jahen andujar y carmona / miembros daquesta cabeça / y perlas desta corona / vyendo mansa tal leona / y siguiendo sus pisadas / vinieron manos juntadas / diciendo ‘señor perdona’.

La Dotrina que dieron a Sara es una contribución importante del cancionero para un exacto conocimiento de las obras tardías de Pérez de Guzmán. Los editores suelen elegir esta versión como texto base para su edición comparada del texto, a pesar de no considerarla como la copia más antigua, ya que, siguiendo una opinión que se ha hecho común, se suele fijar en 1485. Esta datación es muy discutible al confundir el supuesto momento en que se copia el códice y se insertan las últimas obras que contiene, concretamente las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique, con los distintos momentos de la recogida de textos, algunos muy anteriores a esa fecha. Si se acepta la hipótesis de que las primeras obras de Pérez de Guzmán fueron recogidas cuando el joven Escavias seguía de paje en la corte, es decir con seguridad antes del año 1450, no tardaría 35 años para compilar las poesías que cierran la serie reservada a ese autor, sino que pudo seguir beneficiando de la ayuda de los familiares de Pérez de Guzmán para completar una colección que, en ese momento de la formación del cancionero, no parece tener más objeto que reunir la obra completa del señor de Batres segunda manera.

Así constituido, este conjunto de poemas equivale al corpus poético completo de la segunda época de Fernán Pérez. Además, da la pauta del proyecto del compilador que quiso privilegiar las obras compuestas o difundidas en el momento en que estaba en condiciones de captarlas, en detrimento de las de épocas pasadas, práctica que mantuvo en toda la colección. Quizás sin quererlo, se hace así intérprete el compilador de la voluntad de Fernán Pérez preocupado en proporcionar una imagen de él como poeta distinta de la que las obras anteriores habían contribuido a dibujar. Así se explica que, en esta selección, no quepa ninguna de las obras que figuran en el Cancionero de Baena.

Obras de Santillana

En aquellos años (finales de los 50), Escavias seguía disfrutando de un acceso facilitado a los escritos no solo de Fernán Pérez sino también de los otros dos poetas mayores del reinado de Juan II, el marqués de Santillana y Juan de Mena. El espacio (fols. 78-238) que les dedica duplica sobradamente el que ocupan los poemas de Pérez de Guzmán y queda repartido equitativamente entre los dos, si bien el número de poemas de Santillana sobrepasa el de Mena.

Son 12 los poemas del marqués de Santillana que reproduce este cancionero, ordenados en dos series separadas por 4 poemas de Mena:

            Primera serie

1) Ynfierno de amadores;

2) Comedieta de Ponça

3) Tratado de proverbios [con un proemio en prosa];

4) Debate entre Bias y la Ffortuna, [precedido de una Carta consolatoria y de una Yntroduçion];

5) Dotrinal de priuados;

6) Otros sobrel mesmo casso;

7) Loores a la Virgen Maria;

8) Al señor rrey don Alfonso de Portogal;

9) Gentyl dueña tal parece.

            Segunda serie

10) Sobre la muerte de don Enrique de Villena;

11) Triunphete de amor;

12) Tratado de la batalla que ovieron Venus y Diana (El sueño)

            Contribución de Gómez Manrique

Para conocer cómo esa selección de poemas del marqués pudo llegar a Escavias en su lejana Andújar, conviene no olvidar que los propios autores solían favorecer la circulación de sus obras, como lo hizo Pérez de Guzmán con la que destinó a Alvar García. Santillana siguió ese ejemplo, ofreciendo una a Violante de Prades (1443-1444) y otra al condestable don Pedro de Portugal (entre 1445 y 1449). Esas selecciones, tanto más preciosas cuanto que las había ordenado el propio poeta, fueron adorno de las librerías de sus destinatarios, ambos no castellanos, pero pudieron ser objeto también de una difusión dentro del reino de Castilla a destinación de otros poetas, máxime si eran parientes del marqués.

Así Gómez Manrique, deseoso “de auer de vuestras obras en vn cançionero / siquiera por ser dellas pregonero / puesto le sea pequeño fauor”, solicitó y obtuvo de su tío la selección que parece coincidir con el MS 2655 de la Biblioteca universitaria de Salamanca (SA8, según la clasificación de Dutton), tan pulcramente editada por Pedro Cátedra y Javier Coco Senande. Es dudoso que el contenido de la selección solicitada por Gómez Manrique no saliera de la librería del toledano porque, conociendo la relación privilegiada de éste con el marqués de Santillana, no faltarían quienes le pidieran algunos poemas de su tío. En quien recayó la elección de los poemas, no lo sabemos, pero se supone que principalmente en Gómez Manrique, aunque no haya que excluir que ciertos corresponsales del toledano, al tanto de la obra del maestro, pidieran obras precisas o, en todo caso, privilegiaran las más recientes si ya tenían una colección de las anteriores.

Para certificarlo, un método apropiado consiste en cotejar la lista de los poemas recibidos con el índice del posible códice de partida. Entre las colecciones manuscritas que más coincidencias presentan con la selección del de Oñate y Castañeda, se cuentan el códice de Salamanca (SA8) y el Ms 3677 de la BNM (MN8). Los 9 poemas y sus piezas liminares figuran en los dos códices: el Ynfierno de amadores y Gentil dueña tal parece entre los primeros, respectivamente séptimo y onceno en SA8 y octavo y doceno en MN8, seguidos de cerca por la Comedieta de Ponça, décimo sexto y décimo noveno. Existe otra mini serie compuesta de los Loores a la Virgen Maria (57 y 81), Al señor rrey don Alfonso de Portugal (58 y 82) y el Doctrinal de privados (60 y 83).

Esta ordenación, aunque fragmentaria, evoca una lista referencial establecida a medida de que iba enriqueciéndose la producción del marqués, la cual fue adaptándose para integrar las nuevas creaciones, pero sin dejar de conservar ciertas miniseries que el uso había impuesto. Así se entiende que los dos poemas que ocupan lugares muy diferentes en los dos códices, el Tratado de proverbios (19 y 45) y el Bias y la Ffortuna (59 y 44) no quedan aislados sino que forman miniseries nuevas: el Tratado de proverbios con la Comedieta de Ponça en SA8 (19) y con el Bías contra Fortuna en MN8.

Otro criterio clasificador de la selección del cancionero de Oñate y Castañeda es el cronológico. Si bien se manifiesta también a trechos dentro de la selección de las obras de Santillana, responde sobre todo a una preocupación del compilador que lo ha elegido para ordenar la totalidad del volumen. Admite una sola excepción en esa parte, las coplas Al señor rrey don Alfonso de Portugal de 1447 que vienen a continuación de tres poemas entre los últimos que compuso Santillana. Ese fallo puede que sea solo aparente ya que, como queda dicho, tanto en SA8 como en MNl las coplas al rrey de Portugal forman una miniserie con los Loores a la Virgen Maria, quizás explicable porque Santillana dedicó este a la imagen de Guadalupe con ocasión de una romería que hizo al santuario y la proximidad con el reino de Portugal pudo inspirarle la idea de asociar los dos poemas.

            Coplas inéditas contra Alvaro de Luna

Los últimos poemas de Santillana recogidos son el Doctrinal de privados y su continuación (Otras sobre el mismo casso) posteriores a la muerte de Alvaro de Luna (1452). Esta serie está copiada muy cuidadosamente, sin ahorrar espacio entre los poemas y menos aún entre los poetas, reservando, salvo escasas excepciones, a cada rúbrica una plana nueva, práctica que no se mantiene a continuación (cf. Planto de las virtudes fol. 268r y las coplas añadidas al final de la Vita Christi de Fray Iñigo de Mendoza, fol. 345 y siguientes).

En regla general, el compilador presta una atención especial a la redacción de las rúbricas de los poemas sin ahorrar detalles sobre las circunstancias de la composición ni sobre los títulos de los destinatarios o personajes mencionados. A esa norma obedece la rúbrica del Doctrinal, que resulta ser la más extensa de todas las versiones conocidas, ya que no omite ningún episodio del trágico fin del personaje (“prisión y muerte”) ni sus títulos principales (maestre de Santiago y condestable de Castilla):

Doctrinal de priuados ordenado por el dicho señor marques sobre la prisión y muerte de don aluaro de luna maestre de Santiago y condesstable de Casstilla.

Se deduce de ello que ha sido redactada precisamente para ser incorporada en esta colección.

En cambio, la rúbrica del poema inédito sobre el mismo tema es muy breve:

Otras del dicho señor marques sobrel mesmo casso.

La formulación no deja de ser vaga y no permite precisar si estas coplas fueron redactadas antes o después del Doctrinal, aunque se transcriban después. Rafael Lapesa sostenía que se trata de un texto redactado anteriormente, en el espacio de tiempo que medió entre la condena y la ejecución de Alvaro de Luna y que, una vez cumplida la sentencia, fue juzgado obsoleto. Esto explica quizás por qué no figura “en los códices más autorizados” pero no impide que llegara a difundirse a pesar de ello, como lo demuestra la versión contenida en este cancionero. El compilador juzgó personalmente que estas coplas merecían darse a conocer, por ser la obra de un poeta admirado, referirse a un acontecimiento sobresaliente de la historia del reino o cualquier otro motivo.

El debate no se limita a esos dos textos inspirados a Santillana por la caída del privado de Juan II. Habría que añadir el Favor de Hercules contra Fortuna, breve decir que sí parece corresponder a esa definición temporal señalada por Lapesa, entre juicio y ejecución, según los términos de la finida:

Sin mas dilaçion la bestia dañosa

sea afogada sin aver perdón

e non le aproueche tornarse en vision

de syerpe nin toro por arte infintosa.

El poeta anima al rey a que cumpla la sentencia, aunque le cueste tanto como le costaron a Hércules realizar sus trabajos, temeroso de que las intrigas palaciegas le hicieran retroceder, como ocurrió en otros momentos de su reinado.

Si llegó a conocer Escavias los tres poemas y optó por renunciar a uno de ellos, difícil es imaginar que descartara al Doctrinal, fingida y póstuma confesión de gran fuerza dramática puesta en boca del condenado, compuesta y ampliamente difundida cuando ya la tragedia se había cumplido. En cambio, es muy posible que decidiera no reproducir uno de los dos poemas redactados en el calor de los acontecimientos, lo que le animó a elegir el que le pareció más ambicioso por su extensión y su variedad formal.

Se sospecha que las coplas inéditas tuvieron una carrera distinta a la de los otros poemas antes de ser incorporadas en el cancionero y que no formaban parte de la selección previa de la que las extrajo el compilador de Oñate y Castañeda. La rúbrica lo dice a las claras (Otras sobrel mesmo casso). Esta proporciona  un mínimo de información acerca de los escritos de Santillana inspirados por el juicio de Alvaro de Luna y fue añadida por el mismo compilador en el momento de colocar el poema en el sitio que ocupa.

La conclusión de esas otras coplas nos señala una pista a la hora de suponer cómo Escavias consiguió un ejemplar. Este poema en forma de epístola tuvo que haber llegado a los destinatarios designados, el rey, la reina y el Príncipe. Pues bien, Escavias estaba en relación estrecha con el Príncipe, quien acabada de concederle (1450) la alcaidía de Andújar, villa de la que el futuro Enrique IV era señor, como de todo el obispado de Jaén. Escavias recibiría una copia del original como otros caballeros familiares de don Enrique y, con el mismo fervor que conservó muchos papeles de la corte, como lo proclama en su testamento, más aún por tratarse de uno de los primeros emitidos, lo transcribió entre las obras del marqués de Santillana. De ese modo se explicarían las anomalías ya señaladas que presenta ese poema dentro de la colección.

En cuanto a Gentil dueña, si queda tan retrasada en la selección con relación con los otros dos códices, será por iniciativa de Escavias que echaría de menos un ejemplo de esos decires líricos que habría descubierto en su época de paje en la corte. El mismo Santillana no desdeñaba colocar, ya en edad avanzada, algunos de ellos en las selecciones que iba repartiendo, como la que recibió Gómez Manrique. Si su inserción en el cancionero se debe al andujareño, no cabe descartar que haya podido consultarlo directamente en el códice de Toledo.

            Segunda serie

Enrrique de Villena 143

decires narrativos menores

            Triunphete de amor

            El sueño

Sorprende ver colocados fuera de la selección de las obras de Santillana a estos tres poemas que no faltan al principio de SA8 y MN8. Más aún si se considera que podían figurar en la selección anterior sin apenas modificar la ordenación de las piezas allí recogidas ya que el lugar de los dos primeros en los dos códices se sitúa entre el Ynfierno de amadores y la Comedieta de Ponça. En cuanto al Sueño, obra gemela del Ynfierno de enamorados, suele precederlo en los cancioneros. Es muy posible que ese cambio se debiera a un accidente en el manejo de los documentos que el compilador enmendó posteriormente. Pudo contribuir a ello la tentación de colocar el Tratado de la coronaçion justo después de las obras del marqués, y esa inserción fue prolongada indebidamente por la del Debate de la rrazon contra la voluntad e hizo perder momentáneamente de vista el hilo predefinido.

Obras de Mena

Los poemas de Mena vienen en dos grupos separados por esos tres poemas de Santillana: primero el Tratado de la coronaçion del señor marques y el Debate de la rrazon contra la voluntad; luego las Tresçientas y dos decires sin título, El sol clarecía los montes acayos y El fijo muy claro de Yperion. El Tratado es una de sus obras primerizas, compuesta en 1438 para celebrar la toma de Huelma por el marqués y puede considerarse tanto o más como una prolongación de la obra de Santillana que como una creación exclusiva de Mena. Viene aquí sin el largo y erudito comentario que le añadió el poeta en fecha desconocida para aclarar las referencias a la mitología y a la Antigüedad. La que reproduce Escavias es la versión primitiva del poema, aunque es dudoso que la consiguiera en fecha temprana, porque el que viene a continuación (Debate de la rrazon contra la voluntad), Mena lo compuso al final de su vida y no llegó a concluirlo. De las continuaciones que tuvo este poema inacabado, Escavias reproduce la de Gómez Manrique y no la de Pero Guillén ni la de fray Jerónimo de Olivares, motivo suficiente para suponer que fue aquel quien le envió esta creación suya reciente. Lo confirma el que la rúbrica sea idéntica a la que se lee en los cancioneros de las obras de Gómez Manrique (MN6 y MP3) y radicalmente distinta de otra versión muy difundida: Coplas de los siete pecados mortales.

La presencia de las Trescientas no necesita explicación, sino que demuestra cuán ambicioso era el proyecto de Escavias que no se amedrentó ante la extensión de algunos de los poemas que merecieron sus favores compilatorios.

Los dos decires, El sol clarecía los montes acayos y El fijo muy claro de Yperion, tuvieron escasa difusión, ya que se conservan solo en el Cancionero de Herberay des Essarts (LB2) y en el de Módena, probable copia de ese. Allí aparecen juntos también y sin rúbrica destinada a dar a conocer en qué condiciones se compusieron, como si estuvieran destinados a un público limitado, aficionado a la erudición mitológica y a la invención formal, que no necesitaba glosa explicativa. Esas similitudes acentúan el parecido formal entre ambos. Alternan dos estructuras estróficas, una copla de dodecasílabos dedicada a ejemplos mitológicos con una de octosílabos, de lamentación amorosa, adornado con alguna que otra figura retórica como, en El sol clarecía los montes acayos, la duplicación de la palabra-rima del verso f al principio del verso siguiente (pensé / pensé; sentir / sentir; grado / grado; etc.).

La presencia de esos dos poemas en la brevísima selección de poesías de Juan de Mena incluidas en el cancionero delata la afición del compilador por la invención formal.

Conclusión

Las obras de los dos poetas no tienen el mismo estatuto en la colección. Las de Santillana ofrecen una muestra representativa de su obra, lo que no pueden pretender las pocas obras de Mena aquí reunidas, colocadas en cierta medida, como lo anuncia la primera (Tratado de la coronación), bajo el patrocinio del marqués. Los pocos poemas añadidos denuncian la ambición menor de esa selección comparada a la del marqués. No excluyo que la intención inicial del compilador quedara truncada por el transcurrir del tiempo o la dificultad por conseguir los textos. Sospecho que la familiaridad que tuvo Escavias con la familia Guzmán o la del marqués, que tanto facilitó su tarea de compilador, no haya tenido equivalente en el caso de Mena.

Con todo, sería injusto sospechar en el andujareño una falta de interés por la obra de este, como lo demuestra el que haya reproducido las Trescientas. Igualmente, los dos decires finales traducen el mismo interés por celebrar un aspecto poco conocido de la obra del poeta. Por fin, la breve serie de preguntas y respuestas, que no parece interrumpida a pesar de la pérdida material de los folios siguientes (239-250), dice a las claras que Escavias asociaba estrechamente a Santillana y a Mena en su admiración.

Costana, Juan Alvarez Gato

Entre el fol. 238 y el 262 se observan dos lagunas notables en el códice, una de 12 folios (fols. 239 a 250), y otra de 7 folios (fols. 255 a 261) después de la reanudación del texto en 4 folios (251-254). Estos folios han sido extraídos del códice provocando un salto en la numeración. Parte de esas pérdidas puede compensarse recomponiendo los fragmentos de los poemas mutilados.

            Primera laguna

– La serie de Preguntas y respuestas intercambiadas por Santillana y Mena se acaba con la segunda en la columna b del folio 238v. Es muy dudoso que esa serie se prolongara por el blanco que quedó libre al final de la columna, en el que cabía perfectamente la rúbrica de una nueva pregunta. Por consiguiente, no descarto que la interrupción al final del folio coincida con el final de la serie.

– Del poema acéfalo de Costana De la afiçion y el deseo y la esperança el códice conserva cuatro décimas más 4 coplas de pie quebrado de 16 versos incluida una finida, que ocupan la totalidad del folio 251. Resulta arriesgado postular la extensión de lo que antecedía, por las notables divergencias formales que ofrecen las versiones conservadas de ese poema. Lo que sí se puede afirmar es que lo que se perdió del inicio del poema de Castana dista mucho de poder rellenar los 12 folios que faltan. Por consiguiente, otros textos cabrían en esa laguna.

            Segunda laguna

– De las coplas al conde de Saldaña de Juan Alvarez Gato, la colección no reproduce más que las 4 primeras coplas que ocupan el folio 254v entero. Las dos que faltan para completar el poema corresponderían a una columna del folio siguiente.

– El texto se reanuda con la segunda redondilla de la copla 7 de la Defuncion de Garçilaso de la Vega de Gómez Manrique. A continuación, la disposición del texto consiste en 3 coplas y media en cada plana, lo que significa que la extensión de lo que se perdió corresponde a un folio entero, el 261. Quedan, pues, en total por lo menos 5 folios de contenido ignorado.

Sería ilusorio pretender conocer el contenido de lagunas tan extensas, sin embargo, los poemas que se han conservado en medio de esa laguna, así como los que retoman el hilo de la colección después de esa interrupción pueden ser un indicio útil para conocer a través de qué avatares se fue constituyendo el códice.

Mi opinión es que la pérdida de los textos transcritos entre el final de la parte dedicada a Santillana y Mena y la que inaugura Gómez Manrique no fue solo un accidente, sino que formaban un conjunto que el compilador juzgó útil al principio para su proyecto pero que, más adelante, no le convenció y optó por descartarlo. Por lo que se puede juzgar por el contenido de los fragmentos conservados, esa serie contrasta en la temática con la anterior y, más significativo aún, quizás también con la de las obras que iban a completar la colección. Es un cambio de rumbo sorprendente y posiblemente forzado, por poco que la selección fuera establecida no por un solo compilador sino por varios.

De esas piezas se reproduce íntegro el Conjuro de Costana, único poema de ese conjunto que el compilador quiso conservar definitivamente en su colección. Así cobra sentido el que, de la pieza que precede el Conjuro, se conserve solo la cara del folio recto anterior al poema de Costana que empieza en el verso del folio.

Un detalle codicológico interesante aboga por esa hipótesis. Ese fragmento final del poema de Costana viene numerado iiii en el recto, en contra de la norma del códice en el que la foliación aparece en el verso. La cifra indicada corresponde a una numeración particular de este poema, ya que las 19 coplas iniciales, de extensión variada pero inferior a la de las finales, podían caber en tres folios. Este dato remite sin duda a una etapa previa a la formación del volumen, cuando el copista iba transcribiendo los documentos originales en vista a incorporarlos en el volumen definitivo.

En resumidas cuentas, esas dos lagunas hubieran podido confundirse en una sola, de cuya existencia no nos hubiéramos enterado excepto por la interrupción en la foliación del códice, si al compilador no se le hubiera ocurrido salvar el poema de Costana. Este hecho aporta cierta luz sobre su modo de actuar a la hora de fijar definitivamente su colección.

Tanta importancia concedida al Conjuro de Costana confiere a ese poema un carácter excepcional, al que concurre también la enigmática identidad del autor, que hoy sigue siendo incierta. Bien podría servir para identificarlo el lugar en que el compilador lo coloca en esta colección, tan atento a          no interrumpir el hilo cronológico de las piezas que va incorporando. Si esta pertenece a los últimos años del reinado de Juan II o a los primeros del de Enrique IV, como las que lo rodean, difícil será atribuir su composición al que fue colegial de San Bartolomé en 1477, aparte de que habría que prestar al famoso teólogo salmantino unos antecedentes que cuadran mal con la personalidad que manifestó a lo largo de su carrera. Me temo que el enigma siga en pie. Por otra parte, las versiones del poema que se han conservado difieren de tal modo que sería ilusorio querer unificarlas.

Gómez Manrique, Diego de Burgos

El curso del cancionero vuelve a un cauce menos fantasioso después de ese accidentado paréntesis. Recobra un criterio temático de fácil interpretación, si bien distinto del criterio de la autoría que domina en los 278 primeros folios (obras de Pérez de Guzmán, Santillana y Mena). Los tres poemas, aunque de autores distintos, son otros tantos loores a ilustres personajes de la alta aristocracia que se ilustraron en las letras y no es arriesgado suponer que el compilador los reunió por ese motivo.

No creo disparatado asociar a los dos homenajes al marqués de Santillana compuestos por Gómez Manrique y Diego de Burgos el que aquel dedicó a la memoria de Enrique de Villena, a pesar de la distancia cronológica que separa la fecha de las dos muertes (1434 para Villena, 1455 para Santillana) y de que aquel se conserva acéfalo. Le faltan la rúbrica y las seis primeras coplas más la mitad de la séptima, es decir un folio entero. Esa pérdida pudo ser accidental y, de todos modos, representa solo la quinta parte de la totalidad del poema. Sin embargo, conviene señalar que el homenaje a Villena carece de la función estructuradora que el compilador ha destinado a los dos últimos poemas, encargándoles de concluir el corpus de obras creadas bajo el reinado de Juan II.

REINADO DE ENRIQUE IV

Se abre una nueva serie con obras de poetas del reinado de Enrique IV. La inaugura la Vita Christi de fray Íñigo de Mendoza y la concluyen dos poemas de Antón Montoro en alabanza a dos privados del rey, Miguel Lucas de Iranzo y Fernando de Villafañe. Dentro de este conjunto, se observan ciertos indicios de un proceso de formación menos unívoco, ya que la temática religiosa mayoritaria (Vita Christi, la Pasión trobada de Diego de San Pedro, las Coplas a la Varonica de fray Ambrosio Montesino, el Sermón trovado de fray Íñigo y los Salmos penitenciales de Pero Guillén de Segovia) alterna con la política (Tratado a Diego Arias de Ávila, Regimiento de Prinçipes y los dos poemas de Montoro).

Fray Íñigo de Mendoza, Vázquez de Palencia y la Vita Christi

De todas las versiones de las Coplas de la Vita Christi esta fue asequible tardíamente y grande fue la sorpresa de los que pudieron consultarla al constatar las numerosas e interesantes diferencias – no solo variantes textuales -, que presentaba con relación con los otros códices y con las ediciones tempranas. De acuerdo con el editor de las obras de fray Íñigo, Julio Rodríguez Puértolas, me convencí de que se trataba de una primera redacción de la obra que se podía fechar en los años 1467-1468. Esa fecha se deduce del extenso pasaje dedicado a Pedro Girón, maestre de Calatrava, que acababa de morir (2 de mayo de 1466). Incluso, nace la sospecha de que la redacción no estaba del todo ultimada cuando la recibió Escavias. En efecto, no está concluida, ya que fray Íñigo anuncia en la antepenúltima copla que, después de la matanza de los Inocentes, piensa proseguir narrando la salida a Egipto:

que pongo ffin a tu estoria [se dirige al rey Herodes]

por torrnarme con mi escrito

para la tierra de Egipto

tras el Señor de la gloria.

En cuanto a la última copla, viene precedida de la oración de doña Juana y parece más bien ser pensada como conclusión provisional que como colofón.

Las estrofas que prolongan la Vita Christi – lo que ha de tener el frayle, la muerte con los estados grandes, contra luxurias, contra las rriquezas, da esfuerço a la virtud fatigada– , también de fray Íñigo, no tienen título y su versificación no las distingue de las anteriores; además concluyen con el deo gracias que indica el final de toda la obra. De ahí que sea legítimo pensar que Escavias las recibió unidas en un cuaderno único y que no se le ocurrió copiarlas aparte. Más aún, es muy probable que ese volumen contuviera también las coplas de Vázquez de Palencia.

La difusión algo prematura del poema de fray Íñigo se explica sin duda por el revuelo que produjo entre sus primeros lectores y las polémicas que suscitó, hasta el extremo de que el franciscano optó por censurar en una segunda versión la invectiva contra los partidarios del Príncipe Alfonso designados nominalmente, entre los que se encontraba el arzobispo de Toledo Alfonso Carrillo, por su ostentatoria riqueza.

El poema también provocó una reacción crítica por parte de ciertos caballeros quienes consideraron que el fraile no debía intervenir en asuntos amorosos, menos aún dentro de una obra dedicada a la vida de Christo. El Cancionero de Pero Guillen contiene dos de esas reprimendas, la de un “galán”, y esta, atribuida a un gentilhombre designado como Vázquez de Palencia, cuyo nombre omite señalar el compilador de Oñate y Castañeda. Tiendo a opinar que la tonalidad polémica adoptada por fray Íñigo fue uno de los atractivos que incitó a incorporarlas en la colección. La respuesta de Vázquez de Palencia, por limitada que fuera en su objeto, traducía una opinión contraria a la del franciscano que se difundió fuera de los círculos religiosos. Por eso no conviene disociar los dos poemas, a pesar de que el de Vázquez de Palencia se limita a criticar una opinión precisa formulada por el fraile que no pasa de ser anecdótica comparado con el ambicioso proyecto del franciscano.

Diego de San Pedro y fray Ambrosio Montesino

Los dos poemas anteriores resultan indisociables sin por ello dejar de mantener una relación estrecha con los dos que siguen por la temática (Vida de Christo y su Pasión) y porque forman una serie iniciada y concluida por dos hermanos franciscanos. Además, están compuestos, o así lo pretenden sus autores, a petición de una señora: Juana de Cartagena, madre de fray Íñigo, para la Vita Christi; dos religiosas para las siguientes. Diego de San Pedro lo precisa en la rúbrica no reproducida en el cancionero de Oñate:

Una devota monja rogó a Diego de Sant Pedro que trobasse la Passión de Nuestro Redentor, a la cual el quería tanto que todo su pensamiento era en qué y cómo la havía de servir …

Lo mismo hace fray Ambrosio Montesino en la rúbrica de las Coplas a la Varonica, dato ausente de las versiones atribuidas a fray Íñigo de Mendoza, de la que el cancionero de Oñate ofrece una versión detallada:

Coplas fechas por fray Anbrosio Montesino obseruante de la orden de san Françisco elegicas rimadas en el ilico estilo y en materia eroyca por la quales ynduze a la santa Varonica fablar con el Señor en la forma siguiente.

Además de estas similitudes, la Pasión trobada y las Coplas a la Varonica comparten con la Vita Christi otra característica que contribuye a asociarlas muy estrechamente.

La consulta del códice de la Houghton Library, cuando resultó posible (1968), reveló la existencia de una versión primitiva inédita no solo de la Vita Christi, como ya queda dicho, sino también de la Pasión trobada. Me tocó la misma sorpresa cuando me di cuenta de que las Coplas a la Varonica, que las ediciones conocidas atribuían a Fray Íñigo de Mendoza, en ese códice se colocaban bajo el nombre de fray Ambrosio Montesino y ofrecían una versión muy diferente de la que se imprimió más adelante bajo el nombre de aquél. Esto nos obliga a reconsiderar las circunstancias de la composición de esas obras y de su recepción.

No deja de llamar la atención que tres poemas en su versión primitiva se sigan uno tras otro. Su temática común no bastaría para explicarlo si no hubiera entre ellos otra coincidencia mayor, la de haber sido compuestos en el mismo tiempo y lugar y, por ese motivo, fueron interpretados por el compilador como un conjunto indivisible. Las revisiones a las que los tres textos fueron sometidos en época posterior denotan paralelamente una forma de premura por no decir de urgencia en la composición inicial.

La hipótesis que me parece hoy la más probable es que esas coincidencias suponen a la base un proyecto concertado y reducen el papel del compilador al de mero receptor, a la par que le inmerge dentro de una red de transmisión de textos poéticos que intentaré esbozar.

La fuente toledana

Han transcurrido unos diez años entre la fecha de redacción de los homenajes al marqués de Santillana por Gómez Manrique y Diego de Burgos y la de esta Vita Christi, lapso de tiempo suficiente para que pueda interpretarse como una interrupción en la recogida de obras en vista a completar la colección comenzada. Se deduce que la inserción de la Vita Christi coincide con una reanudación del proyecto, centrado en un corpus de obras renovado comparado con el que el compilador inició en su época juvenil y prolongó hasta la extinción de los autores contemporáneos de aquel período.

Esa nueva vida del cancionero innova también en la fuente de recursos en la que bebe Escavias. Ya no es la corte real sino otros focos de creación, formados en torno a una personalidad eminente, según un esquema habitual en la sociedad aristocrática de la época.

Durante el reinado de Enrique IV, la vida de la Corte en Castilla se concentra entre Madrid y Segovia, que son las dos ciudades más visitadas por el rey. Andalucía interesa a la realeza y a la aristocracia como campo de ejercicios guerreros con los granadinos más que como un espacio de vida donde pudieran desarrollarse actividades culturales. El reino de Jaén está en contacto permanente, para bien y para mal, para el comercio y para la guerra, con el nazarí. Desde él, las relaciones con lo demás de Andalucía son escasas, incluso en la cuenca del Guadalquivir, y con Levante se limitan al reino de Murcia, más allá del adelantamiento de Cazorla.

Andújar, donde reside Escavias, mira hacia el norte. En las faldas de la Sierra Morena están los pastos en los que se cría un ganado abundante, las posadas de colmenares donde se produce la miel y el monte donde se practica la caza. La Sierra Morena no es un obstáculo insuperable para llegar a la Mancha. Recién casados, Miguel Lucas y la condesa de Torres, su esposa, mientras se habilitaba su palacio en Jaén (1459), fueron de romería a Guadalupe en pleno invierno, durante las fiestas de Navidad.

El centro administrativo más próximo es Toledo, cuyo arzobispo es Alfonso Carrillo y donde residen Gómez Manrique y Pedro de Guzmán así como un círculo de familiares del prelado. Allí fue arcediano, hasta el año 1464 en que murió estudiando en Salamanca, Alonso de Iranzo, hermano menor del condestable Miguel Lucas. En su honor, este celebró solemnes funerales en Jaén, cuyo relato ocupa la totalidad del capítulo XXII de la crónica de Los Hechos del condestable, señal de la proximidad que mantenían entre sí los dos hermanos.

Fray Íñigo de Mendoza no pertenece a ese círculo. Al contrario, como ya he señalado, en la Vita Christi se enfrenta en términos violentos con el arzobispo:

Guay de vos nuestro primado

o don Alonso Carrillo

porquel hacer del estado

vos haze muy alongado

del pesebre pobrezillo

vuestros costosos manjares

vuestros francos benefiçios

a las presonas seglares

son virtudes singulares

mas en el cielo son viçios.

La reacción no se hizo esperar. Las únicas respuestas en forma de invectiva que se hayan conservado, a cargo de dos caballeros, no pasan de ser anecdóticas. Hubo sin duda gestiones más discretas y más eficientes para que el franciscano se viera obligado a censurar esta copla y otras similares. Parece ser que la reacción más patente que provocó fray Íñigo fue promover un corpus de textos sobre la Vida de Cristo. Si este se halla tan abundantemente representado en este cancionero se debe sin duda a que Pedro de Escavias fue el feliz destinatario de una comunicación desde el centro donde se inició esa creación, que tiendo a identificar con los círculos del arzobispo de Toledo.

Si se lleva más adelante esta hipótesis, habrá que suponer que los autores concernidos tenían una relación con los toledanos. La cosa es evidente tratándose de Pero Guillén de Segovia. Su traducción versificada de los salmos penitenciales podría engrosar la serie sin modificar exageradamente la economía de esa parte del cancionero y servirle de clausura. También es concebible para fray Ambrosio Montesino, quien vivió en el convento de San Juan de los Reyes de Toledo antes de seguir la corte de la Isabel y de darse a conocer más adelante como traductor de la Vita Christi de Ludolfo de Sajonia. En la época en que compuso esas Coplas a la Varonica se supone que tendría poco más de 20 años. Por la misma edad andaría Diego de San Pedro. Tan joven era y su nombre tan poco conocido que en la colección se le llama Pedro en lugar de Diego, no sé si a iniciativa del compilador o del que le envió el texto.

No cuesta trabajo imaginar que esos escritos juveniles tuvieron poca difusión en su versión original y fueron sometidos a amplias enmiendas antes de publicarse bajo el nombre de su autor, cuando este ya había conseguido cierto renombre. Esas dos obras primerizas sufrieron suertes contrarias que lo confirman. San Pedro no menciona la suya entre su producción al principio de su Desprecio de la Fortuna y se dudaría de su existencia si no se conservaran algunos versos suyos en las Siete angustias de la Virgen Maria, un pliego suelto donde se atribuye formalmente a ese autor (“Compuestas por Diego de Sant Pedro’). Muy escasas son las citas pero confirman claramente la autoría de la Pasion trobada.

En cuanto a las Coplas a la Varonica, peor aún fue la suerte que se le reservó ya que fray Íñigo se las atribuyó a sí mismo en la edición de sus obras, aunque después de haberlas enmendado, a pesar de que la última copla de la versión de este códice proclama la paternidad de Montesino:

Vos muy noble rreligiosa

de santo saber y sano

la demanda virtuosa

no muy sotil ni graciosa

reçebilda de mi mano

y sy no es tan soberano

 el estilo ni tan dino

como vos

perdonad a vuestro ermano

frey Anbrosio Montesino

por vn Dios.

Gracias a Pedro de Escavias y a las relaciones privilegiadas que supo mantener, podemos disfrutar, como quien dijera en directo, de este momento de intensa creación que se dio en el reino de Castilla al final del reinado de Enrique IV.

REINADO DE ISABEL Y FERNANDO

Los cuatro poemas siguientes forman un conjunto cuya evidencia salta a la vista y queda idealmente definida por el título que Gómez Manrique pone a uno de los suyos, Regimiento de Príncipes: consejos para gobernar dedicado a jóvenes príncipes, basados en ejemplos ilustres.

Gómez Manrique, Fray Íñígo de Mendoza, escritos políticos

Holgaría cualquier comentario sobre los motivos por los que el compilador incluyó juntos esos cuatro poemas en su colección si, además de la temática, coincidiera la época de su redacción, lo que nos proporcionaría una idea exacta del momento en que fueron recogidos.

No hay duda de que los dos poemas de fray Íñigo de Mendoza fueron compuestos en los primeros años, y posiblemente los primeros meses, del reinado de Isabel y Fernando, como lo adelanta Rodríguez Puértolas, aunque algunos acontecimientos concretos que señala merecerían matizarse. La rúbrica del Sermon podría crear cierta confusión (Sermon trovado por fray Yñigo de Mendoça al rey nuestro señor), ya que Fernando solo fue rey consorte de Castilla y heredó el título de Aragón a la muerte de su padre en 1479, pero reconozco que es un exceso de escrúpulos no admitir que se llamara rey al esposo de la reina titular, sin contar que lo fuera también nominalmente de Sicilia.

La fecha de redacción de las obras de Gómez Manrique no resulta tan clara. La rúbrica del Regimiento de Príncipes parece inequívoca:

Conposiçion fecha por Gomez Manrique a los muy altos rey y reyna de los reynos de Castilla de Aragon y de Seçelia.

Interpretada al pie de la letra remite a una época posterior a 1479, fecha en que Fernando sucedió a su padre como rey de Aragón, a pesar de lo que afirma su editor Augusto Cortina según el cual el poema “fue escrito antes de 1478”, precisión de la que no se sabe si la deduce de la bula papal de creación de la Inquisición o del final de la guerra con Portugal. La lectura del texto ayuda poco para fijar el momento porque frases como “los virtuosos momentos” del reinado y “el virtuoso camino que aves començado” contenidas en el proemio no fijan un término claro. Además, después de confortada la indiscutida autoridad de la pareja real dentro y fuera del territorio castellano, los avisos y consejos de Gómez Manrique parecen algo trasnochados.

La fecha del Tratado a Diego Arias de Avila complica el asunto, al provocar un salto hacia atrás de diez años o más y un regreso al reinado de Enrique IV. En efecto, Diego Arias dejó su cargo de contador mayor en 1464 y la rúbrica que califica al destinatario como “contador mayor del señor rey y del su consejo” no deja lugar a dudas, porque tanto “el señor rrey” como “del su consejo” deben interpretarse como datos de una actualidad indiscutible en el momento en que Gómez Manrique se dirige a él.

Por consiguiente, este conjunto de poemas añade a tres textos del principio del nuevo reinado uno que fue compuesto en el anterior y hace que recaiga en el compilador la iniciativa de reunirlos sobre la base de una temática común. Este abandono del criterio temporal ya se había manifestado más arriba con la reunión del loor a Enrique de Villena a los de Santillana, aunque la diferencia de años era allí menor. Sin embargo, denota cierta tendencia del compilador a completar una serie de textos contemporáneos con alguno más antiguo, pero de temática similar.

Pero Guillen de Segovia

No se conoce la fecha de composición de la traducción de los Salmos penitenciales pero, al morir su autor en 1474, su inclusión significa un nuevo salto atrás cronológico que complica la interpretación de la secuencia que inaugura y se concluye con las Coplas de Jorge Manrique.

Esta versión del poema no lleva título, al contrario de la del cancionero SA10 (Universitario 2763):

Syguense los salmos penitençiales que ordeno Pero Guyllen e comiença vn prologo en prosa fingiendo que fabla con vn amigo

Tampoco pone título a las coplas iniciales en contra de SA10: “syguese otro prologo en metro”.

Estas precisiones no aclaran la cuestión de la fecha pero sugieren que el compilador del Cancionero de Oñate y Castañeda tuvo acceso a una copia aislada del texto.

Antón de Montoro

Los poemas de Antón Montoro en loor a Miguel Lucas de Iranzo y Fernando de Villafañe nos introducen en el ambiente familiar a Pedro de Escavias, quien estuvo muy estrechamente relacionado con esos dos privados del rey Enrique IV.

En su Reportorio de Príncipes de España, Escavias define a Fernando de Villafañe como “un cauallero que fue criado de la rreyna doña Maria, madre del Rey don Enrrique”, información que se buscará en vano en otras fuentes históricas y que Escavias recogió sin duda en la corte cuando estuvo de paje. En 1450, Villafañe, siendo Asistente de Andújar por el Príncipe Enrique, fue encargado de presidir la ceremonia de entrega del alcázar de esa villa a Pedro de Escavias. Ambos siguieron muy cercanos hasta el año 1465 en que el privado perdió algún tiempo el favor real y tuvo que dejar el reino de Jaén. Las hazañas de Fernando de Villafañe que Montoro menciona en su poema pertenecen a los años 1462 (toma de Alicún) y 1464 (toma de Belmez). Se deduce que ese poema fue compuesto en 1464-1465.

En el poema en alabanza del condestable Miguel Lucas (Coplas al señor don Enrrique acerca de sus priuados y del condestable don Miguel Lucas), Antón Montoro enumera primero a los privados del Príncipe. Entre ellos, menciona a Pedro Girón († 1466) y llama a Beltrán de la Cueva conde (lo fue de Ledesma desde 1462) y no duque (de Alburquerque, título que obtuvo en 1465). No refiere ningún hecho concreto pero es lógico suponer que el poema es anterior al destronamiento de Avila (mayo de 1465). Se deduce que los dos poemas fueron compuestos por la misma época.

Escavias no pudo ignorar la existencia de esos poemas desde el momento en que el Ropero de Córdoba los compuso, aunque solo fuera porque se hicieron seguramente por encargo de los dos privados. De todos modos, esa clase de testimonio necesitaba un mínimo de publicidad para surtir el efecto deseado en la opinión giennense.

Su incorporación tardía en la colección obedece al nuevo giro tomado por el compilador de ofrecer una selección de su propia creación como conclusión al cancionero. Los poemas de Montoro que celebra a dos personalidades sobresalientes del reino de Jaén sirven de introducción a ese nuevo curso, a la vez que ofrecen un lugar merecido junto a otras grandes figuras de la poesía castellana a un poeta cuya vida ha transcurrido en la ciudad de Córdoba, vecina de Andújar.

Jorge Manrique

La incorporación, en ese lugar de la colección, de las Coplas a la muerte de su padre y del poema A la fortuna, ambos de Jorge Manrique, pone a mal la relación entre las dos obras de Antón Montoro y las de Pedro de Escavias. Sin embargo, ese cambio encuentra fácil explicación. Escavias no quiso perder la oportunidad de incluir una obra, quizás a instancias de Gómez Manrique, que recibió muy pronto una acogida muy favorable, acentuada por la muerte prematura de su autor (1479).

Por otra parte, debió transcurrir cierto tiempo entre el momento en que Escavias pensó incorporar una antología de sus propias obras y lo cumplió. Mientras tanto, se anticipó a copiar los dos poemas de Antón Montoro encargados de introducir en el cancionero una temática giennense. Decidido a clausurar la colección con sus obras personales y deseoso de rendir homenaje a Jorge Manrique, no le quedó más remedio que introducirlo en el espacio momentáneamente libre.

Las Coplas a la muerte de su padre inauguraban un conjunto de por lo menos dos obras del mismo poeta, que empezó a copiarse en el fol. 421v, a la vuelta de 421r donde terminaba el segundo de Montoro (421r), y prosigue hasta el final del fol. 426r. Falta el fol. 425 que se perdió, donde solo cabrían las 6 coplas finales de las Coplas a la muerte de su padre y las dos primeras de A la Fortuna con su rúbrica. La amputación de los dos poemas en lugar tan estratégico se debe sin duda a un accidente material.

El texto de A la Fortuna diverge notablemente de la versión canónica. De las 9 coplas finales, este cancionero solo reproduce 5. Pero lo más significativo es que omite la copla final o cabo, por lo que se pierde el reto del poeta en respuesta a una supuesta carta de desafío que le dirigiera la Fortuna. La última copla de esta versión transcribe la primera quintilla de la penúltima de la versión definitiva:

Mas vengança que no puede

syn la firmeza quebrar

sser tomada

mas contento so que quede

mi ferida por vengar

que no vengada

deo graçias

El texto que prolonga este final en la versión canónica es, con toda evidencia, una ampliación posterior, por cierto, no muy bien zurcida: – “que no vengada / mas con todo he gran placer…” -, pensada para rellenar el vacío existente ante el cabo que quiso añadir el poeta. Por consiguiente, Escavias poseía una versión primitiva del poema que su autor revisó posteriormente.

La revisión se limitó a las coplas finales porque esta versión de las Coplas a la muerte de su padre presenta una sola variante significativa con la conocida, copla 27, verso j: “en la nobleza el troyano” /vs/ “en su braço Aureliano”.

Pedro de Escavias

Índice

1. Cançion (4, 2×8) Por mi triste apartamiento

2. Coplas que fizo a Pero de Guzmán sobre la muerte del conde de Mayorga (8×8,4). [1435] Vos señor que tan profundo

3. Cançion (4, 8) Quando viste que party

4. Otra suya (4, 8) Dios que tanta fermosura

5. Coplas suyas (3×8) A quien daua triste yo

6. Cançion suya (4, 8) Quanto mas pena sofrir

7. Coplas a vna dama (8×8, 4) Mas fermosa que no Dido

8. Cançion (4, 2×8) De poder vos yo jamás [MH1-174 Coplas de Manuel de Guzman (4, 2×8)]

8 bis. Otras de Manuel de Guzman (4, 2×8) Donzella si por amarvos [MH-176]

9. Serrana (4, 7×8) Llegando cansado yo [MH1-161: Otra [cançion] de Pedro de Escavias, (4, 8) Veniendo cansado yo]

10. Coplas (7×8) O triste partida mia [MH1-157]

11. Cançion (4, 8) Vuestra crueldad matar [MH1-160: Vuestra crueldad sobrar]

12. Cançion (4, 8) Gentil dama valerosa

13. Coplas suyas (7×8, 4) De uos que puedo llamar [MH1-158]

13 bis. Otras del mesmo (4, 8) De uos por mal que pasase [MH1-159]

14. Otra (4, 8) Depues que party

15. Coplas suyas (4×10, 5) No puedo mi bien pensar [MH1-177 Otras suyas (4×8, 4)]

16. Coplas fechas sobre las deuisiones del rreyno por la priuança del condestable don Aluaro de Luna con el señor rrey don Juan el segundo quando la batalla dOlmedo (18×8, 4) [1445]

17. Romançe que fizo al señor ynfante don Enrrique maestre de Santiago (148 versos) [1445]

18. Coplas dirigidas al condestable don Miguel Lucas criado del señor rrey (4, 8×8) [1463]

A la vuelta del folio 426r donde terminan las coplas A la Fortuna de Jorge Manrique, se inicia la transcripción de 18 poemas de Pedro de Escavias que ocupan hasta el folio 437v donde se interrumpe brutalmente, dejando una copla sin su comentario. Es el conjunto más extenso dedicado a uno solo poeta y, por su posición en la colección y la identidad del autor, le corresponde un estatuto especial.

Lleva un título general:

Coplas y canciones de Pedro dEscauias siendo paje del rrey y harto mochacho.

Es la segunda vez que esto ocurre en el cancionero, después del título general antepuesto a la transcripción de las obras de Fernán Pérez de Guzmán al principio del códice:

tratado de virtudes & viçios & ygnos rymados fecho & compuesto por fernan perez de guzman señor de Batres y por el enviado aluar garçia de santa marya.

Esos dos títulos no introducen la totalidad de los poemas sino los primeros transcritos: el tratado inicial y las poesías religiosas de Pérez de Guzmán y las obras juveniles de Pedro de Escavias.

La poesía de Pedro de Escavias tuvo poca difusión. No llegó a ser impresa y, además de este cancionero, solo el de Gallardo San Román de la Real Academia de la Historia (MH1) conserva algunas muestras, concretamente 5 poemas a él atribuidos y 4 más bajo el nombre de Manuel de Guzmán, dos de ellos duplicados. Cabe pensar que los dos que no han sido recogidos por el compilador también son obras suyas. Los incluyo en la lista con los números 8bis y 13bis.

Aunque de los poemas conservados, son pocos los no reproducidos, no debe excluirse que el compilador se haya limitado a una selección en la producción de Escavias. En efecto, esta abarca un amplio abanico de géneros – canción, decir lírico, decir narrativo, arte mayor, romance y serranilla – y, más insólito aún, en ella no se repite nunca el mismo esquema formal en dos poemas, sino que cada uno contiene un elemento original, como he procurado demostrarlo en la conferencia inaugural de 1997 (cf. supra). Semejante preocupación es más acorde con la época en que fueron reunidos los poemas en el cancionero que con la etapa de composición de las obras.

Por otra parte, el cotejo entre las dos versiones de los poemas, cuando estas existen, demuestra que las contenidas en el de Gallardo San Román han sido objeto de algunas modificaciones antes de su incorporación en el de Oñate y Castañeda. Así, a las 4 coplas del decir Non puedo mi bien pensar que estaban compuestas primitivamente por dos redondillas (abba cddc) se les ha añadido un verso en cada una de ellas para transformarla en quintilla (abbba cdddc). La misma manipulación se reproduce en el decir O triste partida mia. Otras enmiendas textuales tienen por objeto marcar las distancias con una inspiración juvenil que ya no se adecúa a la edad del poeta cuando establece su selección. Por fin, la serrana (9) inicialmente era una canción con estribillo y una copla de ocho versos. Para transformarla en serrana, han sido modificados los tres últimos versos de la copla y se han añadido 6 coplas más. Estos cambios pudieron ser realizados poco tiempo después de la primera redacción y no necesitarían modificar el orden cronológico inicial de los poemas.

El título general que introduce esa sección nos informa de la vocación poética precoz de Escavias y cómo fue favorecida por su estancia en la corte de Juan II. De hecho, lo esencial de la poesía aquí recogida, – los 15 primeros poemas -, pertenecen a ese período de su vida, en la que sacrificó a la moda de la retórica amorosa al uso, por lo demás, preocupación típica de la edad juvenil. La lamentación por la muerte del conde de Mayorga, único poema no amatorio y segundo de la selección, permite fechar las obras de juventud en torno a 1435. Esta producción, a pesar de su escasa originalidad, no desdice del talento del joven trovador, el cual se manifiesta indudablemente en la serrana que compuso a imitación de las serranillas de Santillana.

En los años posteriores, viviendo ya en Andújar, no parece que Escavias se haya dedicado demasiado a la poesía, en todo caso no después de los primeros años sesenta del siglo, en que compuso el poema en alabanza al condestable Miguel Lucas. Sin embargo, conviene señalar que los dos poemas inspirados en la batalla de Olmedo (1445) obedecen a una ambición mayor. Las Coplas por las deuisiones del rreyno, remedando las listas de personajes antiguos y modernos de los grandes tratados poéticos de la época, enumeran a lo largo de 4 coplas todos los linajes nobles del reino, en un alarde de virtuosismo que denota además el perfecto conocimiento que tenía Escavias de la aristocracia contemporánea. En cuanto a su romance dedicado al Infante Enrique es uno de los primeros ejemplos conocidos de un romance trovadoresco.

 

Conclusiones

El objetivo que me he fijado, no sólo hoy sino desde el momento en que pude consultar el cancionero, ha sido procurar reconstruir las etapas del proceso que se materializó en el códice conservado en la Houghton library y elegir para ello una metodología adaptada. Disponía para conseguirlo de algunas claves útiles, siendo las dos principales la más que probable identidad del compilador, Pedro de Escavias, y el criterio cronológico que ordena la selección de obras. Estos presupuestos eran lo bastante sólidos para ofrecerme un marco de interpretación de las obras, que se ha beneficiado del mejor conocimiento que tenemos hoy de la historia y de la personalidad de Escavias. Por lo demás, la metodología adoptada no se aparta demasiado de la habitual en esa clase de estudios, trátese de la identificación de los poetas y del contexto en el que se mueven o de una evaluación de la calidad de las versiones transcritas.

Sin embargo, la convicción de que Escavias fue el artífice, desde el principio hasta el final, de esa realización añade un elemento nuevo al incorporar al análisis una dimensión humana que el alejamiento temporal no impide considerar, por poco que uno se preocupe de limitarla a comportamientos motivados por la manipulación de lo escrito que, a pesar de la distancia de siglos, nos resulta aún familiar (por lo menos a la gente de mi generación que ha dedicado gran parte de su vida a manejar en la práctica únicamente medios mecánicos).

Fernán Pérez de Guzmán

Esta realidad se manifiesta desde el principio de la colección. Dedicar 78 folios a las obras de un solo autor no es un acto gratuito. En la medida en que las obras que contienen corresponden a una época determinada de la creación de su autor, la última que le tocó vivir, y reúnen, si no la totalidad por lo menos la gran mayoría, de las obras que compuso en aquellos años, se deduce que la intención del compilador no fue otra que reunir una colección exclusiva reservada a ese poeta. Hace falta mucha constancia para no interponer en un corpus de textos de ese tamaño elementos ajenos a él, lo bastante para que la interpretemos como indicio de una intención declarada. Si además imaginamos el volumen que alcanzarían los cuadernos en los que se habían copiado los textos, la satisfacción de haber reunido un tomo de ese tamaño con las obras de un maestro admirado debió colmar las esperanzas de su poseedor e incitarle quizás a no ir más allá.

La reunión de las obras de un solo autor no era usual en la época. Los únicos testimonios que conservamos son las selecciones realizadas por el mismo poeta y dirigidas a un destinatario, como la que Fernán Pérez regaló a Alvar García de Santa María. En mi comentario sugiero que la selección en cuestión no iba más allá de los poemas enumerados en el título general y que los demás habían sido añadidos, desde otras fuentes, por el compilador del cancionero. Ahora me asalta una duda. En vista de que ese corpus fue completado y revisado por Pérez de Guzmán sin dejar de conservar su título general, es decir en una época posterior al primer envío del que se hacen eco los demás códices, es muy posible que los tres poemas añadidos después de los religiosos lo fueran en esa segunda etapa. Incluso, si se encargó algún familiar suyo de comunicar la nueva versión al mismo destinatario ya muerto el poeta, pudo hacerlo conservando ese título inicial.

Santillana

Las obras del marqués de Santillana tuvieron un tratamiento similar, incluso en el número de folios (78 en total), aunque no parece que la copia fuera reservada a un destinatario particular. Ciertamente, el compilador ha interpolado obras ajenas a esos poemas, pero la elaboración posterior del cancionero no debe ocultarnos el estado primitivo del material reunido. El nuevo volumen obedece a criterios de selección similares a los de las obras de Fernán Pérez de Guzmán, al no incluir canciones o serranillas, ni tampoco sonetos; de los decires amatorios solo conserva, en primera instancia, el Infierno de los enamorados.

El compilador pudo contentarse con copiar las obras del marqués después de las del señor de Batres. Sin embargo, no lo hizo. Antes de buscar el motivo preciso de esa negativa, conviene tener presente que, si la colección fue pensada primero para reunir las obras de un solo poeta (Fernán Pérez de Guzmán), la adición de las de otro (el marqués de Santillana), aunque fuera en las mismas condiciones materiales, modificaba radicalmente la naturaleza del proyecto por el mero hecho de reunir en un mismo volumen las obras de dos autores distintos. El compilador se exponía a adherirse a un nuevo modelo, el de una colección de obras de varios autores, la fórmula más generalizada entre los cancioneros a la vez que más apta para toda clase de asociaciones significativas: entre poetas, en el campo de la temática, etc.

El factor que llevó a Escavias a adoptar el nuevo criterio fue la tentación de concluir el primer corpus de obras de Santillana por medio de Tratado de la coronación del señor marques de Juan de Mena, lo que abrió una perspectiva insospechada a la que el compilador no supo resistir, la de prolongar el Tratado con otra obra del mismo. Quizás estuviera inducido a hacerlo por el hecho de que se le habían agotado las obras que del marqués entonces poseía. Esa posibilidad, no la contradice el añadido de otras tres obras del marqués, porque la primera es antigua (Sobre la muerte de don Enrique de Villena) y las demás (El triunfo de amor y El debate entre Venus y Diana) pertenecen a otro registro, lo que hace pensar que esos tres poemas pudieron haber sido reunidos tardíamente, cuando ya se había cerrado la serie dedicada a ese poeta.

Lagunas

Las lagunas del códice es un tema que queda pendiente de explicación. Ignoro quien suprimió esos folios y por qué motivo lo hizo. La mutilación intervino cuando ya el códice estaba constituido y sus folios numerados. Cuesta trabajo imaginar que fuera la misma persona la que encargó la copia de los poemas y luego mandó suprimir algunos de ellos. Más lógico es suponer que una persona ajena al establecimiento de la selección la juzgara inadecuada con la excepción del Conjuro de Costana. Quizás haya que buscar el motivo de la sustracción en la identidad de las obras que llenaban esos folios, que el censor juzgó indignas de figurar junto a las demás. Por otra parte, nada permite fijar la época en que se mutiló el códice. Pudo ser en época posterior y por iniciativa de sus nuevos dueños que actuarían conforme a unas normas literarias o morales alejadas de las de Escavias cuando hizo su selección.

Hilo cronológico

Con la ordenación cronológica de las series anda parejas otro dato temporal, en relación con la persona del compilador, la casi certidumbre de que los poemas reunidos le interesaban por ser creaciones que pertenecían a una época compartida por él con sus autores. Esto confiere a la selección una dimensión particular, la de un diario a la vez que de un testimonio directo sobre la producción de la época que le tocó vivir. Esta afición encuentra su manifestación más completa cuando se le ofrece la oportunidad de recoger los primeros pasos de unos jóvenes poetas del círculo toledano participantes de un concurso de poesías sobre la vida de Cristo. Le obliga también a incorporar in fine las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique cuando ya estaba a punto de concluir la colección con una selección de sus propias obras.

Destino final

Escavias destinaba la colección a su uso personal y posiblemente también al de sus familiares: en su testamento, señala la afición por los libros que compartía con él su yerno, Pedro Sánchez de Carvajal. Es un volumen personal que se podría calificar, a imitación de la obra que dedicó a la historia de la Península, reportorio de poetas castellanos, una suerte de conservatorio de las obras que le acompañaron a lo largo de su vida. Cuando lo considera acabado, decisión materializada por la inclusión de sus obras personales, hace por lo menos quince años que ha dejado de componer. Se supone también que su interés por la actualidad poética había bajado notablemente. Por fin, pudo haberle inducido a poner un punto final a su colección un factor nuevo, el de la difusión impresa de la poesía que intervino por aquellos años, con su tendencia a privilegiar obras de autores aislados (fray Iñigo de Mendoza, 1483-1484) sobre cancioneros colectivos.

BIBLIOGRAFÍA (MUY) SELECTA

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– El Cancionero de Oñate-Castañeda, Edición de Dorothy Sherman Severin, Introducción de Michel Garcia, Asistente editorial Fiona Maguire, Madison, 1990.

– Conde López, Juan Carlos e Infantes, Víctor, “Nuevos datos sobre una vieja historia: el Cancionero de Oñate-Castañeda y sus propietarios”, in Nunca fue pena mayor. Estudios de literatura española en homenaje a Brian Dutton, Cuenca, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 1996, p. 163-176.

– Garcia Michel, “Nuevas consideraciones sobre el Cancionero de Oñate”, De lagrymas faziendo tinta. Memorias, identidades y territorios cancioneriles, Édition scientifique par Virginie Dumanoir, Madrid, Casa de Velázquez, 2017, p. 71-94.

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– Noticias genealógicas de los señores de Batres y Cuerva, del linaje de Figueroa y de Guzmán, llamados Laso de la Vega. Biblioteca Digital Real de la Real Academia de la Historia [9/237, f° 100 y 101]

          Marqués de Santillana

– Cancionero del Marqués de Santillana [B.U.S.., Ms 2655], Presentación de Pedro Cátedra García y Transcripción de Javier Coca Senande, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1990, 2 vols.

– Marqués de Santillana, Obras completas, edición, introducción y notas de Ángel Gómez Moreno y Maximilian P. A. Kerkhof, Barcelona, Planeta, 1988.

          Juan de Mena

– Mena, Juan de, Obras completas, edición, introducción y notas de Miguel Ángel Pérez Priego, Barcelona, Planeta, 1988.1989.

          Gómez Manrique

– Gómez Manrique, Regimiento de Príncipes y otras obras, Prólogo, selección y vocabulario de Augusto Cortina, Buenos Aires, col. Austral, 1947.

          Costana

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– Rico, Francisco; Primera cuarentena y Tratado general de literatura, Barcelona, Quadern Cremas, 1982.

– Cáseda Teresa, Jesús Fernando, “Nuevos datos biográficos de un poeta olvidado del Cancionero General: Francisco de la Costana”. Anuario de Estudios Filológicos 49 (May), 2026, p. 333-344.

          Juan Álvarez Gato

– Álvarez Gato, Juan, Cancionero inédito, Prólogo de Emilio Cotarelo, Madrid, Imprenta de la Revista española, 1901.

          Fray Íñigo de Mendoza

– Fray Íñigo de Mendoza, Cancionero, edición, introducción y notas de Julio Rodríguez Puértolas, Madrid, Clásicos castellanos, 1968.

– Rodríguez Puértolas, Julio, Fray Íñigo de Mendoza y sus “Coplas de Vita Christi”, Madrid, ed. Gredos, 1968.

          Diego de San Pedro

– San Pedro, Diego de, Obras completas, Edición de Keith Whinnom y Dorothy S. Severin, Madrid, Clásicos Castalia, 3 vols. (1972, 1973 y 1979).

          Pero Guillén de Segovia

– Moreno Hernández, Carlos,

          “Pero Guillén de Segovia en el círculo de Alfonso Carrillo”, Revista de Literatura, 94 (1985), p. 17-49.

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          “Algunos aspectos de la vida y la poesía de Pero Guillén de Segovia”, Anales de literatura española, n°5 (1986-1987), p. 329-356.

          Antón de Montoro

– Cancionero, edición crítica de Marcella Ciceri, Introducción y notas de Julio Rodríguez Puértolas, Universidad de Salamanca, Biblioteca española del siglo XV, 1990.

– Poesía completa, Prólogo de Brian Dutton, Estudio, edición y notas de Marithelma Costa, Cleveland; Cleveland State University, 1990.

          Jorge Manrique

– Poesía, Edición, Prólogo y notas de Vicente Beltrán, Barcelona, Crítica, 1993.

 

          Pedro de Escavias

– “Entre Santillana y Manrique: el poeta Pedro de Escavias en su siglo”. Conferencia inaugural del Curso académico 1997-1998. Jaén Instituto de Estudios Giennenses, octubre de 1997, 35 págs.

– “Rromançe que fizo al señor Ynfante don Enrique Mestre de Santiago”, Le Romancero ibérique. Genèse, architecture et fonctions, ed. Claude Prémond et Sophie Fischer, Madrid, Casa de Velázquez, 1995.

– “La noción de género en el corpus cancioneril : el caso de la serrana”. I Canzioneri di Lucrezia. Los Cancioneros de Lucrecia. Atti del convegno internazionale sulle raccolte poetiche iberiche dei secoli XV-XVII. (Ferrara, 7-9 ottobre 2002), a cura di Andrea Baldissera e Giuseppe Mazzocchi. Padova : Unipress, 2005. p. 25-41.

– “La serrana castellana ¿género paródico?”. The Burlesque, the parodic and the satiric in medieval and early modern Spain, La Corónica 38.1, Fall 2009, p. 333-348.

– “Nuevas consideraciones sobre el cancionero de Oñate”, De lagrymas fasiendo tinta. Memorias, identidades y territorios cancioneriles, editado por Virginie Dumanoir. Madrid: Casa de Velázquez, 2017.

 

Octubre de 2026

I. EL POETA PEDRO DE ESCAVIAS EN SU SIGLO

Hasta una fecha reciente, el nombre de Pedro de Escavias figuraba sólo en algunos manuales de historia literaria, entre los escritores de modesto rango cuyas obras permanecían inéditas en unos fondos de difícil acceso

Reproduzco aquí el texto de la conferencia que pronuncié en la sesión inaugural del curso 1997-1998 del Instituto de Estudios Giennenses, en la capilla del antiguo hospital de San Juan de Dios de Jaén (octubre de 1997). Permanecía inédito. Lo cuelgo en esta página web como introducción al trabajo que acabo de redactar (agosto-septiembre de 2026) sobre el Cancionero de Oñate y Castañeda. Desde aquella fecha, he podido enriquecer notablemente lo que conocía de Pedro de Escavias gracias a su testamento recién descubierto que he publicado con la asociación de Amigos del Patrimonio de Andújar (2023) y gracias a los trabajos preparatorios para la nueva edición del Reportorio de Príncipes de España que acaba de salir de las prensas de la Editorial de la Universidad de Jaén (2026).

A pesar de esas nuevas aportaciones, reproduzco el texto de la conferencia sin enmendarlo como testimonio del estado de mis conocimientos sobre el tema en aquellos años. El lector podrá disponer además de una edición de las poesías de Pedro de Escavias que completará útilmente el último capítulo del texto sobre el Cancionero de Oñate y Castañeda mencionado.

Introducción

Hasta una fecha reciente, el nombre de Pedro de Escavias figuraba sólo en algunos manuales de historia literaria, entre los escritores de modesto rango cuyas obras permanecían inéditas en unos fondos de difícil acceso. Hace algo más de veinticinco años, el personaje se salvó de tan inmerecida oscuridad gracias a dos obras simultáneas del Profesor Juan Bautista Avalle-Arce y mía. Luego, gracias al interés del Instituto de Estudios Giennenses, que supo siempre dar acogida en su Boletín a los trabajos que le concernían, se fue perfilando con más detalle la figura del alcaide de Andújar.

Don Enrique Toral Peñaranda realizó la síntesis que imponía tanta información dispersa, sometiendo los documentos aducidos y las interpretaciones formuladas por unos y por otros a la severa mirada del historiador y jurista que es. Nos obsequió así con una biografía que muy difícilmente se podrá superar, a no ser que aparezca un nuevo documento importante como el testamento de Escavias, conservado por ahora, si es que se ha conservado, en paradero desconocido.

Mi propósito aquí no consiste en trazar una nueva biografía de Pedro de Escavias, sino en recordar algunos aspectos de esa vida que me servirán a ilustrar lo que considero las dos vertientes principales del personaje : el actor y el testigo.

Le fue dado vivir en una época excepcional de la historia de Castilla, ese siglo XV que sigo considerando, a pesar de la visión negra que impuso la desgraciada fórmula de Huizinga “otoño de la Edad Media” y, en España, una lectura política más abocada a alzar las figuras de Isabel y Fernando que a dar cuenta objectiva de los dos reinados anteriores, como el más brillante de la historia de aquel reino. Fue un siglo de gran vitalidad, marcado por una nueva distribución de los poderes, lo que naturalmente produjo excesos de toda clase, pero que ofrecía perspectivas de protagonismo para amplias capas de la población. Este fue el caso de Pedro de Escavias, al que sus antecedentes condenaban a una actividad local en su Andújar nativa y que, sin embargo, fue mezclado a acontecimientos de gran transcendencia no sólo para el reino de Jaén, sino también para la Corona de Castilla, y alcanzó en su tiempo unos cargos y una notoriedad envidiables.

Su excepcional longevidad le permitió conocer tres reinados : casi enteramente el de Juan II (ca 1410-1454) ; el de Enrique IV, que corresponde a su madurez (1454-1474) ; la primera mitad del de Isabel (1474-ca 1490, fecha aproximada de su muerte). Además, las circunstancias le colocaron en puestos privilegiados. Discurrió su mocedad en la misma Corte de Juan II y, posiblemente, en el entorno no menos brillante del Infante Enrique, Maestre de Santiago. Le tocó observar de cerca los conflictos que opusieron a los distintos bandos de la nobleza, en tiempos de Enrique IV, en el reino de Jaén, zona eminentemente sensible por cuanto era campo de enfrentamiento directo entre los Maestres de la Ordenes y los partidarios del rey. Por fin, la guerra de Granada, iniciada en 1482, le colocó en primera fila para contribuir a la logística de las tropas castellanas.

Difícilmente se puede concebir vida más llena. Sin embargo, a la enumeración que acabo de hacer falta una dimensión esencial, la actividad cultural, la que hace de Pedro de Escavias un testigo excepcional de su siglo. A ello dedicaré esta ponencia, privilegiando la producción poética de nuestro andujareño.

Obras de Pedro de Escavias

La toma en cuenta de ese aspecto de la actividad cultural de Pedro de Escavias nos lleva forzosamente a analizar su Reportorio de Prínçipes de España, crónica abreviada de Castilla con una atención especial concedida a los reinados de Juan II y Enrique IV. Pero, antes de tratar aunque someramente ese capítulo obligado, quiero mencionar un hecho que, hasta ahora, se desconocía, a saber la parte que tuvo nuestro el alcaide en el mantenimiento de una actividad cultural en Andújar.

En la Biblioteca Nacional de Madrid, con la signatura Ms. 4183, se conserva un ejemplar manuscrito del Confesional de Alfonso de Madrigal, El Tostado, cuyo colofón reza así (fol. 64v) :

Este libro mando escreuir el muncho onrrado e virtuoso cauallero Pedro dEscauias mi sseñor, guarda mayor del Rey nuestro señor e del su Consejo e su alcayde e alcalde mayor en esta muy noble e muy leal çibdad de Andujar, a mi, Bartolome de Alcaraz su criado, el qual se acabo de escreuir jueves treze dias del mes de agosto año del nasçimiento del Nuesto Señor e Saluador Jesu Cristo de M cccc lxxii años. firmado : Bartolome de Alcaraz.

Esta noticia, breve pero enjundiosa, nos indica que Pedro de Escavias no era sólo un jefe militar y político, lo que ya sabíamos, ni que tampoco se dedicara a la escritura a título personal, sino que supo fomentar en torno suyo una actividad que implicaba un círculo más amplio de personas. La forma que tomó esa actividad parece coincidir con un taller o scriptorium en el que copistas profesionales se dedicaban a transcribir volúmenes conseguidos por medio de un sistema de préstamo, a través de unas relaciones mantenidas con personas o instituciones provistas de una biblioteca. En todo caso, el colofón no deja lugar a dudas sobre la identidad del promotor de ese trabajo, ya que el copista la formula con cierta solemnidad, declinando los títulos de Pedro de Escavias.

Ese colofón nos descubre también las aficiones de nuestro personaje, que sólo por falta de información imaginábamos interesado principalmente por la historia. Consta que su religiosidad debió influir en sus lecturas, pero no hay que descartar tampoco el interés por la vida cultural de su tiempo, que le inducía a leer las obras de excelentes escritores y pensadores de su tiempo, tales como El Tostado.

Por fin, esa nota resulta preciosa para descubrir algo del ambiente político que reinaba en Andújar, y no sólo en esa villa sino en todo el reino de Jaén, al final del reinado de Enrique IV. Nos sugiere un clima de paz y concordia, bajo la férula de un alcaide y alcalde mayor que ejerce su indiscutida autoridad en todos los campos de la vida cívica. Sin embargo, la documentación de que disponemos nos obliga a matizar tan idílica visión. Miguel Lucas de Iranzo será asesinado, al año siguiente de 1473, a consecuencia de las matanzas de judíos que se perpetraron aquel año en Castilla pero también en Aragón. En cuanto a Andújar, aprovechando los disturbios consecutivos a la muerte de Enrique IV y al acceso al trono controvertido de Isabel I, el mismo Bartolomé de Alcaraz se adhirió al partido de Rodrigo Palomino para despojar a Pedro de Escavias de la mitad del oficio de escribano del Concejo de Andújar, medida que prosperó ; ese colaborador de los tiempos de paz sería, por consiguiente, más tarde, cuando se ajustarían las cuentas del reinado pasado, el instrumento de una operación de se hizo en detrimento de nuestro alcaide, hasta que los Reyes zanjaran a favor de este en 1478.

No conviene comentar más un dato que resulta ser por el momento único, pero sugiero que se investigue en ese campo de la difusión de la cultura en el reino, sin limitarse a Jaén y a la Corte del Condestable. Por la Crónica del propio Miguel Lucas, sabemos por ejemplo que Pedro de Escavias tomaba iniciativas interesantes, como alquilar un órgano para el casamiento de su hija, mostrando un gusto musical algo más ecléctico que el del Condestable, al parecer más afín a la música marcial.

El historiador

El Reportorio de Prinçipes de España sigue siendo la obra magna de Pedro de Escavias. Se trata de la mejor ilustración de un subgénero de la Crónica real castellana, el de los resúmenes cronísticos, que tuvo gran difusión a partir de finales del siglo XIV. Tenía por objeto hacer asequible para un amplio público los grandes hechos de la historia del reino. Es innegable que se trata de obras de vulgarización, pero no por eso desdeñables, en la medida en que esa clase de textos encontró un público, sin duda menos exigente que el de los eruditos, pero realmente deseoso de conocer el pasado de su reino.

Las crónicas del corpus iniciado por Alfonso X y proseguidas hasta finales del siglo XV, gracias al talento de historiadores como el Canciller Ayala, Alvar García de Santa María, Enríquez del Castillo o Alonso de Palencia merecen todo nuestro respeto, pero cabe tener algunas dudas sobre su difusión fuera de la Corte y de algunas casas nobiliarias. En cambio, los resúmenes cronísticos no son concebibles sin un número apreciable de lectores potenciales. Estos pertenecían a capas medias e inferiores de la nobleza que buscaban el modo de adherirse a un destino colectivo a través de una historia común. Esos resúmenes, fuente inagotable de fechas y anécdotas memorables, me atrevería a decir que son el punto de arranque de una de las aventuras más excepcionales de la literatura castellana desde finales del XV, a saber el romancero. No se puede entender ese interés por episodios de las vidas de los héroes desde Bernardo del Carpio, si no se tiene en cuenta que tanto los poetas como sus oyentes conocían los detalles de lo narrado a través de obras históricas como los resúmenes cronísticos.

El Reportorio cumple perfectamente con ese cometido; además, es un verdadero manual de historia. Desde esta perspectiva, responde también a un objetivo ideológico. Como las Crónicas reales que resume, exalta la institución monárquica y, en primer lugar, la figura del rey, encarnación de la legitimidad del poder sobre la comunidad. No es puro azar si esa historia de Castilla se redacta en un momento en que la institución está puesta en tela de juicio. Era la mejor manera de recordar a todos el repeto que se debía a una monarquía que quedaba justificada por un glorioso pasado, gaje de una perennidad futura.

Por fin, como para poner en práctica el mensaje ideológico que pretende comunicar a sus lectores, Pedro de Escavias redacta los dos últimos capítulos, referentes a los reinados de Juan II y Enrique IV, sin apenas valerse de fuentes que no fueran andaluzas. Al salirse del molde de una crónica oficial, está en condiciones de proponer una interpretación personal de una historia de la que había sido testigo activo. Centra su relato en algunas figuras sobresalientes, la primera de ella la del rey, pero también sobre las de Alvaro de Luna, Miguel Lucas y Juan Pacheco. En todos momentos se muestra partidario de la sumisión al monarca legítimo y se salva hábilmente de zanjar en algunos debates candentes como la supuesta impotencia de Enrique IV o el conflicto de legitimidad entre su hija Juana y su hermana Isabel.

Parece hacerse así el intérprete de un grupo de la mediana nobleza que procura no mezclarse en asuntos que conciernen sobre todo a los Grandes, como lo demuestra, entre otros pasajes, la descripción horrorizada que proporciona de la farsa de Avila. Se mantiene fiel a la Corona, no sin mostrarse severo con el rey, si hace al caso.

El poeta

Frente a una obra histórica de tamaña envergadura, la producción poética de Pedro de Escavias podría pasar por una mera diversión cortesana. Como sus contemporáneos de todas las clases, nuestro andujareño se habría dedicado a cultivar el verso porque así lo exigía la convención social. No se puede negar el hecho si nos atenemos a los poemas amatorios, claramente atribuibles a una mocedad transcurrida en la Corte de Juan II, como lo certifica la rúbrica general del Cancionero de Oñate : “Coplas y canciones de pedro descauias syendo paje del rrey y harto mochacho.” Pero la ambición poética de nuestro alcaide va mucho más allá, como procuraré demostrárselo.

La obra poética de Pedro de Escavias consta de veintiún poemas. Dieciocho de ellos se conservan agrupados bajo su nombre en una colección de finales del siglo XV, el Cancionero de Oñate y Castañeda, así llamado por haber pertenecido a esa familia condal ; uno más, junto a otros cuatro del primer corpus, también atribuídos a nuestro poeta, en el Cancionero de Gallardo-San-Román, importante colección conservada en la Real Academia de la Historia ; por fin, dos más, junto con otros dos ya conocidos, bajo el nombre de Manuel de Guzmán, en el mismo Cancionero de Gallardo-San-Román.

Una veintena de poemas de un mismo autor ni es mucho ni tan poco, dentro del contexto de la producción del siglo XV. Pero, en el caso de Escavias, hay que relativizar las cifras por cuanto queda evidente que el propio poeta realizó, al final de su vida, antes de incluirlas en el Cancionero de Oñate, una selección de sus obras, descartando parte de su producción. Por la misma razón, hay que interpretar los corpus menores del Cancionero de Gallardo-San-Román como restos de una producción más amplia que se ha perdido o anda desperdigada en otras colecciones, bajo nombres de préstamo, como el de Manuel de Guzmán.

Lo lógico para un comentarista y editor es que trabaje sobre el mayor número posible de textos de un autor; así lo hice cuando publiqué las obras de nuestro poeta o cuando las completé más adelante. Sin embargo, esta producción presenta un caso particular, ya que se ofrece como una selección ya hecha y que esa selección tiene características que remiten de algún modo no tanto a la producción como a una valoración crítica de la misma. Para aclarar algo esta formulación oscura, diré que Pedro de Escavias, al reunir sus poemas en el Cancionero de Oñate, no pretende tanto dar a conocer su obra como a proporcionar una idea precisa de la concepción que tenía del arte de trovar.

Llama la atención la gran variedad de formas poéticas utilizadas por Pedro de Escavias: para la poesía amatoria, la canción, el decir lírico y la serrana; para la temática más seria, el decir narrativo, el arte mayor y el romance. En total, son siete formas distintas, varias de ellas utilizadas una sola vez. Para las otras, como lo veremos más adelante, no se observa ningún caso de reproducción idéntica de una misma forma en dos o varias piezas.

En otro lugar interpreté esa variedad como un alarde de virtuosismo por parte del poeta. Escavias actuaba como si quisiera demostrar que había practicado todas las formas a su alcance respetando los criterios más exigentes. De hecho, no creo que haya fallido en su propósito ; al contrario, sus poemas soportan dignamente la comparación con los de los más hábiles trovadores de su tiempo.

En esta segunda parte de mi exposición, quisiera pasar revista a las distintas formas para mostrarles cómo se manifiestan las preocupaciones estilísticas de nuestro poeta. Para designar los poemas remitiré a la numeración que los precede en la edición que acompaña el texto de mi ponencia.

La canción

Se dan dos clases de canciones, desde el punto de vista de la forma claramente definidas : las de dos coplas (I y VIII) y las de una copla (III, IV, VI, XI, XII, XIV). La diferencia entre las dos clases, antes de responder a un criterio formal, traduce una cronología de composición distinta : la canción de dos coplas es más propia de la generación del Marqués de Santillana (primera mitad del siglo XV), mientras que la de una copla corresponde a los gustos vigentes en la segunda mitad del siglo : Jorge Manrique sólo escribe canciones de una copla. Así parece confirmarlo el que el primer poema, el que justamente no tiene título por venir encabezado por la rúbrica general, es de dos coplas.

Las canciones de dos coplas ofrecen una estructura similar en cuanto al cómputo silábico (versos octosílabos), el número de versos (ocho por coplas) y la distribución de las rimas : un estribillo inicial en abba ; una copla compuesta de una mudanza cddc y una vuelta similar al estribillo, abba. Se trata, pues, de la estrofa que se conoce como copla castellana. Sin embargo, esas dos canciones se distinguen por los elementos del estribillo retomados en la vuelta : en VIII, sólo se repite la palabra-rima del último verso, mientras que, en I, se reproducen idénticos la palabra-rima del verso antepenúltimo más los dos últimos versos.

Es también en la reproducción de palabras o versos del estribillo en lo que se diferencian las canciones de una sola copla, creando entre sí una gradación de menos a más. Las piezas III y VI corresponden al grado cero, ya que no reproducen nada del estribillo, fuera de las rimas. La XI reproduce la palabra-rima del penúltimo verso y el último completo ; las XII y XIV, los dos últimos versos ; la XIV, la palabra-rima del primer verso, el antepenúltimo en parte y los dos últimos completos.

La identidad formal entre dos poemas apuntada para III y VI, y XII y XIV contradice la hipótesis sobre el alarde de virtuosismo del poeta, ya que éste supone naturalmente que cada forma se aplique a un solo poema. Un análisis atento de los casos visibles de repetición muestra que el criterio de discriminación sistemática entre los poemas recogidos queda respetado a pesar de las apariencias. En efecto, si la pieza VI responde exactamente al grado cero ya mencionado, habrá que matizar para la III, ya que los dos últimos versos de la vuelta son un eco evidente de los mismos versos del estribillo : “tras mi / en pos de mi ; siguio / seguia”. Asimismo, las canciones XII y XIV se distinguen radicalmente por presentar ésta el único caso de hexasílabo en toda la colección.

Si tenemos en cuenta ahora la temática de las distintas piezas, observamos otra forma de separación entre ellas. Las dos canciones de dos coplas pertenecen a dos temáticas distintas : el “apartamiento” del amante para la primera ; la crueldad de la dama para la segunda. Lo mismo se puede decir de III y VI, por una parte, de XII y XIV, por otra. No existe, pues, ningún riesgo de confusión. Más aún, cuando dos poemas tratan el mismo tema desde un criterio formal muy parecido, el poeta hace todo lo posible para reducir al mínimo las similitudes. Así, las canciones III y XIV, a pesar de tener la misma rima inicial y un primer verso muy parecido, tratan el tema con un arte consumido de la variación. Empleo este término adrede porque esa manera de escribir se asemeja tanto o más a la técnica de composición musical que a la literaria.

Decires amatorios

El decir de inspiración amorosa supone para el poeta menos exigencias formales y nuevas posibilidades expresivas. Para ilustrar el primer aspecto, observamos que el número de estrofas es ilimitado, aunque siempre superior a dos para no entrar en competencia con la canción : aquí varía entre tres y siete. El poema está desprovisto de estribillo inicial pero puede presentar una coda o finida, que coincide con media copla. La ausencia de estribillo inicial suprime cualquier obligación de retomar, al final, alguna rima anterior.

Esa notable libertad de que dispone el poeta no se traduce, en la producción de Pedro de Escavias, por un relajamiento en la forma ; al contrario, bien se echa de ver que, en ese género también, procura variar las formas utilizadas, lo que se traduce por la presencia por lo menos de un rasgo diferencial entre los poemas. Las coplas VII y XIII, de misma amplitud (7 estrofas), provistas ambas de una finida, se distinguen por el número de rimas por estrofa : 4 para aquélla, 3 para ésta. Igualmente, las coplas X y XV comparten el número de versos por estrofa, 10, pero la segunda tiene una finida de la que carece la primera. Más aún, sabemos que X fue primitivamente compuesta de estrofas de ocho versos, así se conserva en el Cancionero de Gallardo-San-Román, y que pasó a tener diez versos por copla por medio de un artificio : el poeta añadió, en cada semi-copla, un verso a modo de aposición que apenas influye en la comprensión. De ese modo, Pedro de Escavias amplía el abanico de formas posibles, proporcionando dos longitudes distintas para las coplas de estrofas de diez versos (una de 4, otra de 7), a la par que evita una excesiva concentración de decires de 7 estrofas de ocho versos, lo que hubiera quitado fuerza a la demostración. Además, nos es dado observar a qué clase de manipulación, sea dicho en el buen sentido de la palabra, se dedicaba un poeta de aquel tiempo para conseguir el efecto deseado. La exigencia de la forma colocaba la del significado a un nivel secundario.

La serrana

En el campo de la amplificación de versiones primitivas, se señala de modo especial el poema IX. En su primera versión, se trataba de una canción compuesta de un estribillo más una copla. En el Cancionero de Oñate, aparece como una serrana de siete estrofas con estribillo. El cambio es mucho más notable que en los casos ya observados porque concierne no ya sólo la forma sino también el género : de la canción al decir y, dentro de esta categoría, de las coplas a una forma particular, la serrana. La justificación de semejante cambio reside sin duda, en primer lugar, en la posibilidad para el poeta de conciliar la forma primitiva con una ampliación de la misma. Formalmente hablando, una canción puede confundirse con el principio de una serrana. Además, en el caso del poema analizado, la temática de la canción primitiva coincidía con la de aquel género, ya que situaba al poeta en las circunstancias habituales de la serrana : el encuentro de un caballero, en medio de un paisaje agreste, con una moza deseable. Sin embargo, el motivo verdadero de esa transformación reside en la voluntad del poeta de medirse con un género poético de larga tradición, aunque muy poco practicado por sus contemporáneos.

En efecto, si la serrana tuvo gran acepción en la poesía gallega, a imitación de la provenzal y la francesa, apenas se practicó en Castilla. Las cuatro piezas que el Arcipreste de Hita incluyó en su Libro de Buen Amor no dieron lugar a una corriente propia a Castilla. Un siglo más tarde, el Marqués de Santillana fue el primeo, y casi el único, en explotar esa vena. Lo hizo con la manera sistemática que era la suya cuando tocaba un género, hasta tal extremo que sus ocho serranas son algo así como los apuntes de sus peregrinaciones por la geografía del reino, para honrar sus obligaciones de señor o de capitán de guerra al servicio de la política real.

Hay que inscribir la serrana de Pedro de Escavias dentro de ese intento de recuperación de un género perdido por el Marqués de Santillana y algunos de sus émulos[1]. El hecho es notable, porque apenas si esos innovadores pasan de dos : además de nuestro poeta, Fernando de Torre, del que se sabe que perteneció al círculo de Santillana. Torre compuso una serranica donde se observa la imitación de las de su ilustre modelo más claramente que en la de Escavias.

La tentación es grande de asociar a Fernando de Torre y Pedro de Escavias en esa aventura porque sus dos poemas presentan algunas analogías sorprendentes. Los dos sitúan el marco geográfico del encuentro en una Tierra de Losa, que podría ser la misma y podría interpretarse, además, como un homenaje al Arcipreste de Hita, si la identificamos con el paraje segoviano familiar del gran poeta del XIV. La temática principal coincide también en los dos poemas, donde la serrana sufre la competencia de una dama amada a la que los dos caballeros protagonistas se niegan a traicionar. Se me ocurre, pues, que nuestros dos trovadores quisieron enfrentarse en la composición de una serrana, demostrando así una particular sensibilidad al patrimonio formal heredado de una tradición castellana que ha dejado pocos rastros en la producción del siglo.

No podemos dejar de notar con qué elegancia nuestro andujareño se sale de tan comprometido duelo. Lo hace librándose de las normas del modelo, inventando una serrana más narrativa que lírica, a la vez homenaje al género y su parodia, como también es parodia de las normas del amor cortesano que obliga, aún en las circunstancias más excepcionales, rendir gajes de fidelidad a la señora amada.

Decires narrativos

La inspiración seria de Pedro de Escavias utiliza un número notable de formas distintas : el decir o coplas, las coplas de arte mayor, el romance. Tanto myor es la diversidad cuanto que se aplica a un número reducido de poemas, cuatro en total. El contraste con la producción dedicada a temas amorosos resulta, pues, evidente. Para explicar esa diferencia, se pueden aducir varias razones. La primera y principal reside en la importancia relativa de cada inspiración. Pedro de Escavias se dedicó a la poesía prioritariamente en su juventud, en una época de su vida que privilegiaba las ocupaciones propias de un caballero joven ; en su madurez y vejez, sólo recurrió excepcionalmente al arte de trobar. También cabe decir que la temática amorosa, a pesar de acoger mucha convención o por eso mismo, se prestaba a cierta variedad de formas, como ya he señalado ; no así los temas graves, que conceden menos importancia a la forma. Pero lo que no desaparece en la obra de nuestro alcaide, cualquiera que sea el tipo de inspiración que le anima, es el interés por la experimentación formal. Ilustraré esa constante comentando los decires que nos ha dejado.

El primero (II) está dedicado a llorar la muerte verdaderamente trágica del joven Juan de Pimentel muerto accidentalmente en plena juventud, en 1437. La Crónica del Halconero de Juan II dedica un breve capítulo a la noticia :

Jueves siguiente [14 de febrero de 1437] en Ayllón, vinieron nuebas al rrey en como era fallesçido don Juan de Benauente, conde de Mayorga, fijo de don Rodrigo Alfonso Pimentel, conde de Benauente e mayor heredero de su casa, el qual era muy buen cauallero. De su muerte ouo muy grande sentimiento el rrey e el condestable e todos los caualleros e gentiles onbres de su casa ; e tomaron todos lloros por el.

La elegía dedicada por Pedro de Escavias a ese triste acontecimiento debe interpretarse como participación al duelo colectivo impuesto a la corte, a la que seguiría frecuentando en aquella época. Se conservan otros dos poemas sobre el mismo asunto, debidos a Juan de Agraz, ambos conservados en el Cancionero de Gallardo-San-Román. En contraste con estos, cargados de estoicismo cristiano, el de Pedro de Escavias presenta un carácter frívolo, poco adaptado a las circunstancias que pretende ilustrar. Aún a riesgo de cometer un anacronismo, parece poco acertada la sumisión que manifiesta aquí el poeta a los valores al uso, como si el elogio de un caballero de tantas esperanzas debiera culminar en una evocación de sus virtudes amorosas. Demuestra además cierta torpeza poco habitual en este poeta, pero que tiene quizás su explicación en su relativa falta de experiencia como trovador. Desde el punto de vista formal, el poema no presenta ningún rasgo digno de mencionarse, con excepción de la vuelta, en la finida, de la penúltima rima de la copla anterior. Pero, al no ser la última rima, queda la posibilidad de que se trate de una mera coincidencia.

Más interesantes son las Coplas dirigidas al condestable. Constan de un estribillo inicial, seguido de 7 coplas, con vuelta al final de cada copla de la rima primera del estribillo. En el Cancionero de Oñate y Castañeda, único que las conserva, van acompañadas además de una larga glosa, que parafrasea los pasajes correspondientes de la Crónica de los Hechos del Condestable. La concepción de ese poema supone, pues, una complejidad mayor, en la medida en que, por una parte, no responde a un hecho preciso sino que pretende evocar a una persona real a través de unas actividades concretas y, por otra, consiste en la adaptación en verso de un texto en prosa preexistente.

No estoy seguro de que Pedro de Escavias haya encontrado desde el principio la forma que convenía a su propósito. En efecto, un análisis detenido muestra que la primera estrofa recibe un tratamiento formal particular : mientras que las demás reproducen tres veces su rima primera, según el esquema cddcceea (estrofa segunda ; siendo a la primera rima del estribillo), aquélla repite cada rima dos veces (cddc aeea), incluída la rima del estribillo. El tratamiento original de la primera estrofa tiene como resultado que esta y el estribillo siguen el esquema de una canción, con la única particularidad de no reproducir en la copla la segunda rima del estribillo. El poema se compondría, por consiguiente, de dos elementos: una canción inicial seguida de seis coplas. Cada elemento correspondería a un momento de la elaboración del poema, primero una canción, más adelante, gracias a la aportación correspondiente a la Crónica del Condestable, un decir. Esta interpretación queda confortada por el hecho de que la glosa en prosa que se añade al poema sólo se aplica a las estrofas 2 y siguientes. De hecho, esa primera copla tampoco contiene nada que merezca comentarse, a diferencia de las demás que están repletas de menciones a acontecimientos concretos.

Con las Coplas sobre las diuisiones del reino, volvemos a algo más tradicional. La utilización de las coplas de arte mayor para celebrar un acontecimiento grave y generalmente desgraciado de la política del reino fue inaugurada por el mismo inventor del arte mayor, a saber el Canciller Ayala que lo aplicó a su Tratado sobre el Cisma. Fue practicada más adelante por Alfonso Alvarez de Villasandino en su elegía a la muerte de Enrique III, que dio lugar a varios poemas más de altos personajes de la Corte, a imitación del primero. La elección de esa forma para lamentar el estado del reino en el momento de la batalla de Olmedo se explica quizás por la opción narrativa que hace intervenir al rey Enrique III como protagonista principal de este corteggio al modo italiano. Puede que, consciente o inconscientemente, Pedro de Escavias se haya dejado llevar por una especie de identificación entre la personalidad del rey difunto y esa forma poética. Es la hipótesis que adelanto. Añadiré que nuestro poeta se muestra bastante hábil en el aprovechamiento que hace de las características del arte mayor, cuya amplia estrofa permite cierto énfasis expresivo, así como la estructura rítmica del verso, dividido en hemistiquios, ofrece, además de efectos de simetría variados, la posibilidad de enumeraciones copiosas. Por mi parte, considero que quien pudiera memorizar las coplas 10 a 13 habría alcanzado un buen conocimiento de las grandes familias nobles del reino de aquel siglo y de los siguientes.

El romance al Infante Enrique

Capítulo aparte merece este poema por ser una de las más antiguas y más acabadas expresiones del género romance en la producción escrita castellana. Las circunstancias de su composición quedan oscuras. No parece prudente colocar la fecha de redacción de este romance, ni tampoco de las coplas anteriores, en 1445, fecha de la batalla de Olmedo, ya que aquél no era momento propicio para hacer el elogio del Infante vencido y condenar al Condestable vencedor. El año de 1453 y siguientes serían más probables ya que corresponden a la caída y ejecución de Alvaro de Luna. De algún modo, esos dos poemas expresarían la venganza póstuma del derrotado Infante e irían a engrosar las filas de las obras, a veces violentísimas, en las que poetas tan ilustres como el Marqués de Santillana celebraron la definitiva derrota del antiguo valido de Juan II.

Resulta arduo definir formalmente el romance de Pedro de Escavias porque corresponde exactamente a lo que es esa forma poética para los lectores modernos: octosílabos con rima asonante de los versos pares. Pero, si aceptamos la fecha propuesta para su redacción, estamos ante un caso muy precoz, prácticamente sin antecedente conocido.

No quiero decir que Escavias haya inventado la forma romance tal como se ha practicado hasta hoy. Está claro, por ejemplo, que la expresión en primera persona del protagonista, expresada desde el inicio del poema (“yo me so”), es el eco de una tradición elegíaca ilustrada por el mismo Juan Agraz en uno de los poemas al Conde de Mayorga (“Yo el conde sin ventura vos saludo in Ihu Xpo”). Pero no hay que reducir excesivamente la parte de innovación que corresponde a Pedro de Escavias en la elección de la forma romance: supo ver en ella las características que la hacían adaptable al tema que quería tratar. En el momento mismo en que el romance sigue siendo un material idóneo para la letra musicada, como se señala en la misma Crónica del Condestable (“el rey le mandó facer un romançe el qual a los cantores de su capilla mandó asonar”, p. 90), Escavias lo utiliza como vehículo de noticias históricas. Aprovecha la libertad que concede al poeta en términos de extensión y de criterios formales, ya que se parece más a una prosa rimada que a un decir poético, para someterlo a las leyes de la narración pormenorizada de acontecimientos presentados cronológicamente. Lo utiliza en la función que será la privilegiada en los tiempos modernos, la de la expresión con un máximo de lirismo y emoción de acontecimientos sobresalientes de la historia del reino.

Conclusión

A lo largo de este repaso entre superficial y minucioso de la producción de Pedro de Escavias, he procurado demostrar que ese autor tuvo una consciencia clara de su quehacer de poeta. No lo limitaba a adoptar ciegamente los comportamientos o las opciones estéticas de sus contemporáneos, sino que pretendía usar de todas las formas posibles con el fin de enriquecer los modos de expresión vigentes. Esta filosofía suponía hacer compatible la aceptación de la tradición heredada y una voluntad de innovación. La primera queda ilustrada por la gran variedad de formas practicadas en el campo de la poesía amorosa, siendo la más sorprendente de todas la serrana. La segunda se expresa idealmente en el romance de cuya versión moderna Pedro de Escavias puede considerarse como uno de los inventores.

Las cualidades demostradas por nuestro poeta quedan patentes en su labor de compilador de poemas, como queda reflejado en el Cancionero de Oñate y Castañeda. Se trata de una de las mejores colecciones poéticas del siglo XV y de una de las mejor compuestas. La producción allí recogida cubre toda la extensión de la vida de Escavias, lo que demuestra que su afición a la poesía no fue circunstancial. La inspiración de los poemas es conforme a la propia evolución de la personalidad del compilador: desde la despreocupación de la juventud hasta la gravedad de la madurez. La visión que se nos proporciona así de la producción poética para todo el siglo es la de una vida humana, como si la sucesión de reinados fuera equiparable a la sucesión de las edades del hombre, lo que ofrece materia a reflexión.

Sobre todo, la elección de los poemas denota, por parte de Escavias, una gran acuidad crítica que le permite discernir, más allá de sus gustos personales, los valores imperantes en cada época: a la dominante amatoria y mitológica del reinado de Juan II sucede una nueva preocupación por lo religioso de claro signo fransciscano junto con una irrupción de la sátira política durante el reinado de Enrique IV. El de los Reyes Católicos viene marcado por una poesía hagiográfica hacia las autoridades políticas y de una reflexión sobre la muerte. Añádase el esmero puesto en recoger cada poema en su misma fuente o muy cerca de ella, que hace de ese Cancionero un yacimiento de versiones primitivas.

Todas las cualidades de un gran crítico están reunidas en ese personaje fuera de lo común. Y si tuviera que ilustrar mi opinión con un ejemplo indiscutible, me limitaría a señalar que Pedro de Escavias fue quizás el primero en recoger las Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique en una colección poética. ¡Qué más prueba se quiere del excepcional talento de nuestro gran andujareño !

EDICIÓN

Coplas y canciones de pedro descauias

syendo paje del rrey y harto mochacho

I. Por mi triste apartamiento

sennora de vuestra vista

gran deseo me conquista

con terrible pensamiento

Y en tal manera maquexa

que presto me matara

pues la pena que me da

nunca afloxa ni me dexa

asy que de mi tormento

es causa por vuestra vista

deseo que me conquista

con terrible pensamiento

Avnque mi gran padeçer

lleno de tanta desgraçia

alguna vez se me saçia

pensando cos he de ver

pero luego el mal que siento

es tanto por vuestra vissta

quel desseo me conquissta

con terrible pensamiento

II. coplas que fizo a pedro de guzman

sobre la muerte del conde de mayorga

1.Vos sennor que tan profundo                                                5. Despues de tanta virtud

por virtudes soys mostrado                                                       como en el sennor avia

cuyos ojos an mirado                                                                  tanta fe y amor tenia

vna gran parte del mundo                                                         que fue fin de su salud

dezidme la muerte donde                                                           el amo tan verdadero

mostro su yra cruel                                                                      a su dama y la siruio

tan rrauiosa como en el                                                               quen pensallo agora

de mayorga triste conde                                                             yo siento tal dolor que muero

2. La qual con sanna ençendida                                               6. Nuestro gran rrey y sennor

syn ninguna piedad                                                                     a quien yo vere muy çedo

en muy peligrosa edad                                                               por temor sin duda y miedo

ha leuado desta vida                                                                   poderoso enperador

este que por sus bondades                                                         aya pesar con su muerte

sus enemigos loauan                                                                  del quen virtud y bondad

y todos sennor le amauan                                                          syn otra contrariedad

de sus propias voluntades                                                          tuvo coraçon tan fuerte

3. Ya la fama en toda espanna                                                 7. Pues las damas del qual eran

contaua ser generosso                                                                 tenidas en tanto grado

este conde virtuosso                                                                    por su caso desastrado

de quien he manzilla estranna                                                  llorenlo fasta que mueran

valiente de la presona                                                                 que su gloria fue seruir

do virtud no ffalleçio                                                                  a todas por quien amaua

de guissa que mereçio                                                                 finalmente desseaua

sobre todos gran corona                                                             por qualquier dellas morir

4. Sus virtudes espeçiales                                                          8. Dando fin a mi rrazon

eran por el mundo todo                                                              vos y todos quantos aman

publicadas en tal modo                                                              o suyos de amor se llaman

quera pasmo a los mortales                                                       aved del gran conpasion

no tenie puesto en oluido                                                           faziendo terrible duelo

de fazer sienpre nobleza                                                            asimismo larga estoria

& siguio la gentileza                                                                   por que biua ssu memoria

por do fue mas conoçido                                                            syn llegar jamas al suelo

                                                                               ffin        

                                                               Por sus fechos gran vitoria              

                                                               le deuemos todos dar

                                                               por que se puedalegrar

                                                               dondesta y rreçiba gloria

          III. cançion                                                                   IV. Otra suya

Quando viste que party                                                                       Dios que tanta fermosura

de ty la ssennora mia                                                                           sobre quantas son vos dio

cuydado partio tras mi                                                                         quiso cos amasse yo

que siguio mi conpania                                                                       mas que a biua criatura

                                                                                                                

El cual dixo que mandado                                                                  De manera que tenes

le fue por amor seguirme                                                                     mi presona asy vençida

y asy fuy marauillado                                                                          que no puede ser mi vida

que no supe que dezirme                                                                     mas de quanta vos querres

espantado me bolui                                                                              duenna de gran fermosura

pensando que te veria                                                                           sobre quantas dios crio

y vy venir en pos de mi                                                                        quiso cos amasse yo

cuydado que me seguia                                                                        mas que a biua criatura

                                                                                                                

                                                      V. coplas suyas

1. A quien daua triste yo                                                                     2. A quien daua que no oviera

tantos gemidos llorando                                                                      conpasion de mi algun dia

a quien daua sospirando                                                                      a quien daua mi sandia

mi salud la qual gassto                                                                        voluntad tan verdadera

a quien daua coluido                                                                            a quien daua en tal manera

mis seruiçios fastaqui                                                                          mis seruicios sin mentyr

daualos a quien de mi                                                                           daualos a quien morir

solo vn dia no curo                                                                               ver syn duda me quisiera

                                                                                  fin

                                                               Si pudiese desamar

                                                               la que digo no amaria

                                                               avnque se que me ffaria

                                                               sy quisiese rrecobrar

                                                               tal plazer quen lo pensar

                                                               tanto gozo me seria

                                                               que pesar no me podria

                                                               ningund tienpo aconpannar

 

                                                      VI. cançion suya

                                                               Quanto mas pena sofrir

                                                               me faze vuestra beldad

                                                               tanto mas mi voluntad

                                                               es dispuesta a vos seruir

                                                               Dios que vos fizo fermosa

                                                               mas cotra persona alguna

                                                               creo syn duda ninguna

                                                               que vos fizo piadossa

                                                               pero quereslo encobrir

                                                               con sobra de gran bondad

                                                               demostrando crueldad

                                                               por mas gloria rreçebir

 

                                                  VII. coplas a vna dama

1. Mas fermosa que no dido                                                                4. La guerrera muy famosa

ni que la rreyna jocasta                                                                       que dizien pantaselea

ni que aquella virgen casta                                                                 ni andromaca ni penea

por quien fue apolo ofendido                                                             nos pasaron de fermosa

de diana cabe ygual                                                                              ni la rreyna simiramis

entre tisbe y penolope                                                                          ni la virgen proserpina

y la rreyna de rredope                                                                          vos soys de tal rrobo dina

sennora soys espeçial                                                                           como fue elena de paris

2. La del coraçon maldito                                                                    5. Eurediçe la dorffeo

medea ni filomena                                                                                antiopa ni adriana

ni la que naçio por pena                                                                      ni a la otra que fue ermana

del troyano çircuyto                                                                             y muger de macareo

ni la madre de cupido                                                                           no les pudo dar natura

ni las que fermosas fueron                                                                  mas beldad ni a ypromestra

mas que vos ser no pudieron                                                              ni la rreyna clitimestra

o tengol seso perdido                                                                           vos paso de fermosura

3. La que fuen sennal de gloria                                                           6. Nin aquella gentil dama

rrobada por los de greçia                                                                     de breçayda ni atalante

ni la rromana lucreçia                                                                          ni la que llego delante

de quien fazen gran memoria                                                             de las otras a la fama

ni la que por nigligençia                                                                       mas que vos no fue smerada

de creon ardio en sus bodas                                                                pues con las que los actores

en virtudes estas todas                                                                         escriuieron por mejores

nos leuaron preminençia                                                                     deueys sser canonizada

 

7. De virtudes espeçiales                                                                     8. Mi proçeso abreuiando

dios vos fizo tan conplida                                                                   pues que soys tan singular

que presona desta vida                                                                        dexo de mas dilatar

no naçio con otras tales                                                                       y digo determinando

las que son biuas oy dia                                                                       que las quen mayor potençia

y las que despues vernan                                                                    son de tales presumiendo

que les pese vos daran                                                                         la verdad no sescondiendo

sobre sy gran mejoria                                                                          vos deuen gran rreuerençia

                                                                                  fin

                                                               Asy que sennora aquel

                                                               que no tyene ssoberano

                                                               vos porrna con la su mano

                                                               la corona de laurel

 

                                                    VIII. cançion

                                                               De poder vos yo jamas

                                                               oluidar en ningun dia

                                                               no pienso sennora mia

                                                               ante sienpre amaros mas

Basta mi bien que creays                                                                     Essta es la causa por que

esta ser mi voluntad                                                                             gloria rreçibo en penar

avnque con gran crueldad                                                                   vos ser la mas singular

terribles penas me days                                                                       syn duda de quantas se

rrecordaos que me matays                                                                  mi bien desque vos mire

y sy yo muero por vos                                                                          amo vos tan syn medida

sera porque os ffizo dios                                                                      no penseys como a mi vida

de las fermosas la mas                                                                         ssaluo diez mill vezes mas

 

                                                      IX. sserrana

                                                               Llegando cansado yo

                                                               al puerto la peralosa

                                                               vna serrana fermosa

                                                               al encuentro me salio

1. No le do mayor loor                                                                         4. Dixo pues amor vos faze

solo por no ynjuriar                                                                              sostener tal pensamiento

la que me puede mandar                                                                     de vuestro padeçimiento

y tiene por seruidor                                                                               sabe dios que me desplaze

mas tan bien me pareçio                                                                      mas holgad aqui do no

y tan desenbuelta y donosa                                                                 avres noche trabajosa

que mi firmeza dubdosa                                                                      avnque mi madres çelosa

y alterada sse paro                                                                                la mas conbre nunca vio

2. Viendome venir asy                                                                         5. Vista su gran cortesia

mas triste que plazentero                                                                    dixe sennora merçedes

y a vos dixo cauallero                                                                          porque asy vos condoledes

quien vos traxo por aqui                                                                     de la gran fatiga mia

o que senda vos guio                                                                            y pues dios aqui mecho

por esta sierra fragosa                                                                          yo açebto vuestra graçiosa

por la qual andar no osa                                                                      profierta con vna cossa

quien en ella sse crio                                                                            de no errar a cuyo sso

3. Cuan cortesmente yo pude                                                             6. Y aquella noche con ella

rrespondi de mi venida                                                                        alverguen cama de heno

otra presona naçida                                                                              do tuve tal tenpre y freno

no es causa sy Dios mayude                                                              quella se quedo donzella

saluo amor que me prendio                                                                 qual su madre la pario

por do mi vidafanosa                                                                           pero creo que ssannossa

despues aca no rreposa                                                                        porque no me dixo cosa

ni jamas no rreposso                                                                            al partir ni me miro

                                                               7. Dixele por dar color

                                                               pues sennora a dios seays

                                                               ved si algo me mandays

                                                               que faga por vuestro amor

                                                               nada no me rrespondio

                                                               mas con ayre desdennoso

                                                               y senblante rrigurosso

                                                               las espaldas me boluio

 

                                                         X. coplas

1. O triste partida mia                                                                          4. E ssi conpasion de mi

ffin de todos mis enojos                                                                      tristeza tomalgun tanto

causa de çien mill antojos                                                                   y le mueue mi gran llanto

llanto de mis tristes ojos                                                                      fara gran rrazon por quanto

que no çessan noche y dia                                                                   largos tienpos la sserui

de mi muerte mensagera                                                                     y por ella los pasados

la qual poco tardara                                                                             afanes que aver ssolia

de guissa quessta ssera                                                                        syn punto de mejoria

segund la pena me da                                                                           syguen y tienen la via

mi partida postrimera                                                                          que lieuan mis tristes fados

2. Por fuerça me partire                                                                       5. La qual yo considerando

cunpliendo tu voluntad                                                                        el triste tienpo pasado

con tamanna ssoledad                                                                         y tan mal galardonado

y tan poca piedad                                                                                 seguire doy mas forçado

que por do vaya dare                                                                           mis cuytas acreçentando

sospiros muy doloridos                                                                        fasta que mi vida acabe

haziendo cosas estrannas                                                                    asy que desta figura

den medio de mis entrannas                                                               con sobra de gran tristura

por ser mis penas tamannas                                                               me lieua desauentura

lançando grandes gemidos                                                                  tan triste como dios sabe

3. Mas rruegote mi partida                                                                 6. Pero como ya querria

que ally muestres dolor                                                                        ser libre de mal tan fuerte

ca sabes que seruidor                                                                            a ti mi tenprana muerte

con muy entrannable amor                                                                 pues tal ha sydo mi suerte

he sydo toda mi vida                                                                            leuare por conpannia

ffaziendo por mi saber                                                                         la qual yo rreçebire

a quien tanto me desmaya                                                                  con gozo muy singular

que biuo doquier que vaya                                                                 la vida de bien amar

avnque piedad no aya                                                                          ques gemir y ssospirar

o muerto suyo he de ser                                                                       haziendo doquier que yre

                                                               7. Contigo sere gozosso

                                                               dexando penas mortales

                                                               contigo mis grandes males

                                                               y angustias tan desiguales

                                                               yo siento que avran rreposo

                                                               contigo muerte querida

                                                               mis cuytas avran rreparo

                                                               tu sola seras anparo

                                                               rremedio muy çierto y claro

                                                               de vida tan dolorida

 

          XI. cançion                                                                  XII. cançion

Vuestra crueldad matar                                                                       Gentil dama valerosa

me puede syn mereçer                                                                         mas que quantas vi ni veo

mas no sennora fazer                                                                           rrecordadvos que desseo

que vos pueda dessamar                                                                     es pena muy congoxosa

Porque vuestra hermosura                                                                  Rrecordadvos solamente

me tiene tan convençido                                                                     dun seruiçio que vos fize

que rrazon ni buen sentido                                                                  que mi lengua aqui no dize

no me basta ni cordura                                                                        por estar de vos ausente

y por tanto avnque penar                                                                    y pues de mi mal gozosa

me fagays y padeçer                                                                            soys y causa segund creo

no podreis tanto fazer                                                                          rrecordadvos que desseo

que vos pueda desamar                                                                       es pena muy congoxosa

 

                                                      XIII. coplas suyas

1. De uos que puedo llamar                                                                4. Vos soys la por quien porfio

prinçipio de mis amores                                                                      ssi vos pudiese oluidar

que me dan tales dolores                                                                     mas quisos Dios otorgar

dolores para matar                                                                               ssobre mi tal poderio

de vos mi bien singular                                                                        que soy vuestro mas que mio

rreçibo contra rrazon                                                                            por tal manera que ya

terrible muerte y pasion                                                                       en vuestro poder essta

syn poderme defenssar                                                                        todo mi franco aluedrio

2. Vos de mi pues vuestro sso                                                            5. De mis males sabidora

sennora seres seruida                                                                           vos fago por escritura

vos sola tenes mi vida                                                                          pues mi gran desauentura

y otra ninguna no                                                                                  que fue sienpre estoruadora

vos soys la que me prendio                                                                 no me da lugar ssennora

en tienpo quera ynoçente                                                                    que por mi os pueda dezir

vos soys de quien soy ausente                                                           lo que me faze ssentir

y cuando presente esto                                                                         vuestra beldad matadora

3. Vos soys la que podes dar                                                              6. La qual nunca piedad

gozosa fin a mi pena                                                                            quiso fastaqui mostrarme

vos soys la que sienpre ordena                                                           antes por mas pena darme

la contra de mi pensar                                                                          con terrible crueldad

vos soys la que mi penar                                                                     faze mi catiuidad

de cada dia esforçays                                                                           mas graue que ser deuiera

vos sola multiplicays                                                                            porque yo ynoçente muera

mi continuo ssospirar                                                                           en tan tierna y poca edad

                                                               7. Pero sy sennora aves

                                                               de mi muerte alguna gloria

                                                               tal morir mes gran vitoria

                                                               tanto que vos me mates

                                                               por ende sy mas seres          

                                                               seruida con mi morir            

                                                               que con mi triste beuir         

                                                               dadme cual muerte querres 

                                                                                     ffin                     

                                                               Asy que sennora vos

                                                               syn otra duda saluar

                                                               me podeis o condenar

                                                               pues vuestro me fizo dios

 

                                                         XIV. otra suya

Depues que party

mi bien de vos ver

pensad que plazer

jamas no senty

Ni pude ffallar

por bien que buscase

rrazon que bastase

mi mal consolar

mas como me vy

de vos lexos sser

pensad que plazer

jamas no senty

 

                                                         XV. Coplas suyas

1. No puedo mi bien pensar                                                                3. Ni puedo pensar sennora

en que vos aya enojado                                                                       de como mi voluntad

porque vuestro gesto ayrado                                                              viendo vuestra crueldad

desdennoso y alterado                                                                         con tan poca piedad

contra mi deuays mostrar                                                                    nos puede oluidar vn ora

mostrando gran sentimiento                                                               ni pienso fallar rremedio

y sanna do no ay por que                                                                     a pena tan desigual

que vos juro por mi ffe                                                                        ni puedo pensar en al

yo jamas nunca os erre                                                                         ni siento quien de mi mal

ni solo por pensamiento                                                                      vos pueda dezir lo medio

2. Ni puedo fallar carrera                                                                    4. Ni puedo pensar sy yo

de yerro que vos fiziesse                                                                      vos amo por fermosura

porque padeçer deuiese                                                                        ni se sy por aventura

tal pena ni mereçiese                                                                            por creçer mas mi tristura

castigo de tal manera                                                                           fue plaga que dios me dio

ni se que pena mayor                                                                           ni se persona que crea

pueda ser que los enojos                                                                     mis penas que nos escriuo

que me dan vuestros antojos                                                              ni sy soy libre o catiuo

ni se por que vuestros ojos                                                                  ni se la vida en que biuo

me miran tan syn amor                                                                        ni puedo pensar que sea

                                                                               ffin

                                                               Ni quiero mas enojaros

                                                               con largo rrazonamiento

                                                               saluo que soy muy contento

                                                               de padeçer mi tormento

                                                               y morir por no cobraros

 

       XVI. Coplas fechas sobre las deuisiones del rreyno por la priuança del condestable

       don aluaro de luna con el sennor rrey don juan el segundo quando la batalla dolmedo

1. Viniendo camino con mucho cuydado                            6. Enpero despues que casy canssadas

traspuesto del todo sin cosa sentir                                         quedauan por causa del gran conbatir

fortuna me fizo por fuerça seguir                                          en modo espantable qual no se dezir

vn valle muy hondo sin otro poblado                                  mostrando sus caras de furia ynflamadas

por do camine asaz esspantado                                             juntauanse todas al suelo ynclinadas

y vyendome al pie de vna gran sierra                                   fazien tan gran duelo con boz espantosa

a fin de ssalir de tan triste tierra                                            cual pienso que nunca se fizo por cossa

me di tanta priesa que fuy muy cansado                             ni verlo pudieron las gentes pasadas

2. Del gran caminar sobrado y vençido                               7. Al son del qual llanto vi venir alli

la noche viniendo en medio del valle                                   por todas partes ynfinita gente

al tienpo que vmana natura sse calle                                    que avien ya pasado la vida presente

y todo rreposo haya rreçebido                                               por quanto daquellos los mas conoçi

dun pesado ssuenno yo fuy costrennido                              y de los que agora macuerdo que vy

el cual fue rreposo de mi pensamiento                                porrne por escrito aqui en singular

fasta la ora daquel partimiento                                              ca no me podria del todo acordar

do faze la lunbre ssu curso deuido                                        segund el terrible pauor que senty

3. Aquella sazon por toda carrera                                         8. Vinie en los primeros el muy ecçelente

vi que salieron de muchas ffaçiones                                    rrey don enrrique terçero passado

tigres diuersas y fuertes leones                                              y luego con el a su diestro lado

con otros vestiglos destranna manera                                  la muy virtuosa rreyna potente

valientes dragones lançando de fuera                                  al otro siniestro viniel traçendente

flamas terribles de fuego ençendidos                                   y santa presona del rrey don fernando

de sus bozes rroncas y grandes aollidos                               a par del la rreyna los otros andando

todonbre desfuerço ssin duda temiera                                  asy cada vno por tal consiguiente

4. Y bien como quien sin fuerças ni mannas                      9. Vinien los parientes del rrey mas çercanos

solo se falla entre grandes tropeles                                       vinien los tres duques maestres priores

asy me vy cuando de bestias crueles                                    vinien muchos condes y grandes ssennores

vy tal moltitud de formas estrannas                                     asy de castilla como comarcanos

y vnas a otras rronper las entrannas                                     vinien muchos primos parientes hermanos

faziendo tan braua y cruda pelea                                           con gran clerezia vinien arçobispos

que dubdo sy fue ni es onbre que lea                                    vinien asymesmo muy muchos obispos

ni oyga dezir de otras tamannas                                            los ojos llorosos torçiendo las manos

5. Las cuales despues cauien conbatido                              10. Vinien conpannia daquestos perrlados

çesauan vn poco mirando las muertas                                 el arçobispo don pedro tenorio

mas luego yndinadas las bocas abiertas                              vinien los dacunna vinien los dosorio

tornauan al fecho con fuerte bramido                                  vinien los mendoças vinien los furtados

lançando de sy tamanno rroydo                                            Vinien sandouales non mucho alongados

quen todo lugar do oyr sse pudiese                                       vinien los guzmanes cubiertos de niebla

no siento presona que miedo no oviese                                vinie don enrrique el conde de niebla

mirad que faria quien solo lo vido                                        y los de velasco en vno ayuntados

11. Vinien los pachecos y los de gueuara                           15. Llegados alli do el llanto ffazian

girones manrriques en son muy notable                              los brauos vestiglos maguer ynsensibles

vinie don rruy lopez el buen condestable                            del danno presente con bozes terribles

con otros que fueron ssennores de lara                                ally todos juntos muy fuerte plannian

asi como aquellos a quien dessanpara                                 los vnos llorauan los otros gemian

la vela en los mares con tienpo ynportuno                          asy que los montes de çerca atronauan

vinien los padillas y rrojas en vno                                        despues de diuersas querellas que dauan

con ojos llorosos y muy triste cara                                       en fin de sus llantos asy concluyan

12. Vinien los de castro y los de ferrera                              16. Lloremos vn caso ya tan dessastrado

con ellos los daça y los daguilar                                            pues vemos los nuestros enbueltos en guerras

vinien los de haro y los de touar                                           y vnos a otros tomarse las tierras

vinien arellanos y los de rribera                                             que nos les dexamos con tanto cuydado

y luego vn escuadra de gentestranjera                                 lloremos lloremos pues han acordado

vinie tras aquestos que contado he                                       que todo perezca syn otra manzilla

la cual comoquier que bien rremire                                       lloremos pues vemos la nuestra castilla

jamas conoçi ni supe quien era                                              arderse por causa dun ssolo priuado

13. Vinien pimenteles daquesta figura                                17. Lloremos mas rrezio la causa ynportuna

sarmientos carrillos de silua y de ayala                               por quien se consume todo quanto ovimos

vinien los destunniga que asi dios me vala                         lloremos los debdos de quien nos sentimos

dolor me tomo por ver su tristura                                          por vellos metidos en tanta fortuna

vinien los quinnones con tal catadura                                  lloremos por quanto mirando la luna

cual muestran aquellos que sufren tormento                      el rrey suçediente quiere consentir

vinien otros muchos que aqui no rrecuento                         por mas sublimalla perder y estroyr

por quanto seria muy larga escritura                                   los rreynos que ovo mamado en la cuna

14. Aquestos de suso por mi rrecontados                            18. Bien tal como quando jasson conbatia

no vi que vinieron pasando baladas                                     aquel velloçino que en colcos estaua

con mantos bordados nin rropas chapadas                         y de la serpiente que sienpre velaua

ni menos vestidos de rricos brocados                                  y asy de los toros dubdaua y temia

mas vy que vinieron muy mal arreados                               bien tal me fallaua ca yo no sabia

sus luengos cabellos trayen desconpuestos                         aquella sazon de mi que fiziese

los cuerpos coruados con muy tristes gestos                       ni por cual guisa partir me pudiese

comonbres que son a muerte juzgados                                dally do fortuna leuado mauia

                                                                                     ffin

                                                         Estando espantado del acto que via

                                                         comonbre que parte de si non sopiese

                                                         yo fuy delibrado dalli syn que viese

                                                         presona ninguna que fuese mi guia

 

                                 XVII. rromançe que fizo al sennor ynfante don enrique

                                                      maestre de santiago

Yo me so el ynfante enrrique                                                    que me torrnarie mis tierras

daragon y de sseçilia                                                                             y mucho mas [me] daria.

fijo del rrey don fernando                                                                      Yo como ley sus cartas

nieto del rrey de castilla                                                                      vineme para castilla

maestre de Santiago                                                                             desta vez cobre lo mio

de la gran caualleria                                                                       80 quanto yo perdido avia

el gran conde dalburquerque                                                              desta vez me vy sennor

sennor de huete y gandia                                                                     muy mayor que ser solia

sennor de muchos vasallos                                                                 vyme sennor de toledo

10 en aragon y castilla                                                                         sennor dell andaluzia

el mayor duque ni conde                                                               yo solo mandaua el rreyno

quen espanna sse ssabia.                                                                     yo solo me lo rregia

Dierame dios muger                                                                          yo solo daua merçedes

a la ynfante catalina                                                                             aquellos que me plazia.

ermana del rrey don juan                                                                       En esta sazon el rrey

del rrey don enrrique ffija                                                            90 mando que fuese a seuilla

que despues de ser fermosa                                                                a soltar a don alonso

muchas virtudes tenia.                                                                         de la prisyon do yazia

De las glorias deste mundo                                                             Leue catorze batallas

20 nada no me ffalleçia                                                                       de gente mucho guarrnida.

tanto que por toda parte                                                                          Fuy çercar a cantillana

mi gran fama sestendia.                                                                      quen camino me caya

Boluio contra mi su rrueda                                                              pusele çiertos engennos

fortuna que no dormia                                                                         y muy gran vallesteria.

rreboluiome con mi primo                                                           100  En fin de los treynta dias

el rrey don juan de castilla.                                                                 ya por mia la tenia

Fizole que me prendiese                                                                   saluo quel conde de niebla

avnque non lo mereçia                                                                         que a seuilla defendia

enbiome preso a mora                                                                         puso comigo sus tratos

30 vna fortaleza mia                                                                            que la çibdad me daria.

do me touo en grandes fierros                                                                Creyme de sus palabras

tres annos de dia en dia.                                                                      por la sangre do venia

El rrey daragon mi ermano                                                              no pensando que tal onbre

como aquel que le dolya                                                                     la verdad quebrantaria.

juntara muy grandes gentes                                                       110    Faltome los juramentos

por librarme do yazia                                                                           faltome la pleytessia

fizole que me soltasse                                                                          faltaronme mis amigos

avnque voluntad no avia                                                                     en quien mas fuzia tenia

no digo que fue por miedo                                                                  y algunos de mis criados

40 saluo fue por cortesia.                                                                    daquellos que mas queria

Fuyme luego para el rrey                                                                 alçaronse mis lugares

donde sus cortes tenia                                                                          muchos dellos en vn dia.

rreçibiome alegremente                                                                          Mando pregonar el rrey

diziendo que me faria                                                                          so pena de la ssu yra

muchas graçias y merçedes                                                       120  que no me diesen viandas

mas que no fecho mavia.                                                                    ni macogiesen en villa

Syenpre yo estaua pensando                                                           que todos sus caualleros

en que le seruir podria                                                                         fuesen con el muy ayna

mas don aluaro de luna                                                                        jurando que desta vez

quera mucho su priuado                                                                     seria preso o morria.

50 condestable de castilla                                                                       Enbie mis mensageros

ovo de mi grande enbidia.                                                                   a nauarra y por castilla

por no perder la priuança                                                                   rrogando que macorriesen

la priuança que tenia                                                                           los queran de mi valia.

al rrey mi sennor de mi                                                               130    Mi hermano el rrey de nauarra

sienpre mucho maldezia.                                                                    y otros grandes de castilla

El por le fazer plazer                                                                         de ginetes y onbres darmas

mostro contra mi su yra                                                                      troxieron gran conpannia.

desterrome de sus rreynos                                                                      Miercoles era por mayo

60 corriome fasta seçilia                                                                      ya despues del mediodia

tomome todas mis tierras                                                                    quando asomo el rrey don juan

diolas a quien mas queria                                                                    con su gente bien rregida

las que me dexo mi padre                                                                   con tronpetas y atabales

y las quel dado mauia.                                                                         dando muy gran bozeria

Doze annos andoue fuera                                                       140  su pendon rreal tendido

desterrado de castilla                                                                            llamando todos “!castilla!”.

a vezes tenia mucho                                                                                Mas comol can que con rrauia

a vezes me falleçia                                                                               de su sennor traua y tyra

pasaron por mi fortunas                                                                      salimos a rreçebillo

quales contar no sabria.                                                                       a los canpos do venia

70    En cabo de los doze annos                                                         ovimos la gran batalla

el sennor rrey mescreuia                                                                     çerca dolmedo esa villa

que me viniese a sus cortes                                                                 do fuemos todos vençidos

donde quier que las tenia                                                                    por muy gran desdicha mia

                                                                        deo graçias

 

                                            XVIII. coplas dirigidas al condestable don miguel lucas

                                                               criado del sennor rrey

                                                               Virtuoso condestable

                                                               vuestros fechos tanto buenos

                                                               que fazeys contragarenos

                                                               vos dan fama muy loable

1. Tanto que por todol mundo                                                            4. No contenta vuestra espada

suenan ya vuestras vitorias                                                                 de fechos tan singulares

en cantares y en estorias                                                                      boluistes a los lugares

llamanuos el çid segundo                                                                    questan juntos con granada

o que fama ynestimable                                                                      do troxistes desa entrada

para quien del se pregona                                                                   fasta los ninnos de teta

syn que se falle presona                                                                      syn muchos que de la seta

quel contrario desto fable                                                                    murieron abominable

2. Con dolor de los cuytados                                                              5. El rrey çidiça aquel dia

de la çibdad de jaen                                                                             que del alhanbra miraua

quen granada padeçien                                                                        cuando la presa pasaua

catiuos aherrojados                                                                              y la vega todardya

çinquanta moros atados                                                                      su ventura maldezia

de la yllora troxistes                                                                             non osando pelear

los cuales les rrepartistes                                                                     porque vos veya andar

con amor muy entrannable                                                                 como leon espantable

3. Por la sierra y por lo llano                                                              6. No digo dotras entradas

faziendo talas peleas                                                                            que fezistes muchas vezes

a guadix y sus aldeas                                                                           trayendo rricos jaezes

posistes a saco mano                                                                           y moros manos atadas

do lloro el pueblo pagano                                                                   otros muchos a lançadas

trayendo moras y moros                                                                      matando por alquerias

muchas joyas y tessoros                                                                      ni dotras cauallerias

que fue cosa ynumerable                                                                    de memoria asaz notable

                                                               7. Mas dexando lo que toca

                                                               a los perros ysmaeles

                                                               enemigos ynfieles

                                                               contra quien soys como rroca

                                                               tornara contar mi boca

                                                               lo cual puede dezir bien

                                                               cuanto vos deue jaen

                                                               ser para sienpre açebtable.

Octubre de 1997

 



[1] Desarrollé este tema en dos trabajos posteriores: “La noción de género en el corpus cancioneril : el caso de la serrana”. I Canzioneri di Lucrezia. Los Cancioneros de Lucrecia. Atti del convegno internazionale sulle raccolte poetiche iberiche dei secoli XV-XVII. (Ferrara, 7-9 ottobre 2002), a cura di Andrea Baldissera e Giuseppe Mazzocchi. Padova : Unipress, 2005. p. 25-41; “La serrana castellana ¿género paródico?”. The Burlesque, the parodic and the satiric in medieval and early modern Spain, La Corónica 38.1, Fall 2009, p. 333-348.